Entradas

Mostrando entradas de enero, 2012
Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

Ver las obrasSobre el autor

Último libro

Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

Comprar en Amazon

Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

Las 34 obras, con dónde conseguirlas →

Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

Todos los premios →

Contacto · Cuaderno (archivo del blog)

"Era zurdo de una oreja"

Imagen
"Era zurdo de una oreja"(*), pensó con vergüenza y angustia. El fenómeno, apenas perceptible, no se notaba fácilmente, aun cuando los dos apéndices estuviesen al descubierto y a la vista de todo el mundo; él, por supuesto, nunca lo hubiese imaginado de no haberlo escuchado de labios de su propia madre durante la sobremesa. Cierto que existían en su vida y en su memoria indicios suficientes para haberlo supuesto; no sólo estaba el hecho de que siempre se peinaba para el lado izquierdo, ocultando la oreja sospechosa, era además su manía de perforarse el lóbulo correspondiente y de colgarse aretes y piercings de aquel extremo carnoso; por otra parte, escuchaba mejor con ese oído y si una conversación no le interesaba en absoluto, entonces ponía la oreja vaga, la derecha (esa que recibió de niño un golpe importante en una discusión sin importancia), en dirección al interlocutor y así perdía el hilo de la historia sumido en sus propios ensueños. En el liceo, uno de los peores i...

bajo el sol frío

Imagen
84 bajo el sol frío cantan las pajareras   techumbre verde

El blog y el libro

Imagen
Un día, el pergamino, el papiro y la lectura, cansados de discusiones, reunieron al blog y al libro de papel en el salón de casa para que llegaran a un acuerdo. Aunque difícil, el encuentro fue un completo éxito. Al fin, tras horas de controversia y lectura, el blog y el libro compartieron por separado la misma idea de que su oponente se decidiera de una vez a publicar en serio aquellos textos tan magníficos que había compuesto y que era el otro quien debía cambiar el soporte y el formato en que estaban escritos.

EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS

EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS   De niño, una vez imaginé un cartel que anunciaba «SE VENDE», colgado en el escaparate de una tienda. Alguien quiso comprar la tienda, pero lo que se vendía en realidad era el cartel. Mi verdadera decepción (mayor que la del supuesto comprador de mi inocente fantasía) sobrevino años después, en el instituto, cuando volví a leer esa tontería pueril, redactada como si fuera una idea brillante (en lugar de una estafa a la inteligencia) por un filósofo de nombre impronunciable [1] . Que un adulto perdiese el tiempo en niñerías de ese calibre me hizo abominar de las especulaciones sin base y me atuve desde ese momento a los hechos e indicios razonables. Soy policía. Algunas tardes me detengo, como ahora, junto a la estaca, clavada de nuevo en este trozo inculto de vega, cercano al puerto, y pienso en el significado de esta señal incomprensible para todos. El hombre responsable de su existencia levantó mis sospechas, cada vez mayores, a lo largo de varios mes...

tu corazón

Imagen
83 tu corazón enjaulado en el pecho tambor y pájaro

Que viene el Inspector

Imagen
Aquella tarde soleada y primaveral de mil novecientos ochenta y cuatro, el joven e inexperto educador de adultos advertía al turbulento alumnado de que una persona importante visitaría mañana martes las instalaciones educativas. L os adolescentes escuchaban, por una vez, la explicación con interés aparente, entre codazos y otras distracciones amables, y asentían con la cabeza a las recomendaciones de orden y conducta que requería la bienvenida a la autoridad competente.  Acabadas las clases, ya anochecido, el maestro se asomó a la terraza encalada, iluminada tal vez por la luna, que distaba del suelo la altura de un piso. Algunos tunantes, en lugar de bajar por la escalera hasta la cancela, preferían descolgarse desde allí, poniendo a prueba su integridad física y su fuerza. A espaldas del hombre, las aulas ahora cerradas, propiedad de la iglesia, habían sido cedidas al Ayuntamiento de Motril y a la Delegación Provincial de Educación para su uso en horario de tarde. El docen...

en la palmera

Imagen
82 a) en la palmera ajedrezado talle gris tierra y ocre b) en la palmera el jaquelado estípite gris tierra y ocre

Dos novelistas

Imagen
Ambos novelistas se conocían desde la niñez y mantenían una intensa y fluida comunicación epistolar. Sin embargo, cada mes de diciembre, por navidad, se citaban también en el parque del pueblo natal e intercambiaban anécdotas vitales e inquietudes comunes.  Uno de ellos comentó que últimamente se apoyaba más que nunca, para poner en marcha la inspiración, en lo que él denominaba e l "mecanismo" de la realidad. Así, para contar una historia, partía de un origen cierto y anécdótico que, transformado en literatura, ya no significaba lo mismo, sino a veces lo contrario. Eso le pasó a Cervantes, argumentó sobre mojado: su Quijote quería ridiculizar el idealismo de las novelas de caballería que se leían en su propia casa y se convirtió justamente en un homenaje al idealismo universal. Las intenciones iniciales de los escritores se veían muchas veces superadas, desbordadas por la propia fuerza de la ficción literaria. Aquella mañana, todas las mañanas, él salía con su lanza y...

El buen discípulo

Imagen
El escritor sin público había conseguido por fin un verdadero discípulo. En silencio, el alumno escuchaba las sugerencias del mentor y leía los consejos de los grandes maestros. El experto insistía en la necesidad de tratar de modo original y literario cualquier asunto que, de entrada, no tendría por qué serlo; los temas, eso que llamaban "el fondo", eran ciertamente poco numerosos y sin embargo, existían tantas maneras únicas de narrar o "formas" como escritores. La ortografía y la puntuación no dejaban de ser una cuestión menor, pero, ojo, siempre subordinada a la excepción del estilo, hasta que llegaba el momento, es decir, hasta que el autor exponía finalmente su obra al público. Cuando el artista abordaba este punto con un neófito, relataba la parábola del bebé que había nacido cubierto de unto sebáceo y de restos de placenta. Importaba que hubiese venido al mundo sano y bien formado; pero antes de presentarlo en sociedad, había que asearlo, vestirlo y perfu...

mar de la tarde

Imagen
81 mar de la tarde viene a nadar el sol en vino y oro

La agenda

Imagen
En los primeros años de este siglo, Antonio García Maldonado, a la sazón Coordinador del Aula de Formación Abierta de la Universidad de Granada en Motril y director del Centro de Educación Permanente "Juan Rodríguez Pintor", consideraba de gran valor para su trabajo docente los objetivos generales de la Gerontología, especialidad que comenzó a desarrollarse como tal a finales de los cincuenta de la pasada centuria. En sus actividades diarias con alumnos mayores de cincuenta años, y en todo momento, insistía en que importaba tanto la prolongación de la vida como la mejora de su calidad, y proponía ejercicios prácticos para su consecución. En ese contexto, una mañana o una tarde de las muchas en que impartió sus clases durante dos décadas en el Aula 2 de Plaza de la Libertad,  contó, para que añadiera a mis recuerdos, lo que le había ocurrido durante una sesión.  Con la finalidad de robustecer la memoria y evitar olvidos importantes, Antonio había convencido al alumnado d...

Uno a uno

Imagen
A principios de los setenta, las madres solían enviar a sus hijos a las tiendas de comestibles para rematar la compra diaria. Cuando era pequeño, me agradaba ir porque Julio, el dueño del establecimiento que se situaba en la confluencia de las tres calles vecinas, me hacía sonreír con sus comentarios sobre la vida y las vicisitudes del barrio, a pesar de que no las entendía muy bien o precisamente por eso mismo. Sin embargo, cuando llegó sin avisar la adolescencia y me cambió la voz, mis intereses cambiaron y me fastidiaba un poco seguir haciendo encargos a mi madre. Esta incomodidad se agudizó un día en que, comandado por ella, arribé a "ca" Julio con mi moneda de diez duros en el bolsillo. El negocio estaba abarrotado, como casi siempre, y el dueño, que adolecía de una ostensible cojera, no daba abasto entre atender los pedidos, pesarlos en el platillo de la balanza, hacer la cuenta, envolverlos en papel de estraza (de inolvidable color marrón) y cobrar el importe. Por f...

hojas al viento

Imagen
80 hojas al viento saludan al pasar los cepellones

sabrosas perlas

Imagen
79 sabrosas perlas esconden tus estuches brísoles verdes

ruido de pasos

Imagen
78 ruido de pasos arrastra el aire inquieto las hojas muertas

El alivio de las máquinas

Imagen
El distinguido club ocupaba en las afueras una antigua nave de montaje de automóviles de baja gama, reconstruida y adaptada al último detalle, para uso de los clientes vip. Los reservados, a ambos lados de seiscientos metros de pasillo, eran lujosos cubículos de oficinas de negocios que habían quebrado en los últimos años. Aquel día los trabajadores del local estrenaban uniforme y equipamiento. En uno de aquellos espacios, dos hombres bien trajeados hacían su pedido al atlético camarero vestido con librea y subido en unos patines dorados. El muchacho salió del cubículo, extrajo del impecable uniforme un walkie talkie y solicitó el encargo al barman que se encontraba al otro extremo del elegante y exclusivo local. Los señores del compartimento privado, clientes habituales, comentaron con brevedad la inteligente iniciativa de los propietarios y ensalzaron el progreso, llenos de optimismo en un futuro en el  que las máquinas aliviarían cada vez más el trabajo del hombre, en pa...

LA SEGUNDA ASAMBLEA DE LOS RATONES

LA SEGUNDA ASAMBLEA DE LOS RATONES   Después del fracaso de la Primera Asamblea de los Ratones, el famoso cascabel enmohecía en un rincón de la ratonera hasta que se agrietó y estropeó sin remedio. Entonces se celebró una Segunda Asamblea para proponer adquirir uno nuevo, con la secreta esperanza de que alguien  se decidiese finalmente a ponérselo al gato, en cuyo caso se compraría el más baratito posible porque aquellos ratones eran tan pequeños de estatura como mezquinos. Del primero al último, todos y cada uno de los roedores se levantaron sobre sus patas traseras y unieron sus manos en señal de abstención, al tiempo que solicitaban que su voto se sumara a la opción vencedora, con la hipócrita seguridad de conocer de antemano el resultado fallido de la propuesta, porque en el fondo nadie quería desprenderse de un gramo de queso, que era la moneda oficial de la comunidad. En consecuencia, tras el recuento de votos, ganó por unanimidad la abstención y el cascabel, oxidad...

UN NEGOCIO

UN NEGOCIO  Todo aquel día fue un martes gris y frío. A las siete de la mañana, el agua del lavabo salió helada durante un interminable minuto, a pesar de que tenía encendido el calentador eléctrico. Recuerdo eso y caminar a la oficina, tal vez con los ojos cerrados porque sabía el camino de memoria, y pensando en mi amigo Abraham Q., fallecido hace años, viendo cómo llegaba tarde de la calle, se sentaba frente a mí y adelantaba con optimismo su peón de rey dos casillas, al mismo tiempo que la bandera roja de su reloj de competición caía tras avanzar la aguja del minutero que la sostenía. —¿Cómo se te ocurre venir a estas horas? —le reconvine amistosamente—. Con esta, llevas dos partidas consecutivas perdidas. —Un negocio que no da para levantarse a las doce de la mañana no es un negocio de verdad—me respondió sonriente.   Miré su elegante fular de seda en el cuello y el Mercedes negro en la puerta y entonces supe que la única partida que me importaba la había ganado él. En e...

único invierno

Imagen
77 único invierno que verás este año mar casi eterno

noche gozosa

Imagen
76 noche gozosa huye la luna en globo por la alambrada

uno de enero

Imagen
75 uno de enero vuela en la tarde azul el hombre pájaro