EL COMPOSITOR DE PALÍNDROMOS
Cuenta Monterroso que cuando se reunía con algunos amigos escritores se solían entretener, entre otros menesteres beneficiosos para la Humanidad, en construir palíndromos, esas palabras y frases que se pueden leer de igual manera hacia delante que hacia atrás. El inimitable cuentista no estaba precisamente dotado para esta tarea y en su testimonio añade que en alguna ocasión fue capaz de armar, con gran fortuna y mayor esfuerzo, alguna que otra palabra, más bien corta, susceptible de leerse lo mismo de un lado que de otro, pero jamás una oración compuesta por dos o más vocablos.
Recuerdo que a mi tertulia, acudió durante un tiempo un compositor de palíndromos que presumía de haber descubierto la unidad mínima de palíndromo: el palíndromo de una letra y otrosí, el palíndromo neologista: constituido por palabras recién inventadas. Así, llegó a deleitarnos en celebradas ocasiones con maravillas como «a» (preposición), «e», «y», «o», «u» (conjunciones) o bien con otras del segundo tipo: «mesasem», «librorbil», «poemameop» e incluso, cuando se encontraba menos inspirado, se atrevió con algunas más comunes, llevaderas y de andar por casa como «ala» y «ele», por ejemplo.







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