INNOVAMOS EL LENGUAJE
—Jovencito, los escritores experimentados no cometemos errores ortográficos ni incurrimos en erratas: innovamos el lenguaje.
Desde entonces, cambié el lápiz rojo por el azul y la palabra «erratas» por «sugerencias». Aun así, todavía sufrí más de un contratiempo. Dejé de tenerlos cuando me atuve a mi propio criterio y decidí enmendar los gazapos y yerros por mi cuenta. No sé si algún cliente, tras recibir la copia de prueba ya corregida, se apercibió de aquel hecho. En cualquier caso, a todos les pareció bien.






