LUZ PROPIA
El pez quedó maravillado con su historia y preguntó: «¿Cómo puedo aprender a brillar como tú, a ser independiente de las circunstancias, a ser verdaderamente libre?».
El alga reflexionó por un momento antes de responder: «No hay receta para ello. Pero puedo decirte que la libertad no es un destino, sino un camino que se forja en cada onda, en cada brizna de sal que acaricia tu piel. Busca la armonía no en el mundo, sino dentro de ti mismo. Sé el creador de tu propia luz, no un mero reflejo de las luces ajenas».







