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Mostrando entradas de octubre, 2021
Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

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Último libro

Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

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Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

Las 34 obras, con dónde conseguirlas →

Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

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El oído oye, el cuerpo escucha

El oído oye, el cuerpo escucha.

Ni vivo ni muerto

Ni vivo ni muerto, como un zombi indiferente a todo, camina con desgana por el mundo quien se aburre a todas horas.

De las utopías en estado puro

En estado puro, las utopias, como ocurre con las estrellas más lejanas, iluminan nuestros ojos pero no alcanzan a calentarnos la piel.

No existen respuestas definitivas

No existen respuestas definitivas. Si las hubiese, dejaríamos de preguntar.

De la brevedad de la lectura

A veces una sola línea se nos hace más larga que un libro de quinientas páginas.

Mendacidad vs. verdad

En una sociedad parasitada y controlada por los mendaces, disentir, contar la verdad o simplemente no mentir ni aplaudir se considera sospechoso por parte de las autoridades fácticas  y expone en general al ciudadano desafecto, enemigo de la posverdad, al ostracismo y al olvido, cuando no al descrédito sistemático o a una persecución sin cuartel, injusta y despiadada.

Cualquier lugar y el mundo

El pequeño y remoto lugar donde nacemos o vivimos se ensancha y se convierte en mundo o universo cuando uno es capaz de alejarse de allí con el cuerpo o con la mente, es decir, con los pies o la imaginación, y lo observa y contempla en la distancia. Para comprender algo o a alguien sin reduccionismos y en relación con el todo, incluso para conocerse a uno mismo, hay que mirar hacia dentro desde fuera.

Origen irónico de algunas estatuas

El cuentista hondureño-guatemalteco-mexicano Augusto Monterroso destaca el origen irónico de algunas homenajeadoras estatuas que nos contemplan con aire de superioridad desde sus peanas elevadas en avenidas, plazas y cruces de caminos. A continuación, apostillo dos de sus textos vinculados a este tema. En el cuento La oveja negra y demás fábulas (1969) se describe un país imaginario habitado por ovejas escultoras, en donde las estatuas que esculpen sus lanudos habitantes representan y encomian a las ovejas negras (otrora consideradas rebeldes y corruptoras, hoy héroes y mártires), que aquella  misma sociedad quimérica de artistas ungulados había condenado y asesinado antaño, en un gesto actual e hipócrita de respeto o tal vez de temeroso sacrificio, intentando conjurar y aplacar a los fantasmas mordientes de la expiación y de la culpa. En el capítulo XXII de su miscelánea Los buscadores de oro (1993), Monterroso nos recuerda que aquella estatua ecuestre, objeto de veneración, an...

Ironía y trampantojo

El trampantojo es a la pintura como la ironía al pensamiento.

Con los ojos vendados

A nadie puede extrañar que la Justicia y el Amor cometan tantos errores, si ambos actúan con los ojos vendados.

Et in Arcadia ego

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Para mí, la Arcadia no es ese lugar imaginario y mítico que nos refieren las leyendas, sino un tiempo transcurrido y real; una edad de oro que revive la memoria, en donde reina la paz y gobierna  la felicidad. Yo la llamo infancia y viví en ella hasta la edad de diez años, en que descubrí la muerte. Mi abuelo, convaleciente de una angina de pecho, dio media vuelta en la cama y dejó de existir. Sobre la cabecera, un almanaque ilustrado con un cuadro de Giovanni Francesco Guercino representaba a dos jóvenes pastores árcades que contemplaban abstraídos una calavera. Inscrito en un basamento de piedra, bajo aquella osamenta ominosa, símbolo de  la muerte, podía leerse en latín «Et in Arcadia ego»: «Incluso en la Arcadia, estoy yo». Giovanni Francesco Guercino: Et in Arcadia Ego (pintado hacia 1621-1623). Galería Corsini, Roma.

Los diaristas

Como forenses, los diaristas escriben en sus diarios los informes de autopsia de los días.

Cuando el día yace inerte

Cuando el día yace inerte en la memoria, los recuerdos examinan su cadáver.

La tragedia del poeta

La tragedia del poeta que escribe versos toscos y vulgares consiste en que antes ha escuchado en sus oídos los poemas más bellos y sublimes pronunciados en la lengua de las musas y no ha sabido traducirlos.

Lo que emociona e induce a pensar

Como la vida, la lectura es una sucesión de experiencias buenas y malas. Por eso, tanto si no leemos nada como si leemos demasiado, podemos morir de inanición, con la mente vacía como una tábula rasa en el primer caso o intoxicados de la peor de las experiencias, atiborrados de estupideces en el segundo. ¿Qué hacer entonces? Ante todo, mantener la calma. Considerar que la sabiduría es el dulce fruto tardío que procede de la planta amarga del ensayo y el error y que, como todo lo bueno, se sabe hacer esperar. Al principio leemos necesariamente, sin un criterio maduro, todo lo que cae por azar en nuestras manos; pero muy despacio, a lo largo de los años, empíricamente, aprendemos a leer y comenzamos entonces a poner en práctica nuestra propia teoría vital del buen gusto lector, que ya no necesitamos siquiera formular en voz alta porque forma parte de nosotros mismos: «Solo merece la pena leer aquello que emociona e induce a pensar, pues oxigena la sangre y alarga la vida de nuestras ne...

Algunos leen antes de dormir

Algunos leen antes de dormir, otros para mantenerse despiertos.

Escribir y publicar

Escribir y publicar son aspectos secundarios; lo fundamental es el acto de pensar.

El texto nuevo

Cada texto nuevo que se escribe representa un intento a veces vano por demostrar que uno ha aprendido del error de haber escrito el anterior.

Preguntas sin respuesta

Las preguntas que no tienen respuesta son las que se suelen responder con mayor apariencia de convicción.

El mar es el cementerio del río.

El mar es el cementerio del río.

Quien suma años

Quien suma años y no experiencias envejece mal.

Decía siempre la verdad, excepto cuando hablaba

Decía siempre la verdad, excepto cuando hablaba.

El ironista vive poéticamente

El ironista vive poéticamente no porque la realidad le divierta, sino justamente al revés: porque le aburre.

La mascota de la realidad

Como una mascota que nos regalaron de niño, la realidad consiste, al mismo tiempo, en un obsequio y una tarea responsable.

No necesitan saber leer

Aquellos que ya saben y nunca leen no necesitan saber leer.

Los ironistas puros

Para evitar contradicciones, el ironista practicante o puro no se toma en serio nada, ni siquiera su propia ironía.

Escapista

Así como el escapista se redime de la servidumbre de los grilletes, el ironista percibe las incongruencias de las convenciones sociales y se libera de ellas.

Sobre la ironía de los seudónimos

El seudónimo, como cualquier otra negatividad infinita de lo absoluto (en este caso, de la existencia absoluta de uno mismo en la incontable vanidad de un nombre que presume de real), es irónico.

En la adversidad

En la adversidad, en la casa del hambre donde nacen los santos, víctima de la traición inútil del combate, tras las cien puertas de la celda de aislamiento donde despiertan los muertos, hizo una confesión póstuma mientras cruzaba el ojo del puente del Juicio Final. Era la casa fatal del gato que regalaba sonrisas, la bandera en el exilio de Artemisa, el día de las hormigas en el campo del deshonor, el gran mandala del camino de la liberación. En el jardín de la primavera, la rosa gozosa escribía cartas de amor al caos de la edad de oro que luchaba con el monstruo de la pianola encerrado en su castillo de cristal. Y la cosa más rara del mundo, la chica vestida de azul que desayunaba campeones porque ella nunca sacrificaba gallinas viejas ni viajaba en vertical por las gratitudes del colibrí, volvía la vista atrás para mirar al astronauta en el espejo lejano de los días del ayer.

Enrique y Pedro

En general, importamos poco a los demás y cuando eso ocurre, a veces sucede por accidente o por las razones más ambiguas o equivocadas que puedan imaginarse; pero —incluso así— deberíamos considerar esta circunstancia como afortunada y —en cualquier caso— como muy de agradecer, porque la mayor parte de los seres humanos toman conciencia de su humanidad y se autocomplacen en ella cuando se juzgan a sí mismos como entes sociales y gregarios por naturaleza. El caso es que me cruzo casualmente desde hace mucho tiempo con alguien que se parece a un antiguo compañero de la escuela, aunque estoy seguro de que no lo es. No recuerdo quién de los dos inició la costumbre de saludarse durante el breve encuentro diario al que nos condenan nuestros paseos matinales ni por qué  él comenzó a llamarme de repente Pedro y yo a él Enrique. Incluso nos felicitamos mutuamente nuestras respectivas y supuestas onomásticas, aunque los dos nos miramos con cierta complicidad o suspicacia, como si en el fondo...

¿Mientras hay vida hay esperanza?

¿Mientras hay vida hay esperanza? Siempre he pensado que era justo al revés: Mientras hay esperanza, hay vida;  es decir, vida real, vida auténtica, porque la mera vida biológica, sin esperanza, no garantiza una vida digna del ser humano... En los campos yermos de la desesperanza, ya no puede crecer nada.

A pesar del aire enrarecido

A pesar del aire enrarecido, el agotamiento del mar y la tierra empobrecida, la tarea más noble del ser humano siempre ha consistido en vivir en armonía con todas las especies del planeta y buscar la felicidad .

El puente: cuentos para leer en un minuto (2021) - F. C. Ayudarte Granados

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El puente: cuentos para leer en un minuto (2021)  F. C. Ayudarte Granados El puente: cuentos para leer en un minuto (2021) de Francisco C. Ayudarte Granados   1 octubre 2021 - Tapa blanda   Todos los escritores que he leído a fondo suelen recaer o recalar en los mismos temas. No pretendo ser más original que ellos al respecto. Por tal motivo la selección de estos textos ha sido más fácil de lo que imaginaba: atienden al criterio de la brevedad, un criterio tan arbitrario o coherente como cualquier otro. Ninguno supera la extensión de una página de cinco por ocho pulgadas y muy pocos se leen en algo más de un minuto.    Tengo para mí que estos microcuentos, escritos entre 2011 y 2021, tratan cuestiones diversas, aunque relativas al mismo asunto: la heterogénea e inescrutable naturaleza humana. No obstante, pienso que el tono del narrador hasta cierto punto determina, reúne y clasifica estas historias diferentes en subgrupos con características comunes. Así, es...