EN LA MESILLA YACE UN MUNDO ESQUIVO
En la mesilla yace un mundo esquivo,
donde el tiempo se trenza y se desplaza.
Las manillas renuevan la amenaza
de borrar el futuro sin motivo.
Cruel reloj donde el ser está cautivo,
y al ausente mañana nunca abraza;
en su esfera, al presente solo alcanza,
y el porvenir se torna fugitivo.
En cada tic-tac late el infinito,
marcando sin cesar nuestra partida;
espejismo de la hora ya perdida,
que en su lenta rutina dicta el rito.
Esperanza que en cada instante aflora,
puntual esencia del eterno ahora.







