Zapatillas aladas
En ese momento, sintió cómo sus pies inclinaban la punta hacia el suelo hasta que lograron aterrizar en una plaza con gente atareada, que no se dio cuenta de que había descendido de lo alto porque nunca observaba el firmamento.
Una vez en tierra, las deportivas y Carel fueron bien recibidos por las palomas urbanitas, que se dejaban caer desde los tejados y estaban acostumbradas a los seres humanos.
Sin embargo, cuando las zapatillas empezaron a cortejar a una bellísima ave sin recordar las malandanzas pasadas, Carel, que ya había escarmentado, se encaminó a una esquina de la plaza y se descalzó para evitar males mayores.
Nada más sentirse libres de aquel extraño cangrejo bípedo, las conchas de caracol aladas emprendieron decididamente el vuelo hacia el Monte Olimpo, donde se convirtieron en las favoritas del dios Hermes, como Carel supo después. Pero no adelantemos acontecimientos, como diría un cuentacuentos para mantener la atención despierta de los oyentes.







Comentarios
Publicar un comentario