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Mostrando entradas de mayo, 2022
Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

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Último libro

Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

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Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

Las 34 obras, con dónde conseguirlas →

Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

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Soy espigador de versos

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Soy espigador de versos que recojo por la calle. Decide el ojo los planos, el corazón los encuadres.

Sobre el frutal aguacate

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Sobre el frutal aguacate, el jilguero se recrea. El agua canta que canta cuando pasa por la acequia.

Como los peces

Como los peces que viven en el agua sin saberlo, igual que hablamos en prosa sin siquiera pretenderlo, así en el ritmo vivimos, respirando sus acentos. Otra cosa no es el ritmo —y de él nadie está exento— que la prosodia del habla y el latido de los versos.

Rosas del verde rosal

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Rosas del verde rosal, unas blancas y otras rosas:  bellas, fragantes, humildes; pálidas y ruborosas.

El hombre que mató a Liberty Valance

El hombre que mató a Liberty Valance, oculto entre las sombras, disparó al corazón del pistolero y a los ojos atónitos de los espectadores. Pasó en la calle principal del patio de butacas, junto al asiento donde se zanja el duelo entre verdad y sueño. La leyenda era cierta,  mas no los héroes. En bien de todos, uno cargó con la proeza ajena y otro con el olvido.

Ten cuidado con quien andas

Ten cuidado con quien andas porque es injusta la vida: el talento no se pega pero sí la tontería.

¿Qué contempla la gaviota?

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—¿Qué contempla la gaviota que no se lo cuenta a nadie? —Lo que el ave está mirando solo sus ojos lo saben.

De qué rien las gaviotas

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—¿De qué ríen las gaviotas cuando vuelan por el cielo? —De alegría por las alas. De lo lejos que está el suelo.

Lloran los jacarandás

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Lloran los jacarandás sus vivas lágrimas lilas y alivia el frondoso césped la pena de su caída.

Barandas de los balcones

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Barandas de los balcones, de palomas posaderos, por el suelo de la calle vuelan sombras de vencejos.

sísifo en el mercadillo

sísifo en el mercadillo sube una enorme sandía en un humilde carrito.

SE COMPRA PARCELA DE DESIERTO CON ADOSADO A UN SUEÑO

Existía un lugar entre las dunas del desierto donde se podía soñar con una mujer que regalaba el don de la sabiduría a cambio de vivir en la pobreza, como los antiguos eremitas y profetas. Una noche ofreció el codiciado presente a un rico tratante de camellos que acampó en aquel lugar remoto por casualidad, y este, en sueños, se echó a reír. La mujer sabía por qué pero, a pesar de todo, se lo preguntó:  —Río porque mi riqueza es tan inmensa que no recuerdo un instante de mi vida en que no haya dispuesto de todo lo que he deseado. ¿Cuánto cuesta este trozo de desierto y qué quieres por aparecerte en sueños a los viajeros que a este retirado lugar conduzcas? No había acabado de formular del todo la pregunta, cuando el hombre despertó y la mujer, a su lado, le miraba con los ojos abiertos. Al verla en su forma corpórea, el mercader se incomodó con ella y le dijo: —¿Por qué te has materializado? Si no te apareces solo en sueños no valdrás ni un denario? Ella le respondió: —No permitiré...

EN DEFENSA DEL OCIO

La poesia, la filosofia, la historia, en pocas palabras, el interés por el pasado, es decir, el interés humano en pensar sobre nosotros mismos, sobre qué hemos sentido, pensado o vivido, se despierta cuando disponemos de tiempo suficiente para el ocio y no necesitamos emplearlo íntegramente en lograr sobrevivir en un mundo hostil repleto de peligros. Cuanto menos energía emplea el ser humano en la obtención de los recursos que necesita a diario, más tiempo puede dedicar a incrementar su conocimiento del mundo.

BABEL, EIFFEL

Prisionero del cielo en la espigada torre, herido por tu lanza de Quijote —tu obelisco de hierro pudelado—, París despliega horizontal su mapa, obediente al dictado de los ojos. Estamos en lo alto, sobre el ápice de la espina dorsal de tu perímetro. Es el viento el que canta como un pájaro y dobla tu enrejada espalda levemente: bella fruta de luz, himno de la alegría del peregrino y del flâneur ocioso. Cuando miras abajo, al fin del alba, revelas los tejados invisibles y el diáfano paisaje de las calles: ensimismado mástil sin navío, celosía, bordado encaje, cayado de pastora de los puentes que Apollinaire lanzara sobre el Sena —para Huidobro, colmena de palabras. Sobre tus cuatro piernas levantada, derramas bendiciones hasta el rincón más ruin de la ciudad desde tu púlpito ecuménico: colosa vencedora de las encrucijadas y de los cuatro puntos cardinales, vigía de los ismos que venero desde Rimbaud a Breton. A tu extenso dominio nada escapa, araña tejedora de las nubes con las patas d...

EL GATO

—Se ha marchado el gato. —Iré a buscarlo. —Escapó por tu mente. —Quiero que vuelva. —Volverá si quieres. —¿Y si no vuelve? —Puede ser. —Pero si le voy a buscar, tal vez lo encuentre. —No puedes ir porque ya me voy. —¿Y tú quién eres? —Yo soy la fiebre.

tu uña afilada

tu uña afilada clavas luna en el cielo gata de nácar

Ignorancia y soberbia

Con tal de no parecer ignorantes, la soberbia de los seres humanos llega a ser de tal magnitud que puede ser más fácil convencerles de lo que decimos si desconocen el asunto de que hablamos que si lo conocen.

DEFINITIVA MUERTE

Vio primero su cuerpo rodeado de flores, tras un cristal, y a sus deudos que lloraban. Después, con frecuencia, le despertaban los pensamientos y palabras de los vivos, cuando alguno le recordaba o decía su nombre. Él se alegraba entonces, como si volviese por un momento a la vida.  Poco a poco, de modo imperceptible, trancurrieron mayores lapsos de tiempo con él dormido o inmóvil en algún lugar silencioso y vacío.  Un día —o una noche— regresó sobresaltado de aquella especie de sueño intermitente, en cada ocasión más largo y oscuro.  Justo en aquel instante se empezó a desvanecer, muy despacio, como niebla que dispersa una suave brisa, y entendió sin sorpresa qué pasaba.  Tuvo la certeza absoluta de que esta vez iba a desaparecer por completo. A nadie importaba ya, nadie pensaba en él. Comprendió —antes de hundirse  en la nada incontable— que la muerte definitiva es el olvido.

Mil trucos fraguó la zorra

«Muchos trucos conoce la zorra, pero el erizo uno decisivo». ARQUÍLOCO DE PAROS (Fl. alrededor de 650 a. C.) Mil trucos probó el jaguar por cazar al puerco espín. Este solo uno sabía y puso al acoso fin.

El mago y el herrero

Mucho antes de que desembarcaran aquí los ejércitos de Roma, se decía que un mago de nombre impronunciable habitaba justo en este bosque de encinas. Nadie había visto jamás su rostro, pero sí la señal misteriosa que dejaba, como indicio o advertencia, en la corteza de los árboles. El herrero de una de las aldeas cercanas, que alardeaba de conocimientos de magia, preparó una trampa para atraparle. Construyó una jaula de hierro del tamaño de un hombre y colocó en su interior unas hojas del muérdago que crecía sobre el tronco de una vieja encina. Situó el artilugio con el señuelo en lo más profundo del bosque y regresó al día siguiente. Efectivamente, en la trampa había caído una presa: un cofre cuyo interior encerraba un espejo de obsidiana. Cuando el hombre se miró en la negra y pulida superficie, su mente le abandonó y sintió que, tras atravesar la piedra por completo, flotaba ingrávido e invisible a unos centímetros de altura sobre la hojarasca. En esa posición, se observó, erguido fr...

El magenta no existe

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La ciencia del color dice que no se encuentra el magenta en el espectro visible, quiéralo o no la orquídea. Quiéralo o no la orquídea, que mezcla el azul con rojo e inventa un nuevo color para calmarnos los ojos.

No niego que el destino esté escrito

No niego que el destino esté escrito, pero sí que exista un ser humano capaz de leerlo.

FIN DEL OCASO

Fin del ocaso. Sol de nuevo hundido tras aquellas montañas que despintan sus siluetas, unidas por los hombros como un grupo de inmóviles danzantes. Te has hecho oscuridad dentro del ojo y despiertas en mí toda tu noche. Las olas que observé, los caminantes que cruzaron su día con mi asombro me desvelan, igual que intersecciones que duplican los mapas y las dudas y obligan a elegir con quién te marchas. La huida no es posible ni el silencio. ¿Qué recuerdo salvar? ¿A quién preservas antes de que el olvido lo destruya?

Siempre pides que te quieran

Mi abuelo y mi tío abuelo, «remanentes» de Albondón, eran aficionados a los trovos y a las coplillas.   Conservo algunas. Eran frecuentes los «duelos» entre troveros. No sé si estas en concreto nacieron en ese contexto festivo, aunque parece muy probable: Siempre pides que te quieran y solo a ti mismo quieres, lo que tus manos esperan ninguna mano te debe. Estas palabras que gasto la pena no la merecen, porque es lo que a ti te gusta: que estemos de ti pendientes.

Han vuelto a llorar las tipas

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Han vuelto a llorar las tipas en la rambla de los álamos con lágrimas amarillas su solar y dulce llanto.

DESPEDIDA

En la cara sur de la torre, sobre la catedral, a mediodía, se detendrá la sombra del gnomon del reloj de sol con solemne silencio. —Tu tiempo empieza ahora, tu obra pospuesta, los proyectos diferidos,  las ilusiones truncas.   Mentalizado ya, despídete con alegría del horario de sudor que hasta ayer cumplías. Reconoce que fue duro aceptar las condiciones, vender los brazos sin perder las alas. Acércate a la puerta dignamente, mira con emoción, no con nostalgia; avanza sin mirar atrás y márchate a la Itaca que te aguarda.

ESPACIO

No deseo expandirme por los lados ni medir algo más de lo que mido ni invadir el salón ni el baño de otro. Solo aspiro a ocupar exactamente el volumen preciso de mi cuerpo, completar el espacio que me toca, que otro objeto habitar no puede.  Pido estar en el sitio donde estoy, llenando este lugar dentro del tiempo y respirar el aire que respiro, sentado en esta silla que me siento. Mi espacio. Nada más que eso reclamo.

ELOGIO DE LA LA LUZ

Cayó como una piedra la mañana y fracturó el cristal de los colores. Todo se volvió gris y de su plomo brotó al final una certeza de oro. Brochazos de fulgor azul pintaron la bóveda manchada de ceniza. Quedó la duda entonces si la luz libera por capricho a sus criaturas, si se nutre de sombras y tinieblas, si maquilla su rostro de matices, si vive en un palacio. Si está sola. En tu iris, un refugio le has creado con un salón de estar y una mesita. Que ilumine tus ojos cuando escribas.

AQUÍ

Pensaste: «Quedaré aquí, junto al mar. Otro mar, otro aquí son igual a estos. Por todas partes, luminosas playas han echado sus anclas en mi vida, donde paso los años. »Toda lucidez contrapesa las hazañas y deja al héroe sepultado en la mente del filósofo. El ánimo se adentra en una paz de fresca transparencia. »Después de todo, el mundo es una calle que repite sus barrios y en cada una de sus casas —si allí viviese— habitarían mis recuerdos». Pensaste: «El mismo aquí, el mismo mar dentro de mí. Cualquier rincón del mar, este rincón, es todo el mar».

Si carece de ritmo, no es poema

Si carece de ritmo, no es poema.

PROFECÍA CUMPLIDA

PROFECÍA CUMPLIDA En el filo inseguro del acaso, tranquilos e impasibles, nos expandimos y entregamos al destino para atraer la clara incertidumbre que los astros auguran. Y estuvimos exactos. En esa profecía que esperábamos, los horóscopos atinaron y las cartas astrales se cumplieron. Pasó lo que tenía que pasar, eso que sabíamos que no podíamos saber cuando nos preparó la vida para lo repentino y lo imprevisto.

ATIENDE A LO QUE OCURRE

Atiende a lo que ocurre, mente. Piensa en lo que a ti se muestra y no lo evites. Cuanto más lo evidente observes, antes alcanzarás lo que se oculta. Y cuando lo comprendas, cuando al fin sabia seas, entonces estudia de nuevo los indicios. Detente. No apresures el paso. Lee atenta el instante insigne del ahora impostergable, inédito, que no regresa.

El buen gusto del artista autodidacta

El buen gusto del artista autodidacta se debe apoyar en una instruida y fundamentada autocrítica. No es igual la voluntad de ser que ser.

VOLVIENDO A ÍTACA (ETE9)

VOLVIENDO A ÍTACA (ETE9) Pero volvamos a Ítaca. Los talleres de escritura constituyen sin duda experiencias válidas y originales para emprender la aventura de la creación literaria, pero solo mantendrán su sentido más puro, es decir, su único sentido, si no olvidan jamás a dónde nos dirigimos, si —lejos de las modas y las tentaciones— no caen en el error de transformar el espacio creativo del taller (la nave que nos acerca a Ítaca) en un autobús de recreo en donde se cobra el pasaje. La creación literaria, es decir, la poesía no sabe de intercambios mercantiles, no es una moneda de cambio, sino un regalo. Sin el oxígeno del juego y de la libertad, la poesía es una llama que se extingue. Volvamos, pues, a Ítaca; levantemos las velas gemelas de nuestro Ingenio y de nuestro Arte, que el taller de escritura nos sea propicio, regresemos a nosotros mismos, reemprendamos el viaje a través del mundo, reinventemos el lenguaje mientras aprendemos el verdadero nombre de las cosas y contemos, entr...

ODA A LA POESÍA (Variación 20/5/22)

ODA A LA POESÍA (Variación 20/5/22) La poesía está contra las cuerdas, en un rincón, la cara tumefacta y la nariz sangrando. Y es ahí donde debe estar, ahí está bien: erguida, resistiendo, dando fe de que no está en venta, de que no se va a dejar disfrazar de payaso, ni empaquetar por envoltorio de poder o cetro de celofán. La poesía es marginal y así está bien porque la dejan ser ella misma los amos del globo. La poesía no es apreciada por el público —por suerte—, y así no rueda en las grandes cadenas comerciales que dan negro por blanco, gato por liebre. La poesía está a la orilla de este final de siglo. Y ahí está bien, ahí ha estado siempre: en el mismo desván de trastos inútiles, amontonada con la amistad, la verdad o el amor... La poesía está ahí —resiste— como una flor solitaria en el páramo del mundo, casi arrancada de los hombres, dándoles consuelo.

Consignas, pre-textos, sugerencias... (ETE8)

CONSIGNAS, PRE-TEXTOS, SUGERENCIAS... En el entorno de los talleres de escritura creativa, una consigna, propuesta, sugerencia o pre-texto no es más que una herramienta que se utiliza para abrir la mente al flujo imaginativo por medio de mecanismos como la asociación de ideas y de imágenes, el contraste, la comparación, la evocación, etc., íntimamente relacionados con las categorías y campos semánticos de los conocidos recursos literarios. Como suele afirmarse, la consigna se emplea como un trampolín sobre el que lanzarse al mar o a la piscina de nuestra hoja en blanco. La imaginación anda más segura sobre esa tabla y desde allí puede impulsarse con mayor vigor a la aventura de escribir. Cualquier categoría sensorial o emocional, cualquier pensamiento sobre la actividad humana, nos vale para estimular la creatividad. En los talleres de escritura creativa son frecuentes las sugerencias relativas a colores, imágenes, texturas, formas, estructuras, sonidos, armonías, ritmos, olores, sabor...

INVENCIÓN DEL OCASO

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Lejano el horizonte en el ocaso, perfilado en zigzag por las montañas, escribimos.   Observa la indecisa luz por donde las voces se confunden y se vuelven borrosas como sombras. Recuerda los detalles en el brillo de lo que no ha ocurrido y pudo ser si otro paisaje, en alto, se esbozase. Roto el sol en el borde del crepúsculo, parpadean los ojos de la tarde que se asombra y nos pinta de naranja el color del adiós y la nostalgia. Con otro resplandor, otras alturas, sus cimas levantadas en tus hombros, podrías alentar un nuevo mundo.

¿Cómo se organizan los talleres de escritura creativa? (ETE7)

¿CÓMO SE ORGANIZAN LOS TALLERES DE ESCRITURA? En esta entrada no pretendo explicar ni desarrollar el programa concreto de un taller de escritura en particular, sino señalar los elementos más significativos que condicionan su planificación. En primer lugar, la organización específica del taller de escritura dependerá del contexto donde se plantee. Habrá que tener en cuenta, por ejemplo, si se va actuar dentro de una institución educativa, municipal, asociación privada o grupo semiorganizado de escritores. También habrá que conocer previamente la temática o género literario que se se va trabajar en el taller, el grado de iniciación a la escritura de los interesados, la experiencia y la función del coordinador o coordinadora del taller, los recursos y medios disponibles, etc. Sin embargo, de manera global, los talleres ofrecen la posibilidad de compartir con otros la afición a escribir (ya sea para iniciar en la práctica de la escritura o ahondar en ella), emplean variados recursos y suge...

No marcho lejos

No marcho lejos, camino con semillas de silencio que planto en las personas que me encuentro: dulce mudez callada y larga. Sobre mi rótula, vestido, marcha mi fémur sedentario, hoy nómada, bajo el sol que ilumina como un grito. De la tranquilidad despierta, de esta bonanza móvil, de la esperanza puesta en un océano de vendajes que ahoga los estrépitos, inmiscuido, he salido de la casa para solaz del ánimo. Se me ha olvidado hablar sin un motivo. Como fruta del árbol, la palabra crece y madura despacio hasta que al fin sazona en voz o canto.

La actualidad de los talleres de escritura (ETE6)

Los talleres de escritura creativa son una realidad consolidada en España desde hace más de cuarenta años. Ya lo eran, varias décadas antes, en Francia, Inglaterra o Estados Unidos, donde sus actividades solían formar parte, igual que ahora, de los programas de las universidades y de entidades de enseñanzas privadas. A mediados de los ochenta se vinieron sucediendo estas experiencias en gran número de ciudades españolas, habitualmente con una duración limitada a unas semanas o unos meses. Granada se sumó a ellas con la colaboración determinante de la universidad a finales de los noventa y, en Motril, la primera experiencia que conocemos se realiza en la institución escolar a finales de los ochenta. Aunque algunos de aquellos talleres consiguieron ser permanentes, la mayoría fueron temporales. Madrid y Barcelona continúan siendo las capitales que acumulan mayor experiencia en este campo. En Barcelona se constituyó la flamante Asociación Internacional de Talleres de Escritura Creativa. M...

SÍ los eternos mármoles

Sí los eternos mármoles — no la carne— rehicieron sus figuras. (Tal vez la piel cubría aún los huesos y el pelo les crecía). Sin ojos de verdad no pueden ver los reyes su magnífica grandeza, presente en los palacios de este mundo. No esperan pleitesía, besamanos audiencias ni traiciones, y sufren accidentes y los manchan sin que muevan un músculo. Todo lo que no busco lo encontré al pie de sus estatuas: el cetro y el laurel, el epígrafe y la alabanza, la certeza de estar desnudos bajo el manto. Fuera, en las sendas y caminos, observo las montañas a lo lejos pulidas por los dioses que venero, ancestrales y sabias, más que las tallas de los príncipes. No en silencio su voz me llama —nívea—, cincelada en un viento añil y  gélido, desde las altas cimas hasta el sur de melaza de mi cuerpo. Por caminos y sendas me despeina, borra mis huellas, ciega mis ojos con la arena que se arrastra arrancada a la sierra milenio tras milenio: polvo que arropará mis huesos algún día.

Talleres de escritura. Una perspectiva pedagógica (ETE5)

En los años ochenta del pasado siglo XX se comienzan a poner de moda, tanto en la institución educativa como en la sociedad española, los talleres de escritura creativa.  Grafein (1974), que comenzó su experiencia en Argentina como un conjunto de talleres de escritura y de investigación teórica sobre la brillante estela del grupo Oulipo, tuvo algo que ver. Para Daniel Samoilovich y Gloria Pampillo, sus introductores en España, «los talleres son grupos de 5 a 8 personas que se reúnen para escribir y criticar lo que escriben con un método creativo y organizado» ( El   País , miércoles, 23 de mayo de 1979). Los talleres están basados en consignas breves y otras fórmulas motivadoras para la creatividad. «De hecho —continúan— hay ya más de cien consignas probadas en nuestra experiencia anterior, pero el orden en que se van planteando no responde a un plan fijo y previo, sino que van respondiendo a las necesidades de los distintos talleres». Desde una perspectiva pedagógica, pero co...

Frecuentan por azar

Frecuentan por azar el lienzo somnoliento blancas nubes, que en el azul, despacio, se deshilan a la luz maliciosa del verano. Húmedos o agostados en los ojos los años se deshojan. Qué nitidez tan cruel  las nubes   por azar frecuentan. Es extraña la anchura de este océano indemne y silenciosa. Este fulgor de tiempo, lucidez que en lo abierto se expande y nos expone. La clara claridad que ahora ciega.

Antecedentes de los talleres de escritura: Del romanticismo al grupo Oulipo (ETE4)

Los talleres de escritura no constituyen una propuesta nueva ni tampoco reciente. Sus antecedentes literarios habría que buscarlos en la libertad creadora que, desde el romanticismo decimonónico, llega a las vanguardias: dadaísmo (1916), creacionismo (1917), surrealismo (1924)... Sus referentes pedagógicos los hallamos en las formulaciones de la llamada Escuela Nueva surgida a finales del siglo XIX, fundada por Cecil Reddie (1889) e inspirada a su vez en las ideas de Rousseau (1762) y de Tolstoi (1859). Sin embargo, dentro del ámbito educativo, las aportaciones de Gianni Rodari (1973) han sido fundamentales en la consolidación teórica y práctica de estos talleres. Rodari se dirigió a la enseñanza en la escuela de la expresión escrita mediante la creatividad. Dicha iniciativa se apoyó en las teorías del formalismo ruso, el Círculo de Praga y el estructuralismo y estaba caracterizada por el placer de escribir. Desde un punto de vista estrictamente literario, el referente más próximo de l...

no mariposas

no mariposas que sin volar alean hojas del árbol

Diferencias

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A una gaviota sucede otra gaviota diferente. No esperes la misma ni las mismas olas: una sola vez hechos distintos ocurren y se alejan. Este mes de mayo será el único del año: el que viene, nadie sabe si traerá gaviotas —ligeras desde ayer— convertidas en mañana.

¿Qué es un taller de escritura? (ETE3)

El taller de escritura, pues, no consiste en una serie de conferencias o charlas académicas de mayor o menor amenidad sobre la literatura o la escritura. Tampoco debe convertirse en un recetario de fórmulas o trucos sobre cómo escribir bien. Es un «taller», un taller en el sentido original que se daba todavía a esta palabra en el ámbito educativo de los años 80 del pasado siglo, antes de que el «realismo» institucional la vaciase de contenido. Como tal taller, pretende producir objetos reales con unos materiales concretos. En el caso del taller de escritura, la materia prima con la que se trabaja es la palabra, por más que nos puedan parecer más materiales el bolígrafo el ordenador o el papel. Un carpintero, con el árbol, produce objetos de madera, de igual forma que un escritor crea objetos literarios, es decir, hace literatura con las palabras. Además, partimos del presupuesto de que ningún escritor es hijo de los dioses sino hijo del vecino, como diría el poeta Ángel González. Escri...

Cuando te pones en frente

Cuando te pones en frente, un sol me tapa la cara y no me deja ver nada. Me pasa contigo siempre.

El taller de escritura (2)

Los talleres de escritura son espacios (obradores) en donde se vive y disfruta la literatura. Sus componentes no pretenden definir el hecho literario —tarea seguramente imposible— sino vivirlo originalmente y recrearlo. LA AVENTURA DE LA CREACIÓN LITERARIA La creación literaria, es decir, la «poesía» en su acepción más amplia, entendida de esta forma, consiste en una conducta interna ligada a las palabras, a las frases y a los textos; pero dicha conducta no consiste en las palabras y los textos, sino en el movimiento interior del ser humano que pronuncia las palabras o las escribe. Aparentemente, la poesía, la creación literaria, se manifiesta así como una herramienta de carácter muy especial para interpretar el mundo. La poesía nos brindaría un método, un instrumento y una actitud ante la vida. Nos enseñaría una manera singular de andar por la existencia, un estilo personal de ser, de sentir y de viajar con uno mismo y con los otros. En efecto, esto puede ser así: es factible leer el ...

Relevancia del instante

Sea que el escritor piense que la vida es un regalo maravilloso o —por el contrario— una insufrible condena, con su magia o con su arte es capaz de convertir en relevantes y excepcionales los instantes cotidianos.

El sexto sentido del escritor

De modo semejante a las personas bajitas, que «tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a primera vista» (en opinión de Eduardo Torres, personaje de ficción inventado por Monterroso), los escritores desarrollan una habilidad especial para identificar a esos familiares, amigos y conocidos a quienes no interesa en absoluto lo que ellos escriben. En realidad, el asunto no encierra ningún misterio: tras dejar pasar un tiempo prudencial después de haber publicado (o regalado)  la última obra, basta recordar si esos esquivos lectores (con quienes comparte parentesco, recuerdos varios y el continuo espacio/tiempo) han intercambiado con el autor alguna opinión sobre ella. Caso contrario, lo más prudente en encuentros venideros consiste en no mencionar jamás el hecho incómodo e insustancial de que escriben y —mucho menos— volverles a regalar un libro de su autoría. Para no molestar.

"La semilla del viento" (2022), de Víctor Pérez Benitez

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He releído los poemas de La semilla del viento (2022), de Víctor Pérez Benitez, esta vez vestidos de domingo, es decir, publicados en forma de libro. Les di la bienvenida al leerlos por primera vez en 2021 y hoy, que conozco a la mayoría, les vuelvo a saludar cortés y afectuosamente. Como inflorescencias de palabras que crecen con una armonía en ocasiones fractal, desde la emoción y el pensamiento del poeta, así los poemarios. Es un hecho conocido: cada vez que Teseo corta la cabeza a la Medusa, brotan Pegaso y el gigante Briareo. Se trata de un libro unitario, denso y misceláneo temáticamente cuyo asunto principal versa sobre el poeta y el ser frente a la vida, el tiempo, el amor, el saber y la muerte. Escrito en su mayor parte en ese tipo de verso libre (whitmaniano) conocido como versículo, la leyenda del título nos evoca la figura de León Felipe, genuino «poeta del viento». El volumen comienza —entre varias— con una flotante cita de Bob Dylan, que deja su respuesta en el viento y...

"El espejo", de Eugenio Fabios

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El conocimiento transforma el placer en arte y el arte, el placer en conocimiento. Gracias a mi amigo Eugenio Fabios por permitirme colaborar en el montaje de este corto ideado por él, modesto en medios materiales pero rico y abundoso en medios humanos, y que cuenta una pequeña historia de formación y vida entre adolescentes.

El Taller de Escritura (I)

Nada hay menos parecido a un taller de escritura que los libros sobre talleres de escritura. Las publicaciones que llevan en la portada títulos similares se parecen a las Historias ilustradas sobre la pintura. Es imposible sustituir la experiencia directa y sensorial del espectador frente a la obra de arte original por la contemplación de ese conjunto de píxeles en papel o en la pantalla que se denominan «reproducciones». Se trata de vivencias incomparables. Aclaremos el ejemplo: ¿Quién es aquí el espectador y quién el autor de la obra original? El primero representa al orientador/coordinador del taller y el participante interpreta el papel principal de autor del cuadro. De la misma forma, todo lo que se interponga, aparte del texto original, entre el lector/coordinador y el autor/participante (en un ambiente sano de empatía y camaradería) falsea, a mi juicio, la sinceridad, traiciona la confianza entre los miembros del taller/obrador y deteriora la riqueza de esta aventura creativa. E...

DESMEMORIA

Dudosos como espejismos que denotan su presencia, los recuerdos se amontonan al borde de la memoria y corren en estampida con palabras que levantan nubes espesas de polvo que sin querer desdibujan esa convicción primera de que en verdad han vivido. Es tan cruel la desmemoria, la evocación sospechosa, estos sueños confundidos sin argumento ni forma como calles sin salida y esas mañanas sin hoy amontonadas con todo. Dejamos vida en la vida reviviendo lo perdido con historias diferentes que cambiamos poco a poco. Decae el beso del labio, despertamos en un mar desolado de naufragio. Lo sólido y lo vacío, ideas de la costumbre, alimentan esperanzas hasta que se hacen adultas, se emancipan y se marchan. Como sombra que interpone la ilusión de una figura a la luz del nuevo día o el azul que nunca estuvo sobre el mar de nuestra infancia, bajo las olas emergen cuerpos unidos a cuerpos que no sabemos si fueron verdaderos o amañados, sino solo que eran bellos y las noches hermosean. Quisiera la d...

Reloj de arena

Me vas deshaciendo, tiempo, cada segundo un segundo; ladrillos vas retirando: sesenta en cada minuto. Sesenta en cada minuto; quién fuera reloj de arena: cada vez que te vacías, te vuelven a dar la vuelta.

Eres lirio

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Eres lirio, si azucena, vestido con los colores que hacen reír a las flores y entristecen a la pena. Está tu corola llena de melificos olores y vívidos resplandores con que el alma  se serena. A todos, sin distinción, nos regalas tus encantos desde un humilde jarrón. Flor de todos los santos: entonas sin ton ni son alegrías y otros cantos.

Arte visual y presencia

La literatura y, tal vez (aunque no todos estarían de acuerdo), la música no requieren de la presencia directa del receptor frente a la obra artística original para disfrutarlas plenamente. Sin embargo, las artes visuales sí. Ninguna representación ni reproducción puede sustituir a la presencia física del espectador frente a la pintura o la escultura, por ejemplo.

Zapatillas aladas

Debido a las características peculiares del aire insuflado en las zapatillas, estas aleteaban y tiraban de Carel hacia arriba en dirección a una bandada de palomas bravías que emigraba a África. Las pacíficas aves, cuando tuvieron a Carel al alcance de sus picos, le recibieron con inesperada agresividad, asustadas ante el monstruo gigante que se aproximaba. Las sigulares aeronautas, picoteadas y arañadas por sus improbables parientes, se alejaron rápidamente con los pies de Carel en su interior, como conchas de caracol que alojaran su propio cangrejo ermitaño dentro. Carel, que había acabado hecho un cristo de resultas de la reciente aventura, braceaba en el cielo para mantenerse erguido y no volar cabeza abajo como suponía él que hacían los pájaros en las antípodas. En ese momento, sintió cómo sus pies inclinaban la punta hacia el suelo hasta que lograron aterrizar en una plaza con gente atareada, que no se dio cuenta de que había descendido de lo alto porque  nunca observaba ...

La carne y el mármol

Cuando reflexionas sobre ellas, qué extrañas son las convenciones bajo su diaria y contundente apariencia de normalidad. Nada hay más ajeno a la carne humana que el mármol o la piedra y, sin embargo, el ser humano persevera desde antiguo en esculpir su figura sobre ellas. Claro está que lo hace porque envidia su persistente duración en el tiempo, no su textura.

La pájara

Al cabo de un tiempo de caminata, las zapatillas agotaron sus reservas de azúcar, se quedaron sin aire, se les nubló la vista y sufrieron una repentina pájara. Carel se descalzó, les levantó la lengüeta para evitar que se ahogaran con ella y les practicó el boca a boca, a pesar del mal aliento. No tuvo éxito y solo pudo reanimarlas con el inflador de buches de paloma que se trajo por error en otro bolsillo de la camisa, en lugar del prescrito por el fabricante. Estaba junto a un mar, que protestaba porque no tenía vistas a la playa ni a la ciudad y daba fuertes voces a un acantilado que se interponía sin querer y no tenía culpa de nada.   Tras un breve descanso, las deportivas se recuperaron en medio del insoportable fragor del oleaje. El hombre se las puso y las dos echaron a andar hacia el borde del precipicio, arrastrándolo en su caída. Carel desconocía que uno de los efectos secundarios  del inflador de buches de paloma consiste en que el viento insuflado penetra en los o...