LOS ECOS DE LOS TRENOS
propagan sin cesar su lúgubre lamento.
Don Quijote y su lanza, a molinos de viento,
cual gigantes, atacan a pesar del quebranto.
Las notas de Beethoven suenan en las esferas,
y Tesla, en su labor al éter desafía.
Mark Twain, con fina pluma, critica las maneras
del cielo y del infierno con humor y osadía.
Confucio da consejo, pero Kant le refuta,
y Freud, en su diván, explora el inconsciente.
Newton descubre leyes, pero Einstein las disputa;
así, el humano rueda por la eterna pendiente.
Molière y su Tartufo representan la trama,
la comedia del ser, el universo en drama.







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