Estado de alarma. Sexto día
Cuántas flores brotarán igual que linternas brillantes en las viviendas de las ciudades. Los edificios permanecen apagados por fuera e iluminados por dentro. Desde los salones de las casas se desprenden aromas a voluntad y resistencia. En los hospitales se multiplican los gestos heroicos de las manos y la voz entera de la resiliencia. Un lazo de alas nos aprieta a todos la garganta y nos une y sofoca los sollozos que sobrevuelan nuestro pecho como una tormenta que no estalla. Todos somos partitura de aplauso, guerrilla contra el desánimo y la catástrofe.






