El taller de escritura (2)
Los talleres de escritura son espacios (obradores) en donde se vive y disfruta la literatura. Sus componentes no pretenden definir el hecho literario —tarea seguramente imposible— sino vivirlo originalmente y recrearlo.
LA AVENTURA DE LA CREACIÓN LITERARIA
La creación literaria, es decir, la «poesía» en su acepción más amplia, entendida de esta forma, consiste en una conducta interna ligada a las palabras, a las frases y a los textos; pero dicha conducta no consiste en las palabras y los textos, sino en el movimiento interior del ser humano que pronuncia las palabras o las escribe.
Aparentemente, la poesía, la creación literaria, se manifiesta así como una herramienta de carácter muy especial para interpretar el mundo. La poesía nos brindaría un método, un instrumento y una actitud ante la vida. Nos enseñaría una manera singular de andar por la existencia, un estilo personal de ser, de sentir y de viajar con uno mismo y con los otros. En efecto, esto puede ser así: es factible leer el mundo poeticamente y tal posibilidad, convertida en acto, nos hace cambiar, nos trasmuta interiormente, aunque al final del trayecto, nuestro puerto de destino —otra vez el mundo— nos parezca tan desnutrido y pobre como siempre. A esto se refiere C. Kavafis en su poema Ítaca (1911), en el que descifra líricamente el viaje iniciático del héroe griego Ulises, es decir, de cualquier ser humano arrojado a la vida:
Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
En definitiva, el viaje que propone la escritura se materializa en un viaje hacia sí mismo, mientras se nombra por primera y última vez el mundo.
A realizar está emocionante y placentera odisea hacia Ítaca, puerto de la literatura y de la poesía en donde el aventurero es al mismo tiempo espectador y actor, lector y escritor de sus particulares mundos, creador y recreador de sueños que nos parecerán más vivos y más reales que la propia vida —y casi siempre mucho más hermosos, pues la vida misma debiera imitar al arte—, nos invitan los talleres de escritura.
Feliz travesía.







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