Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

Ver las obrasSobre el autor

Último libro

Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

Comprar en Amazon

Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

Las 34 obras, con dónde conseguirlas →

Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

Todos los premios →

Contacto · Cuaderno (archivo del blog)

"Pescadores del sur. Orillas de Carboneras" (Arráez Editores, 2013), de Antonio Carrillo Alonso. Notas de un simple lector

Pescadores del sur. Orillas de Carboneras (Arráez Editores, 2013), de Antonio Carrillo Alonso. Notas de un simple lector1.
Pescadores del sur. Orillas de Carboneras (Arráez Editores, 2013) de Antonio Carrillo Alonso2 (1944, Almería), constituye la primera obra de ficción de este autor, licenciado en filología románica y dedicado fundamentalmente al ensayo y a la investigación. Se trata de la entrega inicial de una suerte de trilogía a la que sucedió un estudio de carácter histórico:  La pesca en Almería (1900-1976). Importancia de las familias marineras de Carboneras, Estepona e Isla Cristina como puntos migratorios (Arráez Editores, 2017) y que finalizó con un amplio compendio lingüístico: El léxico de los pescadores de Almería de ayer y de siempre (Instituto de Estudios Almerienses, 2019). 

Sobre el suelo firme de una intensa y extensa investigación antropológica y a la luz de su propia memoria personal y familiar, Antonio Carrillo Alonso se embarca con esta novela en una emotiva pero contenida historia épica que combina elementos narrativos y dramáticos. 

Crónica de una epopeya protagonizada por humildes pescadores, saga  documental del pueblo mediterráneo de Carboneras (Almería), el narrador acompaña a este grupo humano del sur de Andalucía durante varias generaciones a lo largo del pasado siglo. El presente volumen, de naturaleza intrahistórica, retrata y narra con veracidad la vida cotidiana de sus personajes centrales, Jesús y dos de sus hijos: Pedro y Simón, hombres esforzados de la mar,  en su periplo por el Charco de Alborán, los caladeros marroquíes, las almadrabas de Huelva, las tierras de Francia como obreros de la construcción, las aguas del Mar Negro, el Levante español, etc.

Escrita por un narrador omnisciente, Pescadores del sur... discurre con un lenguaje cristalino, ameno y preciso, enriquecido con numerosas palabras y expresiones del acervo marinero y con abundantes datos y detalles históricos, geográficos y antropológicos. Tales descripciones, explicaciones e informaciones funcionan a veces narrativamente como «desembrague»3, desvinculándose temporalmente el narrador del discurso principal, y en otras ocasiones se insertan y enriquecen el decurso natural de la acción. En cualquier caso el lector medio, poco familiarizado, como yo, con los modos de trabajo y las expresiones culturales y lingüísticas que caracterizan a los pescadores de Almería, reconoce la utilidad de incluir un breve glosario de términos propios en las  páginas finales, que facilita convenientemente la lectura de algunos pasajes de la novela.

Esta epopeya verdadera, es decir, real (en la medida en que una obra de ficción puede serlo) encierra, plantea y extiende (como toda narración épica) un mito arquetípico que explica, organiza y da significado a los actos de la existencia de los protagonistas. En mi opinión, el mito que constituye el tema medular de la obra y presenta un carácter moral podría resumirse en una sola frase parecida a la siguiente: los personajes afrontan el sufrimiento cotidiano y la injusticia (su destino o fatum) con un estoicismo consolador y sobrio y al mismo tiempo con una voluntad férrea («hay que tener agallas», repiten los protagonistas en distintas ocasiones), lo que les reviste en todo momento de una admirable y heroica dignidad.

El antedicho mito, tema principal de la novela, arrastra en su desarrollo otros dos complejos temáticos importantes, que matizan y contribuyen a dotar la presente obra de un carácter singular:  me refiero a los valores del amor y de la tradición. 

En el texto, el amor designa primordialmente el amor familiar (conyugal y filial), pero sin olvidar que el amor, igualmente, incluye la amistad y la bondad como modalidades afines.

Así es: el  amor familiar, con sus notas de afecto, responsabilidad y cuidados, empapa todas las páginas de la novela; este amor representa la red segura, la capa protectora más eficaz que defiende y preserva la vida de los protagonistas: Se asemeja al aire que respiramos, que no se ve ni despierta el interés de las conversaciones, cuya presencia-ausencia se da por supuesta, pero que resulta indispensable. 

En segundo lugar, el amor-amistad se traduce también como un tipo particular de amor, que implica colaboración, disponibilidad y lealtad interpersonal. En el libro, la amistad de Jesús y Pedro el Galán, primero, y, posteriormente, la de sus hijos Simón y Marcos, respectivamente, muestra esas cualidades.

Por último, la bondad, otra modalidad del amor, presenta rasgos compasivos, empáticos y solidarios que actúan como lubricante de las relaciones de los protagonistas con el entorno hostil, natural y social y alimentan y sostienen su voluntad y su resistencia.

Nadie mejor para explicar este amor, al mismo tiempo concreto y genérico, que el propio Jesús cuando, a punto de abandonar de nuevo el pueblo para mejorar la vida de los suyos, se aproxima a la orilla del mar y desde allí contempla las casas blancas, las colinas, el cielo con nubes y reflexiona:

—Uno debería querer las cosas siempre, querer a todo el mundo siempre. Lo único bueno que tenemos es el corazón —pensaba melancólicamente—. Todo lo demás son pamplinas.



A esta permanente sensación de humanidad y de bondad que desprende la novela contribuye en buena medida la mirada y la voz del narrador: cercana pero no intromisiva, entrañable pero pudorosa. Los personajes suelen aparecer como personas sencillas y amables. Existen pocos antagonistas verdaderamente malvados, descritos desde una respetuosa distancia y cierta indiferencia, que se ganen la antipatía del lector.

Además del amor y de sus variedades (amor conyugal y filial, amor-amistad y amor-bondad), el segundo subtema lo conforma el valor integrador de las tradiciones populares: las fiestas con su carga religiosa, las costumbres, las leyendas o romances y las expresiones artísticas genuinas, particularmente la del cante flamenco, el cual actúa como catarsis liberadora de las emociones. A través del cante o melopeya trágica del flamenco, interpretado por las cantaoras y cantaores y la guitarra, se expresa el corazón melancólico de los protagonistas, el cual se rompe y sangra recordando el contacto áspero con el oficio primario del mar.


Este fatalismo del sino, que se relaciona con el flamenco y enlaza a la perfección con el tema principal de la novela, lo encarna de un modo especial (aunque no exclusiva) Marcos, el hijo del Pedro el Galán. En un momento avanzado, el narrador escribe: «Marcos, de pie junto a Simón [...] miraba fijamente [...] el rostro de aquel joven que cantaba por soleá de Alcalá, creyendo ver en sus gestos rotos de quejíos el bramido de la mar en un día de temporal» y, en otro lugar, Marcos, que acaba de perder un hijo, se dirige amargamente a su amigo Simón, convertido ya en próspero armador: «—¡Qué desgraciada la vida ésta!...» y continúa:

—¿Sabes lo que te digo, Simón?... Que los pobres llevamos la cruz encima.

—Pero Marcos, yo no soy...

—¿No eres qué, Simón... Tú eres rico. Lo que pasa es que eres un rico que ha sufrido y ha pasado hambre. Yo también he sufrido y he pasado hambre y no lo soy.

—Pero, Marcos, yo nunca pensé que llegaría a esto. Tú conoces mi vida... La vida es que viene así. Hay un momento en que te lanzas y después ya viene una cosa con otra...
 

Si atendemos brevemente a la estructura narrativa, uno de los aspectos más significativos de Pescadores del sur... reside en que comienza la historia por un momento cercano al final, es decir "in extrema res", con lo que el lector conoce de antemano la situación  de clímax o máxima tensión a que han llegado los personajes y cuyo desenlace se nos mostrará en el capítulo final, constituyendo la peripecia vivida hasta ese momento el nudo de la novela. Acude a nuestra imaginación un cierto paralelismo entre la trama de esta epopeya intrahistórica y la constitutiva de La Odisea, que principia "in medias res" y narra las aventuras marítimas del renombrado héroe que luchará igualmente por regresar sano y salvo a casa.

En resumen, el presente relato se aparece como una extensa metáfora textual en la que el término real de los humildes hombres de la mar sustituye aquí al término imaginario de los héroes (y los nobles) de las epopeyas y tragedias clásicas4. Ambos términos de la metáfora (marineros de Carboneras ~ héroes clásicos griegos) luchan contra un destino igualmente trágico impuesto, respectivamente, por las leyes caprichosas de la mar o la voluntad voluble de los dioses. Por último, las canciones del coro de la tragedia griega (que representaban entonces el sentir de los espectadores) equivalen ahora aquí a las coplas de los cantaores y guitarristas (gente del pueblo) que expresan las emociones de los humildes pescadores protagonistas y, por elevación y empatía, a las del propio público lector.  

Voy terminando con un desembrague interpretativo y lúdico, que me puedo permitir en mi rol de lector. Este decurso fuera del discurso lo tomo prestado de la teoría de las esferas5 del filólogo y filósofo Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947): Me gusta imaginar que la novela responde de alguna forma a la pregunta de Heidegger: ¿dónde estamos cuando decimos que estamos en el mundo? y que la novela responde: estamos en esferas o burbujas donde nos construimos, protegemos y cambiamos. Así, el texto de Antonio Carrillo parece situar a los personajes dentro de una serie de esferas concéntricas y comunicantes, organizadas en sus espacios íntimos (el propio cuerpo, el hogar familiar, los amigos), sus pueblos y barrios (con su cultura singular y sus tradiciones) y el propio mundo exterior (con sus supuestos metafísicos y sus imaginarios). En el centro de todas estas esferas, como hemos señalado, se ubica la esfera del amor propio y la autoestima (individuo vs. destino), la segunda esfera, que envuelve a la primera, la conforma lafamilia; la tercera, los amigos; la cuarta, la pertenencia a un determinado grupo humano; la quinta, el mundo-universo al que todas las personas pertenecemos como parte de una misma familia: el homo sapiens.

En fin, Pescadores del sur..., desarrolla la acción memorable de unos personajes singulares que representan de algún modo el poso moral (filosófico) que han dejado en el autor sus años de formación y de vida durante la niñez y la juventud. Aunque la intencionalidad primordial de Antonio Carrillo no hubiese sido (o tal vez sí) hacernos llegar el mensaje de que el amor es lo único que importa (comenzando por el amor propio, la autoestima, la conciencia de la propia valentía con la que cada cual debe afrontar/escribir el personal destino), este es justamente el pensamiento y la correspondiente emoción que han despertado en mí la lectura atenta y conmovida de esta novela.


_______________
1 Sirva la presente nota de atenuante por decidirme a bosquejar estas reflexiones propias y de escaso valor sobre la presente novela. El autor de la misma, Don Antonio Carrillo Alonso, me impartió clases de Lengua y Literatura en el Instituto Julio Rodríguez de Motril durante al menos el curso 1972/73 (véase la entrada: Antonio Carrillo Alonso, un profesor excelente). No solo la honda influencia sobre una  ulterior vocación docente, sino también la orientación de buena parte de mis gustos literarios hacia el ensayo y el análisis, así como el afectuoso recuerdo de su docencia y su magisterio, constituyen las únícas aunque débiles coartadas que puedo esgrimir para justificar mi atrevimiento.

2 Antonio Carrillo Alonso (n. en 1944, Almería).- Licenciado en Filologia Románica por la Universidad de Granada (1977) y doctorado por la Universidad de Sevilla con la tesis Tradicionalidad lirica e influencia arabigoandaluza en Herrera, Góngora y Soto de Rojas (Diputación de Sevilla, 2008) es autor de dos tesis doctorales, varios artículos de revistas y ha publicado, entre otros estudios, los siguientes libros: El cante flamenco como expresión y liberación las coplas gitanoandaluzas: una biografía colectiva (Almeria, Monte de Piedad y Caja de Ahorros, 1978), La poesía del cante jondo (Almeria, Cajal, 1981), La Huella del romancero y del refranero en la lírica del flamenco (Granada, Don Quijote, 1988), La poesía tradicional en el cante andaluz: de las jarchas al cantar (Sevilla, Editoriales Andaluzas Unidas, 1988, con prólogo de Emilio García Gómez), G. A. Bécquer y los cantares de Andalucía (Fundación Universitaria Española, 1991), Sentir Andalucía: la literatura y la música (con Dominique Grard, Sevilla, Grazalema, 1993, Pescadores del sur. Orillas de Carboneras (Arráez Editores, 2013), La pesca en Almería (1900-1976), Importancia de las familias marineras de Carboneras, Estepona e Isla Cristina como puntos migratorios (Arráez Editores, 2017), El léxico de los pescadores de Almería de ayer y de siempre (Instituto de Estudios Almerienses, 2019).

3 El lingüista Algirdas Julien Greimas (1917-1992) aportó al estudio del texto narrativo, entre otras importantes contribuciones, el concepto de «desembrague», el cual aplicó  al análisis semiotextual del cuento Dos amigos de Maupassant en  La semiótica  del  texto (1976).
 
4 Aristóteles, siguiendo en esto a Platón, considera la épica homérica como origen dramático de la tragedia y la comedia (justamente cuando Homero cede la palabra a los personajes). Épica y tragedia comparten, pues, para el estagirita varias características, la más importante de ellas, el objeto de imitación: los hombres esforzados; si bien, la tragedia consta de dos partes más que la épica: el canto o melopeya y el espectáculo (dado que no hay lector sino espectador). 

5 Sloterdijk,  Peter.- Esferas I: Burbujas. Microsferología; (trad. Isidoro Reguera, prol. Rüdiger Safranski); Madrid; Siruela; 2003 [publicada en alemán en 1998].

Entradas populares de este blog

«El testimonio del silencio: Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina» (9 de agosto de 2025) - Una novela de Francisco C. Ayudarte Granados

El caballo de siete colores (1848). Cuento de Juan de Ariza (Motril, 1816 - La Habana, 1876)

La princesa del bien podrá ser (1848). Cuento de Juan de Ariza