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Mostrando entradas de agosto, 2022
Motril (Granada), 1958
Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).
Último libro
El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025
El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.
Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).
Algunos libros
Migas de luzPoesía reunida, 1979-2020
NoctámbulosSonetos
Historias de lo cotidiano y lo inesperado IICuentos
PekoreaHaikus y haikudillas
EspejismosCuentos escogidos
Poesías líricas de Juan de ArizaEdición y estudio
Las 34 obras, con dónde conseguirlas →
Premios recientes
- 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
- 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
- 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
- 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)
DON SEBASTIÁN. IN MEMORIAM
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Creo que fue en 1968 cuando conocí a Don Sebastián Morales Jiménez —Don Sebastián—, mi primer profesor de Lengua y Literatura en el Instituto Técnico de Enseñanza Media «Julio Rodríguez» de Motril (Granada). Le recuerdo no solo por la circunstancia —extraordinaria para un niño de diez años— de que le colgara libremente una manga donde debía hallarse uno de los brazos, sino porque se trataba de un hombre singular —enjuto, moreno, de estatura mediana, bigote negro, fino y recto, gafas oscuras o ligeramente tintadas y alopecia indiscutible—, dotado de un raro sentido del humor, cuya peculiar forma de enseñar dejó una huella imborrable en sus alumnos — frase hecha, tan desgastada por el uso que parece mentira aunque en esta ocasión es verdad—. Con él, con Don Sebastián, leí en clase fragmentos del poemario La pipa de Kif (Valle Inclán, 1919) y de Alfanhuí (1950), extraordinaria y mágica novela de Rafael Sánchez Ferlosio que aún rememoro gratamente. Acostumbraba a pasar lista apocop...
AUTOABDUCIDO
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Dicen que Narciso se pasaba el tiempo frente al espejo hasta que un mal día desapareció sin dejar rastro. Desde aquel entonces los herederos evitan mirarse en otros espejos por precaución y mantienen el original bajo llave en una pequeña habitación —intacto y polvoriento— por si un día el mítico vanidoso vuelve. Los mismos que cuentan lo anterior dicen —auguran— que Narciso no regresará nunca porque dentro del espejo no transcurre el tiempo. El abducido sabe que si volviera al presente también lo harían los años descontados y estos lo reducirían a polvo en un instante.
TUS HUESOS Y TUS ALAS
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Papamoscas gris ( Muscicapa striata ) Cuanto más alto, menos pesa el tiempo y por tus huesos huecos y tus ojos pasa fugaz la vida cuando vuelas, pájaro gris sin vértigo a la altura. Aquí abajo los pies marchan despacio, la gravedad sujeta las montañas y las horas se arrastran por el suelo. Yo quisiera tus huesos y tus alas.
LA DOCTRINA DE FRANCISCO CASCALES (1564-1642) EN RELACIÓN AL USO DE LA SINÉRESIS COMPLETADA POR JOAQUÍN BALAGUER (1906-1966)
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Platón proscribe la poesía de la República ideal por no ocuparse del «deber ser» y Aristóteles se propone simplemente describir la poesía en su Poética. Esto se debe a que la posición sobre la verdad en Platón es normativa —su filosofía moral se ocupa sobre todo del «deber ser», mentras la filosofía natural de Aristóteles tiende, por el contrario, a la descripción de las cosas tal y como son. Estas dos actitudes, en cierta medida contrapuestas —coercitiva una y más flexible la otra— se prolongan en el tiempo, representadas por distintos prosodistas. Por ejemplo, en el siglo XVII, con respecto al empleo de las licencias poéticas, el humanista murciano Francisco Cascales (1564-1642) adopta un método y una posición aristotélica. Así, en relación a la sinéresis, Cascales, en sus Tablas poéticas (1617) observa y describe —sin cuestionar— el uso que de ella hacen Garcilaso, Boscán y los poetas renacentistas castellanos. Recordemos que la sinéresis es una licenci...
SOBRE EL ARTE DE COMENTAR
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Según cierta teoría psicológica de la comunicación relativa al emisor, en cualquier «noticia» (y a su modo, un comentario lo es) solo una cuarta parte de la misma —o menos— podría representar el contenido objetivo y las otras tres cuartas partes —o más— restantes (explícitas o implícitas) se corresponden con la «autoexposición» del emisor, el cual manifiesta además una «intencionalidad» y denota un tipo de «relación» afectiva o emocional específica, positiva o negativa con el receptor/lector a quien se dirige. Si esto es así, el comentario —en cuanto «noticia» o interpretación— puede depender más o menos de la «complicidad» o «empatía» previa del o la comentarista con el texto (o con su autor) que del contenido objetivo del propio comentario.
EXPLICAR UN TEXTO
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Explicar un texto es un arte difícil y complejo. Escribía Lázaro Carreter que explicar un texto no consiste en una paráfrasis ni en un pretexto para alardear de cuánto sabemos sobre cosas que no esclarecen lo que comentamos. En la explicación y en el escolio se combinan condiciones personales (sensibilidad, agudeza) con conocimientos necesarios de «Gramática, Historia de la Lengua y de la Literatura y Métrica». Pero también, en función del pasaje o libro que expliquemos, serán precisos conocimientos —generales o específicos— de Filosofía, Religión, Geografía, Historia, Sociologia, Economía, Matemáticas... Al comentar un libro o un texto nos autoexponemos y nuestra sensibilidad y agudeza (originalidad) y nuestros conocimientos (triviales o profundos, fotocopiados o propios) quedan claramente retratados.
UN DON FASTIDIOSO
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Al principio solo era una manía tolerada por los amigos. Se empeñaba en acabar sus frases y casi siempre erraba. Poco a poco perfeccionó esta rara habilidad. Inesperadamente, un buen día se levantó con el don de adivinar la palabra final de su interlocutor y el impulso inevitable de repetirla un instante antes de que la pronunciara. Después de varias conversaciones esto resultaba muy fastidioso. Al cabo de una semana todos le retiraron la palabra, excepto una compañera sordociega del trabajo que al final dejó también de hablarle cuando él aprendió a utilizar el lenguaje de signos.
EL BUEN IRONISTA
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El buen ironista requiere de una inteligencia despierta y de la habilidad de suscitar en los demás —como hacía Sócrates— el reconocimiento de la propia ignorancia para obligar a investigar y liberarse del saber ficticio, siguiendo el camino señalado por el ironista Kierkegaard. Por el contrario, el mal ironista suele comportarse como un patán jactancioso que demuestra su torpor, su intolerancia o su insidia entre burlas y risas que nacen habitualmente de un complejo de inferioridad o de superioridad mal resuelto. No obstante, la animadversión visceral del mal ironista se manifiesta como una manía pura o inocente porque no actúa realmente por maldad —la maldad para Platón no existe— sino empujado por la ignorancia. En ese sentido, se ha acusado injustamente a Aristófanes de mal ironista por la caracterización que hace de Sócrates en su comedia Las nubes . Sin embargo, kierkegaard justifica conceptualmente la ironía de Aristófanes, a la que califica de idealm...
EL POEMA ES SALUD
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Desde el punto de vista del conocer, el poema no resulta un buen método demostrativo. Desde el punto de vista intuitivo, el poema —como toda intuición si es certera— está al principio o al final del conocer. Como método curativo de la angustia y de las emociones negativas, el poema parece funcionar bien. La experiencia indica que la definición de Gilles Deleuze puede ser certera en muchos casos: «la literatura es salud», el poema es salud.
DEFINICIONES Y DEMOSTRACIONES
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LOS CUENTOS QUE SUEÑO
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Desde pequeño, sueño cuentos a cuenta del dios de los sueños, que al despertar no recuerdo. Sueños y cuentos con los que el dios de los sueños construye su mundo de espejos. Acaso si despierto y alguno recuerdo, se rompería el cristal de su reino. Tal vez por eso, porque siga su mundo intacto, pago la cuota al dios de los sueños —que no tiene sueños y vive del sueño de los demás— de olvidar adrede esos cuentos extraños que nunca recuerdo cuando me despierto.
EL OBÚS PESA
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Hay no pocos espíritus, cargados de sentido común, no toscos pero sí escasamente sensibles al pensamiento o al lenguaje científico. Me contaba un amigo que en una clase de balística, en no sé cuál instituto del ejército, el profesor explicaba, tras el empleo mecánico de un nutrido recetario de fórmulas, que cuando un obús alcanzaba el límite de su ángulo de ascenso y su mayor distancia en altura, entonces caía en función de la ley de gravitación universal de Newton que establece que la fuerza de atracción entre dos masas (el obús y la Tierra, en este caso) es directamente proporcional al producto de las dos masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa. «Aunque todo el mundo sabe —añadía— que esto ocurre simplemente porque el obús pesa».
UTILIDAD PÚBLICA DE LOS POEMAS
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No acostumbran a ser de utilidad pública los poemas o lo son en distinta medida que el semáforo, pues discurren a veces fronterizos por esa cara oculta de la acera o iluminan el ángulo muerto que vive en los espejos retrovisores de las almas: punto ciego que habita en las ciudades interiores, oscura sombra que casi nadie ve.
CANON
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Con alguna nostalgia previa al caos, extraño la grandeza de lo extraño, la original belleza del poema que desnuda y nos deja a la intemperie, el repentino asombro del misterio, esa inusual rareza de los versos que deviene al final en cotidiana. A la mortalidad teme el poema, le provoca ansiedad el porvenir; sobre la eternidad revolotea y suplica a la Musa que interceda. No distingue el poema, en su amalgama, la opinión del saber — doxa del logos—, la oscura golondrina del vencejo. Guerrero agónico y tenaz, pretende sobrevivir, durar y resistir, no a la razón sino al fragor del tiempo. Es el poema anhelo conquistado, pez que navega contra la corriente, inexacta lectura de otros textos, equivocada traducción, error, encubrimiento lírico. Una lucha entre antiguas metáforas y nuevas, entre el diestro y vigente campeón y el ambicioso y joven aspirante. Arte de la memoria y la esperanza, el poema reabre otros poemas y deja espacio al yo para explorar con nuestro pie los sufrimientos mítico...
Anhela el horizonte
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I Anhela el horizonte, quieto al fondo, dejar de ser frontera inalcanzable. Justo al atardecer en él apaga la luz su cigarrillo somnoliento. Sosiega ser ceniza del deseo; como ave fénix, retornar mañana. II Qué descanso de sombra nos acuna las niñas de los ojos, donde nadan los astros. Lleva la noche —sastra de los sueños— un acerico negro en la muñeca de blancos alfileres traspasado: silenciosas luciérnagas errantes. III Es música de esferas el vacío sin tiempo —que escuchamos y datamos—, si despiertos velamos en el sueño como el búho sagrado de la diosa. Oh, abismo de negrura refulgente: verdad que solo el soñador la sabe. IV Estoques puntiagudos y veloces —relámpagos helados—, los cometas hienden el coso táurido —la noche—: nervaduras de luz bajo la cúpula de un templo bendecido por las horas que su pura altitud en mí desciende. V El sinsueño hipnagógico decae y su huida en Pegaso se transforma: caballo alado, Clavileño en llamas que asciende en su castillo de fuegos de ...
La relevancia de un texto escrito
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Tintineo
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Algunos escépticos de la naturaleza humana apostarían doble contra sencillo a que si una moneda tintineara en el suelo del Edén —donde todo el mundo va desnudo—, quienes la oyeran caer mirarían ávidamente al suelo y se llevarían con preocupación las manos a los inexistentes bolsillos para evitar la derrama.
En los bancos de los parques
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Viajamos
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A una velocidad de diecinueve kilómetros cada segundo, por el Sol arrastrados sobre una roca en dirección al ápex de la constelación de Lira —que se mueve a su vez a alguna parte—, viajamos. Está pasando ahora, en este instante, te está ocurriendo a ti y no lo sientes. Real como tu propio cuerpo en donde habitas, la Tierra es esta nave en la que surcas los mares eviternos del espacio. Errantes marineros sin saberlo, ignorantes viajeros de esta épica aventura que corremos.