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Mostrando entradas de junio, 2022
Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

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Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

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Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

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Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

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CASA VERDADERA (MESÓN LAS CAÑAS)

CASA VERDADERA (MESÓN LAS CAÑAS) A vosotros   «Donde dejo el sombrero está mi casa», John Wayne manifestó en un viejo western  —lo colgó en una percha bajo el cielo—, y lo está donde leo algún poema que aloja al corazón, hospitalario. No es la casa un lugar sino el espacio donde habitan recuerdos y emociones como si fuesen álbumes y muebles. En el fondo vivimos exilados de todas las arcadias que perdemos: los rincones, la infancia, nuestros padres... Sin embargo, alli siguen nuestras casas: la memoria es la llave de sus puertas.

AÚN EL ARCOÍRIS

Para Antonio Carvajal Después de amontonar las nubes, Zeus se derrama consumando su alquimia con el humus. En la taza del aire suspendido se mojan los inviernos igual que magdalenas. —Por el patio embarrado de los bosques los caracoles juegan—. ¿Qué perfume desprenden los poros de la tierra? ¿A qué huele la lluvia tras la lluvia? Humuvia es la palabra que tú buscas y que creó el poeta antes de que los dioses la nombraran. Entra la humuvia en las narinas abiertas y sanea los dos cuartos vacíos de tu pecho, se abraza a la madera de los árboles, aroma el pavimento de las calles y dulcifica el mar... Aún el arcoíris que la luz prolonga se doblega y tensa entre las gotas últimas.

DESPEDIDAS

Él se muere, lo mueren: días, puertas.  Aleve el grito, contuso, grave, y él siempre lo ahoga: tierra, ríos, nubes en su frente; nubes allí deshechas, desilvanadas, lentas, grises, mudas,  despedidas de noche —sigilosas— por estrellas errantes, peregrinas.

Como un viejo periódico olvidado

Como un viejo periódico olvidado  en el desván lejano del invierno, vuelve el tiempo amarilla la memoria sentada en una silla polvorienta. Nos perdimos adentro de la casa mientras mirábamos el cielo —alcanzaban los ojos las estrellas y las manos prendían el vacío. Nuestros sueños golpean los riñones como golpea el mar sobre las rocas y modelan el perfil del precipicio, del extenso desierto adonde escapan. ¿Qué queda de la bomba de la vida tras hacernos saltar en mil pedazos?: ¿fragmentos de metal y de metralla?, ¿un puzzle de recuerdos y de vísceras? Mas la esperanza se quedó en la caja y vivir dice que valió la pena.

Asciendo por la rampa de los días

Asciendo por la rampa de los días, atento a lo mejor que ellos me ofrecen. Solo pido al camino anchura para hacerlo contigo de la mano.

"La habitación cerrada" (2015) de Juan José Castro

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LA HABITACIÓN CERRADA DE JUAN JOSÉ CASTRO (Versión útima) Poemas del dolor y la otredad caminan por esta habitación cerrada, versos del duelo y de la pérdida, arados surcos del destierro y la extrañeza que resisten y pugnan por salvar las distancias con el mundo y el otro a través del lenguaje. No es posible callar: «¿Quién reconocería a los que sufren si el dolor no tuviera palabras?», sentenció el mimo Publio Siro. Nadie conoce al caprichoso dios que inventó el juego de separarnos cruel y súbitamente, de estar juntos y no encontrarnos jamás del todo. Qué sólita tristeza, qué extraña paradoja: por más que amemos, alcanzamos a compartir nuestra otredad y nos asemejamos solo en que somos distintos.

LA BONDAD DEL POETA

Al maestro Huangshei le preguntaron si ser un buen poeta garantizaba ser buena persona. Dijo el maestro: —Salta a la vista: mientras el buen poeta está escribiendo un buen poema, sí. Del mismo modo, mientras una buena persona realiza buenos actos, también. Hablamos de apariencias diferentes con las que se presenta la Bondad instante a instante.

"Condición de refugio" (2022) - Jesús García Calderón

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A Jesús García Calderón Poeta existencial de la saudade: ese modo de ser de la nostalgia que consiste en ausencia metafísica y soledad. Su voz lírica pesa lo que pesa una pluma de avestruz en uno de los juicios de Ma-at, en busca de la íntima verdad. Mas sus versos no son un soliloquio, los dirige el poeta al tribunal de los lectores. Ellos verán.

Como el pájaro la rama

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Como el pájaro la rama, así aferramos la idea: para sostener el mundo, no por descansar en ella. Pues si la mente soltara la idea en la que se posa, tal vez el mundo se hundiera  en la nada silenciosa.

EFECTOS DEL CAFÉ

EFECTOS DEL CAFÉ A Jesús y José Antonio Mojadas en café son dulces las palabras si por el corazón, cordiales, pasan. Dicen que recordar es eso y basta un simple sorbo para recuperar las alas. Es cierto, las palabras tienen alas que acaban por el uso desgastadas y remontan de nuevo y se alzan cuando alguien las pronuncia con voz exacta y clara.

sol oro ocaso

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sol oro ocaso agua rambla mercurio gambusino ánade

verdes acrílicos

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verdes acrílicos arte pop vegetal campos de colza

Asclepias

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Planta de globo. Asclepias physocarpa Como el desconocido con quien me cruzo al declinar la tarde —en el mismo lugar y sin decir nada—, hay un arbusto al borde del sendero cuyo nombre he sabido. Se llama Asclepias, en honor  del dios heleno. —No contaré su historia,  vinculada al destino de las mariposas monarca. Desde esta tarde, al pasar junto a él,  pronunciaré su nombre.

Cabra montés (Vega junto Avda. Ntra. Sra. de la Cabeza, Motril, 15/6/2022)

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Cabra montés (Vega junto Avda. Ntra. Sra. de la Cabeza, Motril, 15/6/2022)   de la montaña  a la vega has saltado cabra montés junto a campos de colza y tierras de barbecho verdes acrílicos y polvorientos ocres vega pintada por la luz de la tarde que se aleja del cielo

EL QUE MIENTE

El que miente dice la verdad sin querer y se equivoca voluntariamente.

La escuela de la Tierra Pura

Según la corriente budista de la escuela de la Tierra Pura vivimos en el peor período de la historia, que durará cinco mil años. Este periodo comenzó el 23 de febrero del año 3023 a. C. y cuando finalice (el 23 de febrero de 2023), el universo colapsará, hecho que de producirse —a pesar de su excepcionalidad— nadie recordará después ni pasará a los anales de la Historia.  Sin embargo, algunos —por si este vaticinio se incumpliera y dando por supuesto que contra los designios del Universo los nuestros nada pueden oponer— hemos decidido llevar una vida normal, haciendo como que no pasa nada.

Polluelo de gallineta (Rambla de las Brujas, Motril, 14/06/2022)

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Polluelo de gallineta (Rambla de las Brujas, Motril, 14/06/2022)  

Lo más cercano

Lo más cercano lo encontré en lo más lejano: en el primer recuerdo que recuerdo.

Rosa de China (Avda. Ntra. Sra. de la Cabeza, Motril, 14/6/2022)

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 Rosa de China (Avda. Ntra. Sra. de la Cabeza, Motril, 14/6/2022)

LOS DISCURSOS

  En una ocasión le preguntaron al maestro Huanshei por qué no pronunciaba discursos en las plazas, como hacían otros. —Prefiero el diálogo al discurso. No conviene confundir el ruido con la música. El ruido nos altera, pero no nos convierte en melómanos.

Ánades reales (Rambla de las Brujas, Motril, 19/6/22)

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Ánades reales (Rambla de las Brujas, Motril, 19/6/22)  

La verdadera compasión

—¿En qué consiste la verdadera compasión? —preguntó un discípulo a Huanshei. —Si tu dicha o tu dolor fuesen mayores que los míos, sería tan dichoso o desgraciado como tú.

Por el oído pasan los versos

Por el oído pasan los versos del poema al ritmo del tambor de los acentos —una banda de música recorre las calles silenciosas del recuerdo. Las voces y los ecos procesionan, redoblan sus palillos en el pecho  —un tremor sonoro de palabras traspasa cada poro de los huesos.

VELEIDAD DE LA COSTUMBRE

Lo que hoy es incorrecto e inconveniente y ayer no, mañana puede dejar de serlo.

El obstáculo del Ego

El maestro Huanshei pensaba que el Ego representa un gran obstáculo en el desarrollo de la verdadera consciencia. Más de una vez se le oyó decir: —¿Puedo escuchar sin escucharme, mirar sin verme? ¿Y si lo que oigo o veo no es otra cosa que yo escuchándome o yo viéndome?

Vaciar la nada

Quien vacía la nada de todo, deja espacio para todo.

Opiniones

Si nuestra mente no estuviese saturada de opiniones, quedaría espacio suficiente para las ideas.

El bien de pocos

El bien lo hacen pocos, pero salva a todos.

Insignificancia de la riqueza

En el bazar, le preguntó un rico mercader al maestro Huineng por qué era tan pobre si le reputaban de sabio. El monje respondió: —Me parece tan poca cosa la riqueza —y a ella tan insignificante yo— que hemos decidido prescindir el uno del otro de mutuo acuerdo.

La tristeza

La tristeza es una emoción delicada y compleja con la que se aprende a tratar adecuadamente solo después de ser visitado por ella más de una vez. Mi método consiste en ser comprensivo y paciente. Cuando la tristeza se aleja, impido que se aproxime, pero si se acerca y se queda en casa, tampoco obstaculizo su llegada ni dejo que la  okupe demasiado tiempo.

Cerca de nada

Quien huye de todo no está cerca de nada.

Alegrarse por nada

El maestro Huanshei no dejaba de sonreír contemplando una araña que colgaba de un hilo. Un joven discípulo reparó en ello y le preguntó sorprendido por qué parecía tan feliz. Huanshei respondió: —Alegrarme por poco todavía no alcanza para alegrarme por nada, pero necesito cada vez menos.

Lo más valioso

Lo que la muerte nos compra tan barato es lo más valioso que tenemos. El resto pertenece a los herederos.

Lo profundo vertiginoso

Lo profundo fascina de tal modo que, para resistir al vértigo, se precisa la cuerda de seguridad de lo cotidiano.

La ilusión de la palabra

Las palabras/parábolas nos consuelan con su aparente certeza. Al pronunciarlas, crean la ilusión de definir lo que nos rodea y, en consecuencia, de que comprendemos/aprehendemos lo nombrado. En realidad, se trata del mismo pensamiento mágico que animaba a  los pintores primitivos de Altamira, los cuales creían que pintar la imagen del bisonte atravesado por flechas aseguraba la caza porque esa imagen actuaba de manera efectiva y convergente sobre la realidad. Intuición, ingenuidad o deseo de poder, c reemos en la magia de las palabras porque —como la preciosa estatuilla de  El halcón maltés ( ese proverbial  Macguffin  aparecido en el clásico de John Huston)— estamos construidos «con el mismo material con el que se fabrican los sueños».

Aún más que su propia desgracia

Aún más que su propia desgracia, lo que muchos no soportan es la buena suerte o la felicidad de los demás.

Algunas verdades

Algunas verdades sobre nosotros o sobre el mundo son como el sol, que somos incapaces de mirar directamente.

Pregúntate por qué

Cuando la opinión pública se ceba sobre una persona, pregúntate porqué. La Historia nos enseña que es  más común que se persiga a alguien por sus buenas que por sus malas acciones.

Todo despierta

Todo despierta frente a las ventanas dormidas. Como un lagarto, la ciudad calienta lentamente su piel, que codician los ojos ávidos. Frente a las ventanas dormidas el sol brilla en silencio y se queda a escuchar los ruidos ásperos del día naciente, los pasos que desahucian el alma de las casas. No abre nadie las ventanas. Alguien guarda silencio sin oír las voces, sin esperar que nadie escuche el dolor que madruga, silencioso, del que nunca hablamos. Todo despierta aquí, tras las ventanas congeladas, donde se empañan los cristales frágiles del deseo, donde estaremos sin querer mañana.

Galería de imágenes (15 de junio de 2022)

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 Galería de imágenes (15 de junio de 2022) RAMBLA DE LAS BRUJAS: Ánade real hembra y polluelos de gallineta,  VEGA: Atardecer sobre campo de colza y cabra montés.

verdes estuosos

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verdes estuosos sobre los ojos nievan blancas magnolias

Galería de imágenes (14 de junio de 2022)

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  Galería de imágenes (14 de junio de 2022)  Ricino, ánades reales, gallineta , atardecer y rosas de China.

La distancia más corta

La distancia más corta con los ausentes es el recuerdo. Gracias a su conjuro, nos convertimos en la casa encantada donde se producen sus apariciones y nuestros reencuentros.

PERCHADO ENCIMA DE UN VERSO

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Perchado encima de un verso por primera vez te vi, antes de verte posado en la rama, chamariz. El título del poema rezaba Abril y a su autor Miguel Hernández llamaba «dulcísimo Juan Ramón».

Falsas distancias

  Solo cuando nos distanciamos lo suficiente, solemos comprender cuánto nos unía a los lugares y a las personas de los que tanto deseábamos alejarnos.

IGUAL QUE ALGUNOS INSECTOS

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Igual que algunos insectos, quisiera ser transparente por no estorbar al poema y que la luz lo atraviese. Y que la luz lo atraviese como lanza de Longinos, como flecha de arcoíris: intacto y puro. Genuino.

Los corazones simples

Los corazones simples son de risa y lágrima fácil porque la vida no ha logrado encallecerlos.

DEL LECTOR Y ESCRITOR

Salvo que se crea culto, el lector suele ser más culto que el escritor aunque estén domiciliados en el mismo cuerpo.

EN EL LADO DE LA DEFENSA

En los juicios sumarísimos —a veces interesados— que se suelen establecer sobre la calidad de un poema o de un poeta, me encuentro habitualmente en el lado de la defensa.

EL FALSADOR DE SENTENCIAS

Le podemos llamar Raimundo. Trabajaba eventualmente de reponedor en un supermercado, pero él se imaginaba «falsador de sentencias». Estudios no le faltaban para ello porque había cursado siete carreras universitarias, de las cuales ejercía ninguna debido a ciertos problemillas de ansiedad social que no le permitían reunirse con más de cuatro personas al mismo tiempo. Con lo que sacaba de su trabajo y la ayuda permanente de su familia, era capaz de salir adelante en un piso de cuarenta metros cuadrados al que nunca me invitó. ¿Pero qué es un falsador de sentencias? Según me explicó el propio Raimundo, a quien conocía desde la infancia, el falsador de sentencias intenta «falsar», es decir, refutar no la sentencia en sí misma, sino las explicaciones habituales que se acostumbran a dar de su significado, por lo que, en realidad, hubiera sido más exacta —pero menos llamativa— la expresión «falsador de exégesis de sentencias». En esta imprescindible tarea, el investigador emplea diferentes ...

BONDAD DE LA SIESTA

En el sillón recostados, como reyes en su trono, los españolitos duermen. Qué pacífico está todo. No sé que tendrá la siesta a la que debemos tanto, pudieran ser los silencios que tranquilizan el ánimo. Incluso los roncadores, que roncan por todo lo alto, dormidos solo molestan a los que tienen al lado. La siesta es mano de santo y a todos nos vuelve buenos hasta que abrimos los ojos y se difumina el sueño.

Sin la memoria

Sin la memoria, lo que fuimos no tendría futuro.

La alegría del sabio

La alegría del sabio a muchos les parece necedad.

CON EL PAN Y CON CON EL VINO

A V. y a la compaña Con el pan y con el vino de la palabra entre amigos vamos haciendo el camino.

La vida solo parece corta a los felices

La vida solo parece corta a los felices. 

Sin aquella única vez

Sin aquella única vez, la nada no habría cesado nunca y ese vacío sin nombre existiría siempre.

Si el mundo se pareciera a sí mismo

Si el mundo se pareciera a sí mismo, tal vez parecería un sueño.

EL BOLETO

Contra todo pronóstico, le había tocado la lotería. Nada menos que ciento sesenta millones de euros netos, descontados impuestos. Sin embargo, él se resistía a entregar el justificante —sin testigos— a aquel desconocido empleado de banca, porque recelaba del gesto decisivo de poner en manos de un extraño la única prueba material de su fortuna. En el fondo, no confiaba en nadie, ni siquiera en sí mismo, porque había hecho suya, como en otras ocasiones, la idea extendida de que la avaricia era la más poderosa e irrefrenable de las pasiones. Por eso renunció al primer impulso que tuvo de extraer del bolsillo interior de la cazadora el sobre en donde guardaba la copia impresa del boleto. Dio los buenos días al tipo que le observaba indiferente desde la cumbre del mostrador, tras el que se parapetaba como un juez todopoderoso que expedía o denegaba certificados de crédito y solvencia ciudadana, abandonó la sucursal bajo la mirada reprobatoria de los clientes que esperaban su turno en la col...

EL BOLSILLO

Introdujo la mano en un bolsillo del pantalón y no llegó hasta el fondo. Prosiguió avanzando hasta el codo, pero la punta de los dedos se agitó en aquel espacio vacío de la prenda de vestir sin alcanzar el final. Sin saber cómo, pudo embutir —en el antaño reducido hueco— el hombro y la cabeza. Giró sin excesivo esfuerzo dentro de la ropa, como si se hubiese convertido en gelatina, y se deslizó completamente en el bolsillo hasta que sobre el piso de la habitación solo quedó un montón de ropa.

EN EL BALCÓN (POEMA EN PROSA, CUENTO POÉTICO)

En aquel tiempo el niño amaba las alturas y la voz imperiosa de los héroes. Era verano. En la clara penumbra despertaba puntual, la piel desnuda de la espalda abandonada encima de las sábanas, procedente de un sueño que nunca recordaba. Rebotado en un tramo de la calle, sometido al capricho del azar y a las leyes estrictas de la óptica, un rayo de sol tenue atravesaba el pequeño intersticio que los años habían practicado entre las jambas del balcón y dejaba pasar un haz brillante que arrojaba siluetas sobre el techo, como un teatro de chinescas sombras. Libre al fin del gotero y las agujas, cuyo suero salino triplicaba el tamaño doliente de sus muslos, se incorporó del lecho muy despacio, aún convaleciente del golpe de calor, del dolor de cabeza y los mareos, de los monstruos horrendos que habitaban las vetas azarosas del armario. Desenganchó las aldabillas de los postigos clausurados, caídos como párpados sobre los ojos de cristal de las ventanas, y los desbloqueó un instante, ...

PAJARITA DE LAS NIEVES

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Pajarita de las nieves, no te vas con las calores; has mudado de costumbres y yo no sé las razones. Y yo no sé las razones ni me las sabes decir, pajarita de las nieves, de por qué sigues aquí.

A la alambrada retorna

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A la alambrada retorna, tras cazar moscas al vuelo, raudo, el papamoscas gris, preso en el pico un insecto. Convecino residente de los meses de verano, habitante ocasional del parque por donde paso.

EN EL BALCÓN (POEMA EN VERSO)

  EN EL BALCÓN (POEMA EN VERSO) I En aquel tiempo el niño amaba las alturas y la voz imperiosa de los héroes. Era verano. En la clara penumbra despertaba puntual, la piel desnuda de la espalda abandonada encima de las sábanas, procedente de un sueño que nunca recordaba. Rebotado en un tramo de la calle, sometido al capricho del azar y a las leyes estrictas de la óptica, un rayo de sol tenue atravesaba el pequeño intersticio que los años habían practicado entre las jambas del balcón y dejaba pasar un haz brillante que arrojaba siluetas sobre el techo, como un teatro de chinescas sombras. Libre al fin del gotero y las agujas, cuyo suero salino triplicaba el tamaño doliente de sus muslos, se incorporó del lecho muy despacio, aún convaleciente del golpe de calor, del dolor de cabeza y los mareos, de los monstruos horrendos que habitaban las vetas azarosas del armario. Desenganchó las aldabillas de los postigos clausurados, caídos como párpados so...

Lo que sacia

Ningún deseo te sacia. Te sacia lo que cabe en la mano.

Las manos

Las manos pueden ser anclas, pero también alas.

SIEMPRE

Siempre te ha parecido siempre demasiado tiempo.

IBAS DEL BRAZO CONMIGO

Ibas del brazo conmigo y conmigo te cruzaste, caminando de mi brazo, por la acera de la calle. Eran otros, no nosotros, aunque sí muy parecidos a como fuimos entonces cuando éramos distintos. Éramos, en aquel tiempo, menos libres y más cándidos, menos sabios y más jóvenes, pero igual de enamorados.

espín de nácar

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espín de nácar en la cerca estivado gnomon solar

A pesar de los pesares

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A pesar de los pesares que entristan el paraíso, la vieja rambla sonríe cuando pasan los patitos.    Cuando pasan los patitos, detrás de la madre pata, la vieja rambla recuerda otros tiempos y otras aguas.

senda ciclable

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senda ciclable va en su monovolumen el caracol

Gracias al sol y al árbol

Gracias al sol y al árbol, ¿qué da la sombra sino siluetas de la presencia? El día favorable se distancia de la aurora y camina hacia el ocaso. Se alzó orgulloso esta mañana, caerá ensangrentado en unas horas. Márchate sin hablar tras la luz derrotada. Si te llevas el tiempo, déjanos la palabra.

Perdiste

Perdiste, al elevar la voz, el silencio cautivo aliado con la sombra que habitaba en tus huesos para siempre. Nada será en la vida como ayer, ahora que la luz descubre tu presencia y revela una silueta recortada en los muros del jardín. Pronto te volverás a ir sin pronunciar palabra, confundido en la noche gigante, y brillarán de nuevo tus  estrellas.

Menos la decepción de los finales

Menos la decepción de los finales que cierran la aventura, esto de caminar horada siempre el desmayo, la sombra, y amiga en la concordia los encuentros. (Más acercan los pasos al recuerdo). Nunca escapó hacia blancos mares tu imagen escondida en los recodos, distinta en cada tramo de la senda. No hay palabras escritas en los árboles, al modo en que el viento cincela sus montañas grabándoles un nombre, que el tiempo al traducir desnombra, olvida y despronuncia como voz sofocada entre silencios. Antes de que la noche llegue abierta bajo tu brazo y tu mirada, regreso a la ciudad que me libera contigo y nunca duerme, maestro de vagar conmigo, aprendiz de cantar lo que no pierdo.

LA CRUEL VERDAD

De niño pensaba que los adultos, incluidos sus padres y los hermanos mayores,  habían empezado a contarle la verdad porque le odiaban. Estaba seguro de que le odiaban.

RIESGO DE MIRAR

Otro monje preguntó al maestro Dongshan: «¿Es mejor mirar el mal de frente o ignorarlo? —La vista se pierde en el desierto sin consecuencias, es el cuerpo el que corre auténtico peligro si se extravía en él.

DESPERTAR

Un monje hizo una pregunta a Dôgen: «¿qué es despertar?». Dôgen respondió con dos preguntas: —¿Y si despertar consistiera en ser conscientes de no saber si estamos verdaderamente despiertos?, ¿y si nuestra vigilia estuviese despierta pero dentro de un sueño?

¿Quién sabe?

—En general, las Cosmogonías explican que la Nada es anterior al Caos y el Caos a la constitución del Universo... Por otra parte, la consciencia humana —capaz de crear, expresar, afirmar o negar tales ideas por medio del lenguaje — es posterior a todo ello.  —¿Sin consciencia humana, el Cosmos se derrrumbaría como un castillo de naipes y volvería a la Nada o seguiría su marcha dejando atrás al Homo sapiens ? —La respuesta es esta: ¿Quién sabe?

En ojo ajeno

La justicia que merece quien señala públicamente la imperceptible paja en el ojo ajeno consiste en no mencionarle en privado la enorme y ostensible viga en el suyo.

INTANGIBLE

Un hombre está de pie rodeado de gente en la calle. Se cruzan, pasan junto a él sin tocarse y sin hablar: todos van a sus asuntos o de vuelta a casa. Una mujer camina de frente hacia él, por su lado. El hombre no piensa bajarse de la acera. Ella atraviesa su cuerpo.

LA ESPERANZA

Todavía se cuenta la historia de un hombre llamado Spiros, el cual pasó junto a un ciego que pedía limosna en la calle y le robó las monedas que atesoraba en una escudilla situada entre sus piernas, sin que el infeliz se  apercibiera. Por la noche, el ladrón soñó una y otra vez con lo ocurrido, angustiado por la repetición de la pesadilla pero no por la culpa.  Al despertar abrió los ojos y solo pudo distinguir luces y sombras en la habitación. Entonces escuchó una voz en su interior que le decía: —Igual que tú robaste la limosna al ciego, yo te he despojado de la visión hasta que lo encuentres y le devuelvas sus monedas. Tres años tardó el segundo ciego en encontrar al primero, reponer lo sustraído y recuperar la visión. *** Algunos dicen que en aquel tiempo los dioses, que odian la injusticia, intervenían de vez en cuando en los asuntos de los mortales antes de que  Pandora dejase encerrada la Esperanza en la jarra y liberase los males sobre la Tierra. Es por eso por lo...

"MIGAS DE LUZ". POEMAS, 1979-2020 (2022). AGRADECIMIENTOS

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MIGAS DE LUZ. POEMAS, 1979-2020 (2022). AGRADECIMIENTOS No todos saben reconocer sincera y honestamente las cualidades y el mérito de los otros si no son de su agrado personal ni advierten los defectos de aquellos que les caen bien. En realidad, tales individuos —a los que a veces me parezco— me recuerdan a esos raros mirlos blancos como aquel del famoso cuento de Alfred de Musset, mucho más ingenuos que imprudentes . Con el editor/amigo Gerardo Martín Rodríguez comparto el corazón que pone en todo lo que hace: animador y organizador incansable de homenajes, conferencias, presentaciones de libros... y editor. Cree devotamente en los valores de la cultura. A corto plazo —como suele ocurrir— me temo que le partirán el corazón, ya se sabe. Pero no importa. En lontananza, a largo plazo, quedará la obra, que es lo que realmente vale, incluso más que el juicio ajeno (que llaman «de la posteridad») de si mereció o no la pena. Lo mereció sin duda. En mi caso —lo digo con sencillez—, queda...

SAN VIRILA Y LA ETERNIDAD

Durante los meses que estuve de novicio en el monasterio de Leyre, al viejo abad San Virila —el mismo que estuvo dormido durante trescientos años y que nunca vi dormir— le solían preguntar qué era la Eternidad. Él suspiraba primero profundamente, contemplaba por varios minutos a la audiencia y repetía su discurso: «La Eternidad no se puede definir con palabras porque todo, hasta las palabras, está hecho de tiempo. El tiempo —porque Dios lo quiere— vive en todas partes menos en la Eternidad: él siempre está dentro y fuera de casa. Aquí hacía una pausa. »A todo y a todos —proseguía después de tres parpadeos— les da enormes arañazos: a las piedras, a las puertas, a las criaturas de la Tierra. No es malvado, simplemente el Todopoderoso lo ha creado así. Tal vez juega y se divierte. Solo eso. Siempre tiene hambre y todo lo devora. Hace madurar a la pequeña semilla, se come una mosca, un trozo oxidado de hierro, un espejo. Nunca se sacia, pero tampoco comprende por qué entra o sale o por qué...

LA CELADA

Durante la exhibición, el gran maestro movió su caballo, con un gesto seguro, hacia un peón descuidado. En el lado de las negras, un niño, apenas lo suficientemente alto para ver sobre el tablero, sonrió. No era una sonrisa grande. Solo un leve arco en las comisuras de su boca. El maestro lo vio. Dejó la pieza suspendida en el aire, su mano temblaba un poco. Luego, con un movimiento deliberado, colocó la pieza en otro escaque. Después, cuando alguien le preguntó sobre aquel lance decisivo, tras el que había perdido rápidamente la única de las cincuenta partidas jugadas, el maestro se encogió de hombros. Sus ojos, detrás de gruesos lentes, no ocultaban su respeto mezclado con sorpresa. «Vi la sonrisa del chico», dijo. «Una sonrisa astuta, casi invisible, y temí una trampa. Y no me equivoqué. Aquel gesto era un señuelo, una distracción. Él fingió aquella mueca para hacerme dudar. En eso consistía la celada. El chico sabía algo sobre mí. Sabía que no solo juego con las piezas. Sabía que m...

ORIGEN DE LAS LLANURAS

Al viejo y bondadoso maestro budista Norbu, que no podía mentir, le preguntaban si era cierto que de joven había sido un hombre violento. Él, con su voz habitual —amable y pausada—, respondía: —Como los seres humanos, muchas apacibles llanuras fueron antes montañas agrestes que deshicieron el viento, el agua y los glaciares.

ÉRASE UNA VEZ UN HOMBRE

Érase una vez un hombre tan cargado de razones, que su imaginación murió aplastada bajo el peso abrumador de los argumentos.

FRAGILIDAD

Toda obra humana que se construye, todo arte que se cultiva, requiere perseverar a diario en amor y tiempo: si no, desaparece. Sin embargo, basta una sola tormenta para destruir la cosecha entera o un golpe certero y violento para derribar a una persona o una casa en un instante.

Perfección y belleza

Participo de la idea de que una estatua puede ser perfecta, pero no bella como una rosa. La perfección aspira a la eternidad, la belleza es mortal.

Lo natural es hablar poco

Lo natural es hablar poco y escuchar con atención el discurso incesante y sabio del Universo.

Paradoja del vivir

Aunque la vida nos pueda parecer a veces una enfermedad, normalmente nadie quiere curarse.

Nunca hemos tenido alas

Nunca hemos tenido alas, pero volamos en sueños.

limpiacristales

limpiacristales enjuagan vuestro rostro escaparates

POR DONDE EL BOSQUE DE ROBLES

Después del trabajo en la oficina, almorcé solo en casa. Mi amigo Raúl C., con quien compartía largas conversaciones y caminatas por el campo, me invitó a tomar un café. Cuando nos sentamos, separados por una pequeña mesa redonda, eran las cinco de la tarde y apenas había nadie en la terraza del local, de modo que disponíamos de toda la plaza para nosotros. Charlamos de diversos temas y como los dos éramos aficionados a cierto género de literatura, la conversación derivó naturalmente hacia los cuentos fantásticos. Yo expresé, dejándome llevar por un entusiasmo algo pueril, mi frustración porque las irrupciones de lo inexplicable y lo misterioso no se produjesen en el mundo real. Raúl dijo: «Eso pensaba yo, pero ahora no». Aquella respuesta me sorprendió. Raúl y yo éramos amigos desde hacía años y no recordaba que jamás hubiera manifestado una opinión semejante. Sin embargo, su rostro serio me obligó a preguntarle qué había querido decir. Dudó, como si se arrepintiera, pe...