FIN DEL OCASO
tras aquellas montañas que despintan
sus siluetas, unidas por los hombros como un grupo de inmóviles danzantes.
Te has hecho oscuridad dentro del ojo
y despiertas en mí toda tu noche.
Las olas que observé, los caminantes
que cruzaron su día con mi asombro
me desvelan, igual que intersecciones
que duplican los mapas y las dudas
y obligan a elegir con quién te marchas.
La huida no es posible ni el silencio.
¿Qué recuerdo salvar? ¿A quién preservas
antes de que el olvido lo destruya?







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