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Mostrando entradas de junio, 2022
Motril (Granada), 1958
Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).
Último libro
El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025
El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.
Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).
Algunos libros
Migas de luzPoesía reunida, 1979-2020
NoctámbulosSonetos
Historias de lo cotidiano y lo inesperado IICuentos
PekoreaHaikus y haikudillas
EspejismosCuentos escogidos
Poesías líricas de Juan de ArizaEdición y estudio
Las 34 obras, con dónde conseguirlas →
Premios recientes
- 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
- 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
- 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
- 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)
CASA VERDADERA (MESÓN LAS CAÑAS) A vosotros «Donde dejo el sombrero está mi casa», John Wayne manifestó en un viejo western —lo colgó en una percha bajo el cielo—, y lo está donde leo algún poema que aloja al corazón, hospitalario. No es la casa un lugar sino el espacio donde habitan recuerdos y emociones como si fuesen álbumes y muebles. En el fondo vivimos exilados de todas las arcadias que perdemos: los rincones, la infancia, nuestros padres... Sin embargo, alli siguen nuestras casas: la memoria es la llave de sus puertas.
AÚN EL ARCOÍRIS
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Para Antonio Carvajal Después de amontonar las nubes, Zeus se derrama consumando su alquimia con el humus. En la taza del aire suspendido se mojan los inviernos igual que magdalenas. —Por el patio embarrado de los bosques los caracoles juegan—. ¿Qué perfume desprenden los poros de la tierra? ¿A qué huele la lluvia tras la lluvia? Humuvia es la palabra que tú buscas y que creó el poeta antes de que los dioses la nombraran. Entra la humuvia en las narinas abiertas y sanea los dos cuartos vacíos de tu pecho, se abraza a la madera de los árboles, aroma el pavimento de las calles y dulcifica el mar... Aún el arcoíris que la luz prolonga se doblega y tensa entre las gotas últimas.
Como un viejo periódico olvidado
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Como un viejo periódico olvidado en el desván lejano del invierno, vuelve el tiempo amarilla la memoria sentada en una silla polvorienta. Nos perdimos adentro de la casa mientras mirábamos el cielo —alcanzaban los ojos las estrellas y las manos prendían el vacío. Nuestros sueños golpean los riñones como golpea el mar sobre las rocas y modelan el perfil del precipicio, del extenso desierto adonde escapan. ¿Qué queda de la bomba de la vida tras hacernos saltar en mil pedazos?: ¿fragmentos de metal y de metralla?, ¿un puzzle de recuerdos y de vísceras? Mas la esperanza se quedó en la caja y vivir dice que valió la pena.
Asciendo por la rampa de los días
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"La habitación cerrada" (2015) de Juan José Castro
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LA HABITACIÓN CERRADA DE JUAN JOSÉ CASTRO (Versión útima) Poemas del dolor y la otredad caminan por esta habitación cerrada, versos del duelo y de la pérdida, arados surcos del destierro y la extrañeza que resisten y pugnan por salvar las distancias con el mundo y el otro a través del lenguaje. No es posible callar: «¿Quién reconocería a los que sufren si el dolor no tuviera palabras?», sentenció el mimo Publio Siro. Nadie conoce al caprichoso dios que inventó el juego de separarnos cruel y súbitamente, de estar juntos y no encontrarnos jamás del todo. Qué sólita tristeza, qué extraña paradoja: por más que amemos, alcanzamos a compartir nuestra otredad y nos asemejamos solo en que somos distintos.
LA BONDAD DEL POETA
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Al maestro Huangshei le preguntaron si ser un buen poeta garantizaba ser buena persona. Dijo el maestro: —Salta a la vista: mientras el buen poeta está escribiendo un buen poema, sí. Del mismo modo, mientras una buena persona realiza buenos actos, también. Hablamos de apariencias diferentes con las que se presenta la Bondad instante a instante.
"Condición de refugio" (2022) - Jesús García Calderón
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A Jesús García Calderón Poeta existencial de la saudade: ese modo de ser de la nostalgia que consiste en ausencia metafísica y soledad. Su voz lírica pesa lo que pesa una pluma de avestruz en uno de los juicios de Ma-at, en busca de la íntima verdad. Mas sus versos no son un soliloquio, los dirige el poeta al tribunal de los lectores. Ellos verán.
EFECTOS DEL CAFÉ
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EFECTOS DEL CAFÉ A Jesús y José Antonio Mojadas en café son dulces las palabras si por el corazón, cordiales, pasan. Dicen que recordar es eso y basta un simple sorbo para recuperar las alas. Es cierto, las palabras tienen alas que acaban por el uso desgastadas y remontan de nuevo y se alzan cuando alguien las pronuncia con voz exacta y clara.
Asclepias
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Planta de globo. Asclepias physocarpa Como el desconocido con quien me cruzo al declinar la tarde —en el mismo lugar y sin decir nada—, hay un arbusto al borde del sendero cuyo nombre he sabido. Se llama Asclepias, en honor del dios heleno. —No contaré su historia, vinculada al destino de las mariposas monarca. Desde esta tarde, al pasar junto a él, pronunciaré su nombre.
Cabra montés (Vega junto Avda. Ntra. Sra. de la Cabeza, Motril, 15/6/2022)
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La escuela de la Tierra Pura
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Según la corriente budista de la escuela de la Tierra Pura vivimos en el peor período de la historia, que durará cinco mil años. Este periodo comenzó el 23 de febrero del año 3023 a. C. y cuando finalice (el 23 de febrero de 2023), el universo colapsará, hecho que de producirse —a pesar de su excepcionalidad— nadie recordará después ni pasará a los anales de la Historia. Sin embargo, algunos —por si este vaticinio se incumpliera y dando por supuesto que contra los designios del Universo los nuestros nada pueden oponer— hemos decidido llevar una vida normal, haciendo como que no pasa nada.
Polluelo de gallineta (Rambla de las Brujas, Motril, 14/06/2022)
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Rosa de China (Avda. Ntra. Sra. de la Cabeza, Motril, 14/6/2022)
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Ánades reales (Rambla de las Brujas, Motril, 19/6/22)
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Por el oído pasan los versos
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Insignificancia de la riqueza
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La tristeza
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La tristeza es una emoción delicada y compleja con la que se aprende a tratar adecuadamente solo después de ser visitado por ella más de una vez. Mi método consiste en ser comprensivo y paciente. Cuando la tristeza se aleja, impido que se aproxime, pero si se acerca y se queda en casa, tampoco obstaculizo su llegada ni dejo que la okupe demasiado tiempo.
La ilusión de la palabra
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Las palabras/parábolas nos consuelan con su aparente certeza. Al pronunciarlas, crean la ilusión de definir lo que nos rodea y, en consecuencia, de que comprendemos/aprehendemos lo nombrado. En realidad, se trata del mismo pensamiento mágico que animaba a los pintores primitivos de Altamira, los cuales creían que pintar la imagen del bisonte atravesado por flechas aseguraba la caza porque esa imagen actuaba de manera efectiva y convergente sobre la realidad. Intuición, ingenuidad o deseo de poder, c reemos en la magia de las palabras porque —como la preciosa estatuilla de El halcón maltés ( ese proverbial Macguffin aparecido en el clásico de John Huston)— estamos construidos «con el mismo material con el que se fabrican los sueños».
Aún más que su propia desgracia
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Todo despierta
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Todo despierta frente a las ventanas dormidas. Como un lagarto, la ciudad calienta lentamente su piel, que codician los ojos ávidos. Frente a las ventanas dormidas el sol brilla en silencio y se queda a escuchar los ruidos ásperos del día naciente, los pasos que desahucian el alma de las casas. No abre nadie las ventanas. Alguien guarda silencio sin oír las voces, sin esperar que nadie escuche el dolor que madruga, silencioso, del que nunca hablamos. Todo despierta aquí, tras las ventanas congeladas, donde se empañan los cristales frágiles del deseo, donde estaremos sin querer mañana.
Galería de imágenes (15 de junio de 2022)
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Galería de imágenes (14 de junio de 2022)
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PERCHADO ENCIMA DE UN VERSO
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IGUAL QUE ALGUNOS INSECTOS
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EL FALSADOR DE SENTENCIAS
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Le podemos llamar Raimundo. Trabajaba eventualmente de reponedor en un supermercado, pero él se imaginaba «falsador de sentencias». Estudios no le faltaban para ello porque había cursado siete carreras universitarias, de las cuales ejercía ninguna debido a ciertos problemillas de ansiedad social que no le permitían reunirse con más de cuatro personas al mismo tiempo. Con lo que sacaba de su trabajo y la ayuda permanente de su familia, era capaz de salir adelante en un piso de cuarenta metros cuadrados al que nunca me invitó. ¿Pero qué es un falsador de sentencias? Según me explicó el propio Raimundo, a quien conocía desde la infancia, el falsador de sentencias intenta «falsar», es decir, refutar no la sentencia en sí misma, sino las explicaciones habituales que se acostumbran a dar de su significado, por lo que, en realidad, hubiera sido más exacta —pero menos llamativa— la expresión «falsador de exégesis de sentencias». En esta imprescindible tarea, el investigador emplea diferentes ...
BONDAD DE LA SIESTA
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En el sillón recostados, como reyes en su trono, los españolitos duermen. Qué pacífico está todo. No sé que tendrá la siesta a la que debemos tanto, pudieran ser los silencios que tranquilizan el ánimo. Incluso los roncadores, que roncan por todo lo alto, dormidos solo molestan a los que tienen al lado. La siesta es mano de santo y a todos nos vuelve buenos hasta que abrimos los ojos y se difumina el sueño.
CON EL PAN Y CON CON EL VINO
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La vida solo parece corta a los felices
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Si el mundo se pareciera a sí mismo
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EL BOLETO
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Contra todo pronóstico, le había tocado la lotería. Nada menos que ciento sesenta millones de euros netos, descontados impuestos. Sin embargo, él se resistía a entregar el justificante —sin testigos— a aquel desconocido empleado de banca, porque recelaba del gesto decisivo de poner en manos de un extraño la única prueba material de su fortuna. En el fondo, no confiaba en nadie, ni siquiera en sí mismo, porque había hecho suya, como en otras ocasiones, la idea extendida de que la avaricia era la más poderosa e irrefrenable de las pasiones. Por eso renunció al primer impulso que tuvo de extraer del bolsillo interior de la cazadora el sobre en donde guardaba la copia impresa del boleto. Dio los buenos días al tipo que le observaba indiferente desde la cumbre del mostrador, tras el que se parapetaba como un juez todopoderoso que expedía o denegaba certificados de crédito y solvencia ciudadana, abandonó la sucursal bajo la mirada reprobatoria de los clientes que esperaban su turno en la col...
EL BOLSILLO
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Introdujo la mano en un bolsillo del pantalón y no llegó hasta el fondo. Prosiguió avanzando hasta el codo, pero la punta de los dedos se agitó en aquel espacio vacío de la prenda de vestir sin alcanzar el final. Sin saber cómo, pudo embutir —en el antaño reducido hueco— el hombro y la cabeza. Giró sin excesivo esfuerzo dentro de la ropa, como si se hubiese convertido en gelatina, y se deslizó completamente en el bolsillo hasta que sobre el piso de la habitación solo quedó un montón de ropa.
EN EL BALCÓN (POEMA EN PROSA, CUENTO POÉTICO)
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En aquel tiempo el niño amaba las alturas y la voz imperiosa de los héroes. Era verano. En la clara penumbra despertaba puntual, la piel desnuda de la espalda abandonada encima de las sábanas, procedente de un sueño que nunca recordaba. Rebotado en un tramo de la calle, sometido al capricho del azar y a las leyes estrictas de la óptica, un rayo de sol tenue atravesaba el pequeño intersticio que los años habían practicado entre las jambas del balcón y dejaba pasar un haz brillante que arrojaba siluetas sobre el techo, como un teatro de chinescas sombras. Libre al fin del gotero y las agujas, cuyo suero salino triplicaba el tamaño doliente de sus muslos, se incorporó del lecho muy despacio, aún convaleciente del golpe de calor, del dolor de cabeza y los mareos, de los monstruos horrendos que habitaban las vetas azarosas del armario. Desenganchó las aldabillas de los postigos clausurados, caídos como párpados sobre los ojos de cristal de las ventanas, y los desbloqueó un instante, ...
EN EL BALCÓN (POEMA EN VERSO)
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EN EL BALCÓN (POEMA EN VERSO) I En aquel tiempo el niño amaba las alturas y la voz imperiosa de los héroes. Era verano. En la clara penumbra despertaba puntual, la piel desnuda de la espalda abandonada encima de las sábanas, procedente de un sueño que nunca recordaba. Rebotado en un tramo de la calle, sometido al capricho del azar y a las leyes estrictas de la óptica, un rayo de sol tenue atravesaba el pequeño intersticio que los años habían practicado entre las jambas del balcón y dejaba pasar un haz brillante que arrojaba siluetas sobre el techo, como un teatro de chinescas sombras. Libre al fin del gotero y las agujas, cuyo suero salino triplicaba el tamaño doliente de sus muslos, se incorporó del lecho muy despacio, aún convaleciente del golpe de calor, del dolor de cabeza y los mareos, de los monstruos horrendos que habitaban las vetas azarosas del armario. Desenganchó las aldabillas de los postigos clausurados, caídos como párpados so...
Perdiste
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Perdiste, al elevar la voz, el silencio cautivo aliado con la sombra que habitaba en tus huesos para siempre. Nada será en la vida como ayer, ahora que la luz descubre tu presencia y revela una silueta recortada en los muros del jardín. Pronto te volverás a ir sin pronunciar palabra, confundido en la noche gigante, y brillarán de nuevo tus estrellas.
Menos la decepción de los finales
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Menos la decepción de los finales que cierran la aventura, esto de caminar horada siempre el desmayo, la sombra, y amiga en la concordia los encuentros. (Más acercan los pasos al recuerdo). Nunca escapó hacia blancos mares tu imagen escondida en los recodos, distinta en cada tramo de la senda. No hay palabras escritas en los árboles, al modo en que el viento cincela sus montañas grabándoles un nombre, que el tiempo al traducir desnombra, olvida y despronuncia como voz sofocada entre silencios. Antes de que la noche llegue abierta bajo tu brazo y tu mirada, regreso a la ciudad que me libera contigo y nunca duerme, maestro de vagar conmigo, aprendiz de cantar lo que no pierdo.
¿Quién sabe?
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—En general, las Cosmogonías explican que la Nada es anterior al Caos y el Caos a la constitución del Universo... Por otra parte, la consciencia humana —capaz de crear, expresar, afirmar o negar tales ideas por medio del lenguaje — es posterior a todo ello. —¿Sin consciencia humana, el Cosmos se derrrumbaría como un castillo de naipes y volvería a la Nada o seguiría su marcha dejando atrás al Homo sapiens ? —La respuesta es esta: ¿Quién sabe?
LA ESPERANZA
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Todavía se cuenta la historia de un hombre llamado Spiros, el cual pasó junto a un ciego que pedía limosna en la calle y le robó las monedas que atesoraba en una escudilla situada entre sus piernas, sin que el infeliz se apercibiera. Por la noche, el ladrón soñó una y otra vez con lo ocurrido, angustiado por la repetición de la pesadilla pero no por la culpa. Al despertar abrió los ojos y solo pudo distinguir luces y sombras en la habitación. Entonces escuchó una voz en su interior que le decía: —Igual que tú robaste la limosna al ciego, yo te he despojado de la visión hasta que lo encuentres y le devuelvas sus monedas. Tres años tardó el segundo ciego en encontrar al primero, reponer lo sustraído y recuperar la visión. *** Algunos dicen que en aquel tiempo los dioses, que odian la injusticia, intervenían de vez en cuando en los asuntos de los mortales antes de que Pandora dejase encerrada la Esperanza en la jarra y liberase los males sobre la Tierra. Es por eso por lo...
"MIGAS DE LUZ". POEMAS, 1979-2020 (2022). AGRADECIMIENTOS
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MIGAS DE LUZ. POEMAS, 1979-2020 (2022). AGRADECIMIENTOS No todos saben reconocer sincera y honestamente las cualidades y el mérito de los otros si no son de su agrado personal ni advierten los defectos de aquellos que les caen bien. En realidad, tales individuos —a los que a veces me parezco— me recuerdan a esos raros mirlos blancos como aquel del famoso cuento de Alfred de Musset, mucho más ingenuos que imprudentes . Con el editor/amigo Gerardo Martín Rodríguez comparto el corazón que pone en todo lo que hace: animador y organizador incansable de homenajes, conferencias, presentaciones de libros... y editor. Cree devotamente en los valores de la cultura. A corto plazo —como suele ocurrir— me temo que le partirán el corazón, ya se sabe. Pero no importa. En lontananza, a largo plazo, quedará la obra, que es lo que realmente vale, incluso más que el juicio ajeno (que llaman «de la posteridad») de si mereció o no la pena. Lo mereció sin duda. En mi caso —lo digo con sencillez—, queda...
SAN VIRILA Y LA ETERNIDAD
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Durante los meses que estuve de novicio en el monasterio de Leyre, al viejo abad San Virila —el mismo que estuvo dormido durante trescientos años y que nunca vi dormir— le solían preguntar qué era la Eternidad. Él suspiraba primero profundamente, contemplaba por varios minutos a la audiencia y repetía su discurso: «La Eternidad no se puede definir con palabras porque todo, hasta las palabras, está hecho de tiempo. El tiempo —porque Dios lo quiere— vive en todas partes menos en la Eternidad: él siempre está dentro y fuera de casa. Aquí hacía una pausa. »A todo y a todos —proseguía después de tres parpadeos— les da enormes arañazos: a las piedras, a las puertas, a las criaturas de la Tierra. No es malvado, simplemente el Todopoderoso lo ha creado así. Tal vez juega y se divierte. Solo eso. Siempre tiene hambre y todo lo devora. Hace madurar a la pequeña semilla, se come una mosca, un trozo oxidado de hierro, un espejo. Nunca se sacia, pero tampoco comprende por qué entra o sale o por qué...
LA CELADA
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Durante la exhibición, el gran maestro movió su caballo, con un gesto seguro, hacia un peón descuidado. En el lado de las negras, un niño, apenas lo suficientemente alto para ver sobre el tablero, sonrió. No era una sonrisa grande. Solo un leve arco en las comisuras de su boca. El maestro lo vio. Dejó la pieza suspendida en el aire, su mano temblaba un poco. Luego, con un movimiento deliberado, colocó la pieza en otro escaque. Después, cuando alguien le preguntó sobre aquel lance decisivo, tras el que había perdido rápidamente la única de las cincuenta partidas jugadas, el maestro se encogió de hombros. Sus ojos, detrás de gruesos lentes, no ocultaban su respeto mezclado con sorpresa. «Vi la sonrisa del chico», dijo. «Una sonrisa astuta, casi invisible, y temí una trampa. Y no me equivoqué. Aquel gesto era un señuelo, una distracción. Él fingió aquella mueca para hacerme dudar. En eso consistía la celada. El chico sabía algo sobre mí. Sabía que no solo juego con las piezas. Sabía que m...
ORIGEN DE LAS LLANURAS
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Al viejo y bondadoso maestro budista Norbu, que no podía mentir, le preguntaban si era cierto que de joven había sido un hombre violento. Él, con su voz habitual —amable y pausada—, respondía: —Como los seres humanos, muchas apacibles llanuras fueron antes montañas agrestes que deshicieron el viento, el agua y los glaciares.
POR DONDE EL BOSQUE DE ROBLES
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Después del trabajo en la oficina, almorcé solo en casa. Mi amigo Raúl C., con quien compartía largas conversaciones y caminatas por el campo, me invitó a tomar un café. Cuando nos sentamos, separados por una pequeña mesa redonda, eran las cinco de la tarde y apenas había nadie en la terraza del local, de modo que disponíamos de toda la plaza para nosotros. Charlamos de diversos temas y como los dos éramos aficionados a cierto género de literatura, la conversación derivó naturalmente hacia los cuentos fantásticos. Yo expresé, dejándome llevar por un entusiasmo algo pueril, mi frustración porque las irrupciones de lo inexplicable y lo misterioso no se produjesen en el mundo real. Raúl dijo: «Eso pensaba yo, pero ahora no». Aquella respuesta me sorprendió. Raúl y yo éramos amigos desde hacía años y no recordaba que jamás hubiera manifestado una opinión semejante. Sin embargo, su rostro serio me obligó a preguntarle qué había querido decir. Dudó, como si se arrepintiera, pe...