En esta pantalla blanca
—lienzo tejido con píxeles—
vas colocando palabras
con sus tonos y matices.
Desleída la acuarela
sobre la capa reciente,
superpones los vocablos
y sus voces transparentes.
Te distancias y aproximas
por ver, de cerca y de lejos,
la imperfección evidente
y el invisible defecto.
Rectificas y retocas
y tocas lo retocado
en busca de la belleza
que sombras solo ha dejado.







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