Estado de alarma. Tercer día
Estamos en marzo. Enciendo la tablet para llorar a marzo despedazado a las puertas de la primavera. Necesito un dron de esperanza y volar por el aire descontaminado hacia el solsticio de verano. No quiero parecer un espigador de contenedores cuando tiro la bolsa de basura ataviado con guantes de latex verdes y mascarillas desechables. Deseo volver a mostrar la alegría encendida con los labios en llamas y los agujeros de la nariz abiertos igual que ventanas que sonríen a la vida.






