PERÍPATOS
—Busca néctar, pero ya ha visitado todas las flores.
Horas más tarde, Platón nota que el estudiante camina en círculos.
—¿Qué haces?
—Busco entendimiento, aunque ya he leído todos los textos de la biblioteca y aprendido nuestros diálogos.
—Quizás, como la abeja, tu búsqueda te mantenga en movimiento, pero también te atrapa en un circuito cerrado. Para encontrar lo que anhelas, debes abandonar el perímetro que has trazado.
El estudiante sonríe, liberado.
—No doy vueltas en círculo. Cada vez que cruzo el mismo punto, dibujo una nueva órbita en el tiempo y el espacio.
Poco después, el estudiante Aristóteles abandonó la Academia y fundó el Liceo. Allí, alrededor del Perípatos —un pórtico cubierto, rodeado de jardines—, el filósofo daba sus paseos peripatéticos mientras discutía y enseñaba a sus discípulos sobre temas que iban desde la ética y la política hasta la física y la metafísica.







