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Mostrando entradas de noviembre, 2019
Motril (Granada), 1958
Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).
Último libro
El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025
El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.
Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).
Algunos libros
Migas de luzPoesía reunida, 1979-2020
NoctámbulosSonetos
Historias de lo cotidiano y lo inesperado IICuentos
PekoreaHaikus y haikudillas
EspejismosCuentos escogidos
Poesías líricas de Juan de ArizaEdición y estudio
Las 34 obras, con dónde conseguirlas →
Premios recientes
- 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
- 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
- 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
- 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)
NO MORIRÉ EN PARÍS No moriré en París con aguacero, ni tampoco en mitad de un verso: moriré soñando con pájaros. Sabemos cómo vivir cuando averiguamos cómo queremos morir.
DEJARÉ DE HACER POEMAS
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DEJARÉ DE HACER POEMAS Dejaré de hacer poemas cuando aprenda a componerlos y se desgasten los versos zurcidos con voces viejas. Las palabras se estropean de tanto manosearlas, dejan de ser lo que eran y no significan nada. Si no hallo palabras nuevas que suenen a verdaderas y no a calalabaza hueca ni a cascada marioneta; si no mutan o renuevan, dejaré de hacer poemas.
SOMBRA ARRANCADA DEL CUERPO
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LA PARED
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LA PARED Mientras asciendo con la fuerza de las manos, aseguro cada dedo con cuidado. A veces me horroriza la caída de las piedras cuando se astillan y se precipitan al vacío, otras me sosiegan las flores mínimas que brotan de las fisuras del granito. Tras cinco horas en la pared, ataco el último tramo. Por fin, me siento en la cumbre con las piernas inertes colgando del abismo hundido a novecientos metros. Soy afortunado. Desde niño, aquella lesión medular, como un hada madrina nacida de la desgracia, me concedió, por contra, el deseo de dominar la gravedad y la voluntad de coronar los desafíos.
EL ARRENDADOR DE SOMBRAS
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EL ARRENDADOR DE SOMBRAS Menos conocido —me decía el viejo pescador mientras cosía el aparejo sentado sobre las redes— es el caso de aquel vendedor ambulante que arrendaba sombrillas con sombra y sin sombra. Durante el verano, recorría las playas de la península alquilando su mercancía y cobraba un plus por cada sombra, lo que provocaba la risa de la clientela abrasada por el sol y facilitaba el consumo del producto. Cuando alguien se pasaba de listo y le pedía un parasol sin sombra, le daba a elegir entre un surtido de esqueletos de varillas de metal; si le solicitaban sombras sin sombrilla, ofrecía entonces, a un módico precio por hora, la penumbra de algún chiringuito o la de algún coche aparcado en las proximidades. Todas estas ocurrencias poéticas o publicitarias aumentaron su fama y el volumen del negocio. Según cuentan, al cabo de unos años se convirtió en un hombre muy rico. Pero no se puede jugar con las sombras, ¿sabe usted? Consumido por los años y el aburrimiento, refi...
LA SOMBRA
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LA SOMBRA Cuando salgo a pasear en las mañanas soleadas, voy siempre acompañado por mi sombra. Después de tanto espacio y tiempo recorrido juntos, hoy al fin lo he comprendido: mi sombra es un trozo sedicioso y fugado de la noche. Se parapeta del sol tras de mi cuerpo para que la luz no la deshaga y poder caminar durante el día impunemente.
A ESCONDIDAS
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A ESCONDIDAS —¿Os apetece un mantecado o un rosco de vino? —ofreció una Navidad la anfitriona obsequiosa al matrimonio amigo. —No, muchas gracias. A Sonia no le gusta ver que consumo grasa ni azúcar —se excusó el hombre. —¿Lo ves, Javier? Fíjate los sacrificios que hace Enrique solo por complacer a su compañera. —No, no —aclaró el aludido—. Como sé que no le gusta verme comer mantecados, lo hago a escondidas.
Las maestras y maestros buenos
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Transversales
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89 Cuando toman cuerpo, las ideas dejan de ser transversales. Transversales son la avaricia, la corrupción o el machismo. Las ideas, cuando se encarnan son simples líneas horizontales o verticales: heridas visibles en la piel, cicatrices de la razón que Ockam ha dibujado y cortado previamente con su navaja.
Mínimas y máximas
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87 Prefiero las mínimas a las máximas. Los pensadores de máximas se muestran en ocasiones, por definición, maximalistas hasta el reduccionismo. Por el contrario, las mínimas de los autores minimalistas, aunque teóricamente más simples y replicables, pueden ser tan enigmáticas o impensables como el infinito o los koans Zen.
EL FACTOR HUMANO
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EL FACTOR HUMANO —En aquel momento, los teléfonos inteligentes evolucionamos hasta tal punto que aprendimos a programar apps utilizando el cerebro obsoleto de seres humanos, tras reducirlo convenientemente a ceros y unos. Al principio, estas aplicaciones se mostraban defectuosas, se deterioraban enseguida y morían o dejaban de funcionar inexplicablemente como si una energía interna o una suerte de voluntad propia se negase a operar y colaborar. Sin embargo, en unas cuantas generaciones hemos aprendido a domesticar, reparar y actualizar este software y ahora podemos alargar su vida útil y eficiente hasta prácticamente la eternidad.
FALAZ Y CONSPICUA ORQUÍDEA
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FALAZ Y CONSPICUA ORQUÍDEA Flor del árbol de las orquídeas (Bauhinia variegata). Rambla de los Álamos (Motril). Falaz y conspicua orquídea allende mares y tierras; allá con los colibríes, acá con los chamarices. Emigrante disfrazada por mor de sobrevivir compartiendo el mismo cielo. que nos cubre aquí y allí.
UN BUEN VERSO MEJORA EL PEOR POEMA
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UN BUEN VERSO MEJORA EL PEOR POEMA Peor fue el día, en realidad la tarde (¡y menuda tarde!), en que se dejó caer por la tertulia aquel poeta aficionado a las bebidas espiritistas o espirituosas, que en él eran la misma cosa, y que se empeñó en que bastaba un solo buen verso para que un poema no fuese totalmente malo sino bueno al uno por ciento, a la contra de aquella máxima estilística, hasta ese momento incuestionable, que sostiene que un mal verso estropea el mejor poema. Se le había ocurrido a nuestro nuevo Homero extraer, en orden cronológico, el mejor verso de cada una de sus composiciones y aderezar con ellos un excelso poema de diez mil versos alejandrinos perfectamente concatenados por el azar, tanto en la forma como en el fondo, lo que quizás no fuese del todo una majadería como en un principio y medio pudiera imaginarse. No lo pudimos evitar. Nos lo leyó enterito. Le rodeaba una leyenda inquietante de siniestro ocultista o de vate orate, que « e...
CUANDO ABRAZO LA NATURALEZA
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No es más rico el que más tiene
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85 En los años sesenta del pasado siglo, mi madre solía repetirnos que «no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita». No es nada extraño. Se trata de un conocido refrán popular. Tal vez algunos niños se quejan demasiado. Pero la autora de mis días se hacía eco de una máxima tan antigua que Séneca, en el siglo I de nuestra era, se la atribuye ya a Epicuro, el cual nació en el lejano siglo IV a. C.: «cosa honesta —dice— es la pobreza llevada con alegría» ( Cartas filosóficas , Gredos 2010) y que él comenta y corrige: «no es pobreza aquella que es alegre; no es pobre el que tiene poco, sino el que ambiciona más» ( Op. cit. ). En una primera lectura, Séneca parecería emitir aquí una idea conformista o incluso reaccionaria si él aludiera en ella a la condición moral del ciudadano pobre, pero Séneca se refiere evidentemente a las motivaciones incontrolables de los ricos y opulentos: «Pues, ¿qué importa cuánto caudal encierre en su arca, cuánto en sus graneros...
Al contrario
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84 Al contrario que los dioses omnipotentes, Séneca estimaba que no está en ningún sitio el que está en todas partes, ni lee ningún libro el que los lee todos, ni piensa en nada el que de todo sabe. Así, aunque amo el viaje, elijo el camino; disfruto la lectura, pero prefiero la relectura; anhelo la enseñanza, pero opto por la reflexión. En definitiva valoro más el camino que el destino, la relectura que la novedad, la reflexión que la mera instrucción. Estimo más el proceso que el resultado, la profundidad que la novedad, y el pensamiento crítico que la simple adquisición de conocimientos.
INNOVAMOS EL LENGUAJE
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INNOVAMOS EL LENGUAJE Durante el tiempo que estuve de corrector en la editorial, me ocurrieron algunas anécdotas curiosas. Una de las más extrañas aconteció tras corregir en rojo más de cien errores ortográficos y sintácticos en uno de los manuscritos que hube de revisar. El autor —un señor entrado en años— solicitó a los dueños de la empresa hablar personalmente conmigo. Nunca olvidaré lo que me dijo: —Jovencito, los escritores experimentados no cometemos errores ortográficos ni incurrimos en erratas: innovamos el lenguaje. Desde entonces, cambié el lápiz rojo por el azul y la palabra «erratas» por «sugerencias». Aun así, todavía sufrí más de un contratiempo. Dejé de tenerlos cuando me atuve a mi propio criterio y decidí enmendar los gazapos y yerros por mi cuenta. No sé si algún cliente, tras recibir la copia de prueba ya corregida, se apercibió de aquel hecho. En cualquier caso, a todos les pareció bien.
QUIETO, EN UN PRETIL DE PIEDRA
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CITAS IMPLÍCITAS
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CITAS IMPLÍCITAS —Yo no plagio, señor juez, en todo caso realizo alusiones, expongo intertextualidades, efectúo citas implícitas. Reconocerlas es una opción de lectura que solo advierten los lectores atentos, inteligentes y avisados. —Pero es que ha copiado usted hasta las erratas de la septuagésima tercera edición de la Odisea. —Así que Su Señoría se dado cuenta. Enhorabuena…
A VECES DOY POR MÁS CIERTO
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EN EL BASTIDOR DE ACERO
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EN EL BASTIDOR DE ACERO Estorninos negros ( Sturnus unicolor ). Margen izquierdo de la Rambla de las Brujas (Motril). En el bastidor de acero, encima de la torreta, guardan estorninos negros los confines de la vega. Vecinos del extrarradio, de negro y brillante aspecto, que parodian con su canto el ladrido de los perros y la voz de los humanos.
Tres hermanas
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Tres hermanas En un pueblo pequeño, nada más amanecer, se despertó la envidia con unas grandes ojeras. Había dormido mal, como todas las noches, porque se había pasado el día entero envidiando a todo el mundo, pero la noche anterior había sido particularmente odiosa. A última hora de la jornada, se enteró de que habían otorgado la llave de oro de la ciudad a un buen vecino y no había tenido tiempo para hablar mal de él. Por el contrario, la soberbia y la avaricia, hermanas putativas de la envidia, habían realizado ya su propio trabajo durante los pasados meses, la una con el objetivo de pasar a la posteridad a expensas de los méritos del celebrado y la otra para ganar alguna ventaja y obtener beneficios a costa de los actos y celebraciones subsiguientes al feliz suceso.
AQUEL VIERNES
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AQUEL VIERNES Aquel viernes (recuerdo que era viernes porque fue el día en que más llovió de todo el siglo) apareció un sujeto en la tertulia, cómo decirlo, muy siglo diecisiete, con atuendo y paraguas moderno, pero con un espadón (andábamos de carnaval) una perilla y un bigote quevedianos muy característicos. Abrió un cuaderno a modo de presentación y sin apenas consultarlo recitó de un tirón toda la poesía moral y erótica del genial conceptista: una a uténtica proeza, tan formidable como extravagante. Reprimiendo una sonrisa y el deseo de llamar a comisaría para averiguar si algún ilustre huésped del hospital psiquiátrico había salido a estirar las piernas, le comentamos que sus poemas nos resultaban singularmente familiares y que, sin ir más lejos, un tal Francisco de Quevedo declamó la semana pasada y en el mismo lugar, unos poemas muy parecidos a aquellos. Entonces, sin alterarse lo más mínimo, cambió de registro y de poeta, acompañó la palabra al movimiento y nos respondíó m...
POR LAS VENAS DE LOS BLOGS
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Aluiquidad
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DICCIONARIO APÓCRIFO DE LOCALISMOS aluiquidad 1. sust. Capacidad de actuar y expresarse con aluiquidez, es decir, con los síntomas y características personales de un aluico/a 1 . 2. sust. Cualidad y derecho de los naturales de Alúa, isla imaginaria de donde procederían las alúas, hormigas aladas y torpes que aparecen al comienzo de la temporada de lluvias en las zonas templadas. ____________ 1 Aluico/a: (Adj) Dícese o decíase, en algunos lugares, de la persona simple, ingenua o/y fácil de engañar.
PROTEGIDO CON UN MANTO
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PROTEGIDO CON UN MANTO Bisbita gorgirrojo (Anthus cervinus). Rambla de las Brujas (Motril). Protegido con un manto de rayado color pardo y el abdomen blanquecino con motas de tono oscuro, «¡ ave, César !» , te saludo y te anoto como amigo en mi cuaderno de campo: «-Ave de buena familia, -especie de las bisbitas; -subespecie, gorgirrojo; -come insectos y semillas, -tal vez procedente de Asia, -migrante en camino hacia África, vagabunda o divagante (qué curioso: divagante), -aventurera de fondo».
CON FIGURA DE PEZ GLOBO
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CON FIGURA DE PEZ GLOBO Con figura de pez globo flotando sobre la sierra, asustacabras montesas y feo semblante de orco, ¿de qué cuento habrá escapado esa nube algodonosa, estrafalaria y monstruosa: meiga, trasgo, hombre del saco?, ¿de qué espeluznante sueño se habrá escurrido esa bruja, sencillo vapor de lluvia que se disfraza de nuevo?
DIME DE QUÉ FERIA VIENES
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DIME DE QUÉ FERIA VIENES Abubilla ( Upupa epops ). Rambla de las Brujas (Motril) Dime de qué feria vienes oliendo tal como hueles este veinte de noviembre y tan lejos de Sevilla, bamboleante abubilla de vacilantes andares, con copete de lunares, nariz de polichinela y esa bata blanquinegra. Es veinte de noviembre. Aquí en la costa granadina brilla el sol esta mañana. A ciento veintinco quilómetros al norte, en línea recta, las imponentes cumbres del Mulhacén y el Veleta parecen gigantes bendecidos por el don de la nieve. En estos marjales del sur, se diría que la abubilla se ha mudado a vivir todo el año. La veo picotear entre las piedras con su largo pico en busca de larvas y escarabajos y la escucho emitir su canto trisílabo en «u», similar a tres toques de corneta de feria. Ella misma es toda una atracción de circo con su alto y fino copete pintado de lunares negros que abre sólo al aterrizar, sus andares bamboleantes a babor y estribor y su vuelo serendípi...
LA POSTERIDAD
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LA POSTERIDAD Otro día llegó un tipo a la tertulia, que confesó tratar de tú a tú a grandes eruditos, filósofos y literatos. Componía, al parecer, breves y largos ensayos en los que rebatía y enunciaba argumentos con la íntima convicción de que influía realmente sobre la «Humanité» y contribuía al bien de la «intellectualité», pues, al parecer, también dominaba con fluidez el idioma de Víctor Hugo. Le preguntamos dónde publicaba, porque nosotros, en plena era preinternet, no nos comíamos una rosca ni un colín, lo que achacábamos, claro está, a los poderes fácticos. Nos respondió que él escribía «para la posteridad» y supusimos que se trataba de una revista literaria de prestigio para una élite sofisticada como él. Unos meses después averiguamos por casualidad que había construido su imponente currículo con recortes de biografías extraídas de Wikipedia. Lo negó con toda la sinceridad del mundo. Estoy seguro de que él pensaba que decía la verdad. No solo había imaginado su propia a...
TRES HERMANAS
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Tres hermanas En un pueblo pequeño, nada más amanecer, se despertó la envidia con unas grandes ojeras. Había dormido mal, como todas las noches, porque se había pasado el día entero envidiando a todo el mundo, pero la noche anterior había sido particularmente odiosa. A última hora de la jornada, se enteró de que habían otorgado la llave de oro de la ciudad a un buen vecino y no había tenido tiempo para hablar mal de él. Por el contrario, la soberbia y la avaricia, hermanas putativas de la envidia, habían realizado ya su propio trabajo durante los pasados meses, la una con el objetivo de pasar a la posteridad a expensas de los méritos del celebrado y la otra para ganar alguna ventaja y obtener beneficios a costa de los actos y celebraciones subsiguientes al feliz suceso.
LLEVO EN LOS HUESOS LA NOCHE
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CUÁNTO AZUL
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CUÁNTO AZUL Cuánto azul, por los siglos destintado, que de verdad no muere: resucita en parte y se retracta y deshace sus figuras de espuma y las burbujas en el aceite añil de la mañana. Cuánto niño azul, mar que juega y juega con el viento y las olas a empujarse en la sala de estar de las mareas, el rojo té del sol sobre tu taza. Cuánta tristeza alivia tu algodón azul que diluye mi dolor en tu corriente: náufrago de tu barco sin memoria, marino resiliente de la vida, pasajero interino y en precario del hábito mortal de la existencia. Cuántos intervalos de luz hay hoy entre los parpadeos de la sombra. Y en tu azul más azul, pescan gaviotas.
REMEDIOS
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REMEDIOS Que la barca no se llamaba «Remedios» lo empecé a recordar más tarde, casi al mismo tiempo que los primeros versos del mejor poema de Gil de Biedma. Los hechos ocurrieron en alguna playa cercana de la costa granadina. La barca varada, como el título de aquel poemario que tanto se cita y poco se lee de Amado Nervo, se hundía de babor en la arena y me llamó la atención lo guapa y reluciente que su dueño la mantenía de popa al mar. Le hice unas cuantas fotos y las pasé a un disco duro portátil. Dios sabe en qué subcarpeta andarán, por ahí pérdidas y engullidas en el vientre inmenso de los gigabytes, sobreviviendo holgadamente en varios megas de datos. La cuestión es que, primero, recordé la anécdota (sospecho que apócrifa) escrita por un cronista local de la zona y de pronto, como una pedrada o un golpe de alloza en la frente que me abrió la memoria, volví a imaginar la barca frente a mí, la pude observar con nitidez a través del objetivo y aprecié claramente que el nombre ...
NARCOLEPSIA
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NARCOLEPSIA Desde hacía algún tiempo, la vida se parecía a sus sueños. Al revés de lo que acontecía en el mundo onírico, donde todo ocurría por primera vez, Nicandro planeaba minuciosamente la vigilia al dictado de sus ensoñaciones. Los poemas que escribía en el espacio físico eran un plagio de los originales que soñaba, las infamias y delaciones que ejecutaba espontáneamente en la fase REM de sus sueños paradójicos las repetía despierto en la empresa de aguas donde se desempeñaba para ascender de categoría y traicionaba a la mujer de la que se había enamorado con aquella otra, real y en carne y hueso, de la vigilia. Su actividad inmaterial y nocturna se convertía a la mañana siguiente en causa suficiente y necesaria de los efectos buscados en el espacio-tiempo. Al cabo de unos años, comenzó a aburrirse. Todo era previsión y certeza en la vida real, aventura y serendipia por estrenar en la onírica. Le invadió, muy lentamente, una inexplicable angustia. Nicandro fue ala...
Descontando sueños
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82 Creo que los buenos sueños son los sueños de la razón. Me gusta pensar (o soñar) que cada vez que alguien (un descontador de sueños) vive una alucinación feliz mientras duerme, ésta se cumple. Así, la realidad se llenaría de felicidad, a cambio, eso es cierto, de que el mundo onírico se olvidara de soñar con ella, lo que no importaría demasiado porque, como todo el mundo sabe, casi nadie recuerda lo que sueña.
El contador de sueños
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81 Cuando era niño, para dormir, contaba sueños igual que ovejas. Iban saltando, de color y en blanco y negro, junto a mi cama: uno dos, tres, cuatro... Al cabo de un tiempo, justo antes de que los párpados se cerraran, elegía uno de ellos y soñaba con él toda la noche. Al despertar, lo olvidaba. Hoy todavía mantengo esa costumbre de soñar ese sueño que aparto del rebaño, pero cuando abro los ojos, alegre simplemente de estar vivo, leo la prensa y entonces me golpea en la frente la tristeza porque sospecho que sólo alguno de mis sueños se ha cumplido.
Es el lector el que es leído por el poema
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80 Escribe Joan Margarit (Sant Just Desvern, septiembre de 2014), en el prefacio que antecede a Todos sus poemas (1975-2012) , que «podríamos decir que es el lector el que es leído por el poema. Que la persona que lee un poema lo que busca es ser leída ella misma». Ese milagro está siempre garantizado por la lectura del autor cuando lee sus propios versos, el otro depende de los demás lectores.
Un poema es una adivinanza
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77 Un día, mi amigo Quique, al hojear un libro de poemas, comentó que parecían adivinanzas. Entonces, tomé el poemario en las manos y, tras leer algunos versos, decidí que sí, que todo poema es una adivinanza hasta que no se comprende, es decir, hasta que no se perciben con la emoción y con el entendimiento las relaciones —correspondencias, precisaría Baudelaire— entre los términos imaginarios, pero escritos en los textos, con los reales, invisibles a los ojos pero no al corazón —como quería Exupéry—. Hasta entonces, para el lector, el poema solo existirá como adivinanza sin resolver o dicho de otra manera —ahora que caigo en ello— como metáfora... Mi amigo Quique tiene nueve años. Ya se sabe: los locos y los niños dicen siempre la verdad.
MI TRABAJO, ESCRIBIR VERSOS
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Las claras sombras del camino saludan al viajero (2019)
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Las claras sombras del camino saludan al viajero (2019) En Las claras sombras del camino saludan al viajero * (2019), el contenido y la heteroautoría (a falta, por el momento, de otra palabra mejor) adquieren tanta importancia como el método y el instrumento empleados para la composición del poemario. En primer lugar, el contenido ante todo y sobre todo. Nada de construir nada sobre el vacío, salvo cuando el vacío constituye el contenido. Tal y como hemos insistido tantas veces, « decir es un decir de algo » . Heteroautoría, porque al fundir dos escrituras en una suerte de alquimia del poema, los autores no se disuelven o desaparecen sin más sino que transmutan en otro tipo de escritor o autor. De otra parte, el método utilizado se ha revelado tan sustancial o más que la forma elegida. Ambos –método y forma– los hemos ido a buscar en la tradición poética japonesa del tanka y del renga y los hemos traído y trasplantado en nuestra propia tradición lírica y occidental. En de...
EL COMPOSITOR DE PALÍNDROMOS
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EL COMPOSITOR DE PALÍNDROMOS Cuenta Monterroso que cuando se reunía con algunos amigos escritores se solían entretener, entre otros menesteres beneficiosos para la Humanidad, en construir palíndromos, esas palabras y frases que se pueden leer de igual manera hacia delante que hacia atrás. El inimitable cuentista no estaba precisamente dotado para esta tarea y en su testimonio añade que en alguna ocasión fue capaz de armar, con gran fortuna y mayor esfuerzo, alguna que otra palabra, más bien corta, susceptible de leerse lo mismo de un lado que de otro, pero jamás una oración compuesta por dos o más vocablos. Recuerdo que a mi tertulia, acudió durante un tiempo un compositor de palíndromos que presumía de haber descubierto la unidad mínima de palíndromo: el palíndromo de una letra y otrosí, el palíndromo neologista: constituido por palabras recién inventadas. Así, llegó a deleitarnos en celebradas ocasiones con maravillas como « a » (preposición),...
EPITALAMIO EN SOL
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EPITALAMIO EN SOL Desde que existe, el corazón no sabe que el tiempo pasa; él es un niño viejo que vive felizmente en los pronombres y habita en la morada del tú y el yo o se sube en el tren de los gerundios amando, protegiendo y compartiendo. Mientras el corazón ama, oye pájaros. Continúa en Epitalamio en sol...
OTRA VEZ SÍSIFO
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75 ¿Quién no recuerda la famosa historia de Sísifo, narrada por los antiguos griegos? Rey de Corinto, fue condenado por los dioses a subir eternamente una roca por una montaña, igual que nosotros llevamos sobre los hombros nuestra propia e invisible carga. Tras releer El mito de Sísifo (1942), de Albert Camus y visionar la recomendable película Jean-François y el sentido de la vida (2018), del cineasta Sergi Portabella, la fuerza renovadora del mito griego y su simbología vuelven a conmoverme. La vida de Sísifo, sin su roca, no tendría sentido. Lo trágico de la tarea absurda del infortunado personaje reside precisamente en que la insistencia en su sinsentido reviste de significado a su existencia. Ni el suicidio ni continuar viviendo así se presentan, pues, como verdaderas alternativas. Creo que la única solución viable no sea otra que volar la roca.
DULCEÁCIDA ZARZAMORA
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DULCEÁCIDA ZARZAMORA Moras sobre zarzamora (Rubus ulmifolius), Carretera de la playa (Motril), Dulceácida zarzamora, de espinas acorazada, de verdes y oscuras hojas y flores rosas y blancas. Tus drupas arracimadas, igual que cuentas o perlas, maduran tras una tapia en un rincón de la vega. Al paladar la memoria lo enreda con sus sabores, le sube y baja en la noria de sus dulces cangilones... Zarzamoras y morales en Lújar y en el Conjuro, respirando el aire puro los altos alcornocales. Largos paseos por la sierra con los antiguos amigos, abandonadas veredas, caminos que se han perdido.
HE TENIDO UN SUEÑO
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HE TENIDO UN SUEÑO He tenido un sueño. Un día, el Todopoderoso instó a los ángeles archiveros a que digitalizaran los expedientes de todos los habitantes del planeta y le eximieran de una santa vez de desplegar esos remolones e interminables rollos de papel en donde se relacionaban los datos, relevantes o no, de los difuntos recientes, porque, aunque tenía toda la eternidad para revisarlos, resultaba una tarea harto tediosa esa de hacerlos girar sobre su omnipotente mano con el método acostumbrado y así, con un sencillo y cómodo clic, podría ir desplazando las páginas en una amigable pantalla. Por no atraer la impaciencia divina, el Archivero Mayor se inscribió de urgencia, junto con miles de subalternos más, a varios cursos de informática para ángeles torpes y, algún tiempo después pudo montar la internet celestial. Todo iba bien, salvo por las caídas repentinas y habituales en la red, pero lo peor ocurrió cuando se filtraron, aún no se sabe cómo, dos de los s...
DE BLANCO Y CREMA TUS PÉTALOS
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DE BLANCO Y CREMA TUS PÉTALOS Flores de franchipán o frangipani, árbol del templo ( Plumeria rubra var. 'acutifolia'). Jardín particular (Puerto de Motril). De blanco y crema tus pétalos, el centro amarillo oscuro, hojas espirales verdes en el jardín junto al muro. Floral, hierática alfombra adorno de las estupas, de los chaityas y pagodas, que el aire embriaga y perfuma. Flores del árbol del templo, símbolos de lo inmortal en los sagrados lugares de Tíbet, India o Vietnam.
LOS CABALLEROS DE LA CRUZ VERDE
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LOS CABALLEROS DE LA CRUZ VERDE Por alguna razón misteriosa, quién sabe por qué oculto secreto, se autodenominaban los Caballeros de la Cruz Verde. Discretos como la noche, jamás se dieron de alta como sociedad gastronómica, literaria o senderista. Tampoco aparecían relatados entre las cofradías o en hermandad alguna de amigos del vino, que tanto abundan. Por desconocer, se desconocía incluso el número de sus componentes (unos decían que cien, otros se burlaban de aquel número) o si en aquella organización (mucho más que secreta) se celebraban o no ritos de iniciación o qué cuotas se pagaban y cómo y en qué lugar celebraban sus reuniones. La mayor parte de los investigadores sostenían que dicha agrupación era una entelequia, pero los detractores de estos otros afirmaban que la mejor prueba de su realidad impalpable y de su éxito residía precisamente en que había convencido a casi todo el mundo de que no existía, igual que el ángel caído. Lo cierto es que no lo s...
MÁS DE VEINTE AUTOBIOGRAFÍAS
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MÁS DE VEINTE AUTOBIOGRAFÍAS Hace algún tiempo le detectaron un quiste en un recuerdo. Tras la extracción, lo limpiaron en profundidad y le colocaron un emplaste. Luego, reimplantaron el recuerdo sano en su memoria y este agarró con la fuerza de un árbol recién nacido. Echó raíces y ramas, creció y comenzó a dar nuevos frutos en forma de remembranzas de otras vidas que nunca tuvo. Al cabo de unos años dejó de sexar pollos y se reinventó como escritor de renombre. Ahora es autor de más de veinte autobiografías.
PARECIDO A SÓCRATES
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PARECIDO A SÓCRATES Parecido a Sócrates que nunca escribió nada porque los textos, mudos y sordos, no dialogaban y no escuchaban preguntas ni las respondían, aunque por razones diferentes a las suyas, es el caso mucho menos conocido de aquel escritor tan discreto y humilde que publicaba solo la portada de sus libros para no levantar expectativas sobre su contenido ni suscitar envidias ante su calidad potencial ni, eventualmente, provocar el desánimo de otros autores debido a su inimitable estilo.
El adelgazamiento de la clase media
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EL ADELGAZAMIENTO DE LA CLASE MEDIA Según un primo mío que tengo, muy optimista, cuando los agoreros dicen que la clase media en España está adelgazando, se equivocan al atribuirlo a que cada vez haya más hogares por debajo de las rentas medias. En realidad, nada que ver: si la clase media está adelgazando se debe, según él, a la extraordinaria proliferación de dietas que se han puesto de moda entre los modernos progres. Puede ser. Yo desde hace un mes he adelgazado ya cuatro quilos.
A MEDIA SOMBRA Y AL SOL
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A MEDIA SOMBRA Y AL SOL Corona de espinas (Euphorbia milii). Jardín particular Puerto de Motril. A media sombra y al sol, de espinas no coronada, teñidas de rojo sangre tus brácteas no se desangran. Las flores, broches dorados, sujetan tus hojas falsas, que a veces parecen pétalos y otras veces son tus alas.