Estado de alarma. Vigésimo tercer día
Canta, estornino, imitando las gotas de lluvia bajo el cielo azul, el cielo despejado como una sábana de mar sobre nuestras cabezas, como una sábana que tiembla traspasada por la luz titilante del sol. ¡Qué música alegre, cómo humedece el alboroto del silencio! Gorjea, simula, estornino, la voz del agua sofocada por los ecos de la tristeza seca, atrapa las nubes, el río que cruza los bosques y que los ama; ah delirio, estruendo de besos azotando el aire, saltando y girando en los altos pentagramas.
Oh, canta, canta, como la lluvia.






