AZAR Y CERTIDUMBRE
el cosmos en su juego de azar y certidumbre,
donde átomos y dioses ejercen la costumbre
de forjar universos que su esencia modelan.
Planetas y satélites los cielos sobrevuelan;
atados a sus órbitas, sienten la pesadumbre
de vivir sometidos a eterna servidumbre,
que a duras penas calman axiomas que consuelan.
Hipótesis y fe, parejas disparejas;
la una busca pruebas, la otra solo anhela.
«Si el ser es un enigma, la duda es su secuela»,
dejó escrito un filósofo, entre perplejas quejas.
Emoción y razón el universo escrutan,
la ciencia y la creencia el alma se disputan.







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