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Mostrando entradas de octubre, 2021
Motril (Granada), 1958
Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).
Último libro
El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025
El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.
Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).
Algunos libros
Migas de luzPoesía reunida, 1979-2020
NoctámbulosSonetos
Historias de lo cotidiano y lo inesperado IICuentos
PekoreaHaikus y haikudillas
EspejismosCuentos escogidos
Poesías líricas de Juan de ArizaEdición y estudio
Las 34 obras, con dónde conseguirlas →
Premios recientes
- 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
- 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
- 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
- 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)
De las utopías en estado puro
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No existen respuestas definitivas
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De la brevedad de la lectura
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Mendacidad vs. verdad
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En una sociedad parasitada y controlada por los mendaces, disentir, contar la verdad o simplemente no mentir ni aplaudir se considera sospechoso por parte de las autoridades fácticas y expone en general al ciudadano desafecto, enemigo de la posverdad, al ostracismo y al olvido, cuando no al descrédito sistemático o a una persecución sin cuartel, injusta y despiadada.
Cualquier lugar y el mundo
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El pequeño y remoto lugar donde nacemos o vivimos se ensancha y se convierte en mundo o universo cuando uno es capaz de alejarse de allí con el cuerpo o con la mente, es decir, con los pies o la imaginación, y lo observa y contempla en la distancia. Para comprender algo o a alguien sin reduccionismos y en relación con el todo, incluso para conocerse a uno mismo, hay que mirar hacia dentro desde fuera.
Origen irónico de algunas estatuas
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El cuentista hondureño-guatemalteco-mexicano Augusto Monterroso destaca el origen irónico de algunas homenajeadoras estatuas que nos contemplan con aire de superioridad desde sus peanas elevadas en avenidas, plazas y cruces de caminos. A continuación, apostillo dos de sus textos vinculados a este tema. En el cuento La oveja negra y demás fábulas (1969) se describe un país imaginario habitado por ovejas escultoras, en donde las estatuas que esculpen sus lanudos habitantes representan y encomian a las ovejas negras (otrora consideradas rebeldes y corruptoras, hoy héroes y mártires), que aquella misma sociedad quimérica de artistas ungulados había condenado y asesinado antaño, en un gesto actual e hipócrita de respeto o tal vez de temeroso sacrificio, intentando conjurar y aplacar a los fantasmas mordientes de la expiación y de la culpa. En el capítulo XXII de su miscelánea Los buscadores de oro (1993), Monterroso nos recuerda que aquella estatua ecuestre, objeto de veneración, an...
Et in Arcadia ego
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Para mí, la Arcadia no es ese lugar imaginario y mítico que nos refieren las leyendas, sino un tiempo transcurrido y real; una edad de oro que revive la memoria, en donde reina la paz y gobierna la felicidad. Yo la llamo infancia y viví en ella hasta la edad de diez años, en que descubrí la muerte. Mi abuelo, convaleciente de una angina de pecho, dio media vuelta en la cama y dejó de existir. Sobre la cabecera, un almanaque ilustrado con un cuadro de Giovanni Francesco Guercino representaba a dos jóvenes pastores árcades que contemplaban abstraídos una calavera. Inscrito en un basamento de piedra, bajo aquella osamenta ominosa, símbolo de la muerte, podía leerse en latín «Et in Arcadia ego»: «Incluso en la Arcadia, estoy yo». Giovanni Francesco Guercino: Et in Arcadia Ego (pintado hacia 1621-1623). Galería Corsini, Roma.
Lo que emociona e induce a pensar
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Como la vida, la lectura es una sucesión de experiencias buenas y malas. Por eso, tanto si no leemos nada como si leemos demasiado, podemos morir de inanición, con la mente vacía como una tábula rasa en el primer caso o intoxicados de la peor de las experiencias, atiborrados de estupideces en el segundo. ¿Qué hacer entonces? Ante todo, mantener la calma. Considerar que la sabiduría es el dulce fruto tardío que procede de la planta amarga del ensayo y el error y que, como todo lo bueno, se sabe hacer esperar. Al principio leemos necesariamente, sin un criterio maduro, todo lo que cae por azar en nuestras manos; pero muy despacio, a lo largo de los años, empíricamente, aprendemos a leer y comenzamos entonces a poner en práctica nuestra propia teoría vital del buen gusto lector, que ya no necesitamos siquiera formular en voz alta porque forma parte de nosotros mismos: «Solo merece la pena leer aquello que emociona e induce a pensar, pues oxigena la sangre y alarga la vida de nuestras ne...
Algunos leen antes de dormir
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El mar es el cementerio del río.
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Decía siempre la verdad, excepto cuando hablaba
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El ironista vive poéticamente
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Sobre la ironía de los seudónimos
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En la adversidad
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En la adversidad, en la casa del hambre donde nacen los santos, víctima de la traición inútil del combate, tras las cien puertas de la celda de aislamiento donde despiertan los muertos, hizo una confesión póstuma mientras cruzaba el ojo del puente del Juicio Final. Era la casa fatal del gato que regalaba sonrisas, la bandera en el exilio de Artemisa, el día de las hormigas en el campo del deshonor, el gran mandala del camino de la liberación. En el jardín de la primavera, la rosa gozosa escribía cartas de amor al caos de la edad de oro que luchaba con el monstruo de la pianola encerrado en su castillo de cristal. Y la cosa más rara del mundo, la chica vestida de azul que desayunaba campeones porque ella nunca sacrificaba gallinas viejas ni viajaba en vertical por las gratitudes del colibrí, volvía la vista atrás para mirar al astronauta en el espejo lejano de los días del ayer.
Enrique y Pedro
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En general, importamos poco a los demás y cuando eso ocurre, a veces sucede por accidente o por las razones más ambiguas o equivocadas que puedan imaginarse; pero —incluso así— deberíamos considerar esta circunstancia como afortunada y —en cualquier caso— como muy de agradecer, porque la mayor parte de los seres humanos toman conciencia de su humanidad y se autocomplacen en ella cuando se juzgan a sí mismos como entes sociales y gregarios por naturaleza. El caso es que me cruzo casualmente desde hace mucho tiempo con alguien que se parece a un antiguo compañero de la escuela, aunque estoy seguro de que no lo es. No recuerdo quién de los dos inició la costumbre de saludarse durante el breve encuentro diario al que nos condenan nuestros paseos matinales ni por qué él comenzó a llamarme de repente Pedro y yo a él Enrique. Incluso nos felicitamos mutuamente nuestras respectivas y supuestas onomásticas, aunque los dos nos miramos con cierta complicidad o suspicacia, como si en el fondo...
¿Mientras hay vida hay esperanza?
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¿Mientras hay vida hay esperanza? Siempre he pensado que era justo al revés: Mientras hay esperanza, hay vida; es decir, vida real, vida auténtica, porque la mera vida biológica, sin esperanza, no garantiza una vida digna del ser humano... En los campos yermos de la desesperanza, ya no puede crecer nada.
A pesar del aire enrarecido
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El puente: cuentos para leer en un minuto (2021) - F. C. Ayudarte Granados
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El puente: cuentos para leer en un minuto (2021) F. C. Ayudarte Granados El puente: cuentos para leer en un minuto (2021) de Francisco C. Ayudarte Granados 1 octubre 2021 - Tapa blanda Todos los escritores que he leído a fondo suelen recaer o recalar en los mismos temas. No pretendo ser más original que ellos al respecto. Por tal motivo la selección de estos textos ha sido más fácil de lo que imaginaba: atienden al criterio de la brevedad, un criterio tan arbitrario o coherente como cualquier otro. Ninguno supera la extensión de una página de cinco por ocho pulgadas y muy pocos se leen en algo más de un minuto. Tengo para mí que estos microcuentos, escritos entre 2011 y 2021, tratan cuestiones diversas, aunque relativas al mismo asunto: la heterogénea e inescrutable naturaleza humana. No obstante, pienso que el tono del narrador hasta cierto punto determina, reúne y clasifica estas historias diferentes en subgrupos con características comunes. Así, es...