Estado de alarma. Cuadragesimoctavo día
CLUB DE LECTURA "ONLINE": CELEBRACIÓN DE LA MEMORIA
Alguien cierra, pausa con el dedo, pulsa en algún lugar de la pantalla, el cuento Los venenos, de Julio Cortázar. Al lector, todavía le duran los efectos; continúa contagiado por la prosa translúcida, por la historia irrepetible de su sala de espejos, que la reflejan, deforman y multiplican: en cada cuento hay otros cuentos, a veces superpuestos, a veces paralelos.
Los lectores creen recordar, pero imaginan que recuerdan; imaginan leer, pero reescriben. También nuestro lector. Sigámosle:
«Por el jardín, bajo las flores, las hormigas rompen la tierra para excavar profundas, extensas galerías.
»Recorren a oscuras los pasillos: la luz del sol no atraviesa los poros cegados por la densidad del suelo.
»Descienden, como mineros, a tientas los insectos, con sus trofeos despedazados. Arriba, los adolescentes descubren el primer amor, el primer desengaño y, con ello, que existen otros venenos que matan sin piedad a otras hormigas, hormigas que socavan nuestras ilusiones con deseos inalcanzables»...
En la barra de tareas, el calendario del portátil nos advierte de que hoy es viernes por la tarde. Este día (a cuarenta y ocho jornadas del confinamiento), el rito de leer se ha convertido positivamente en ceremonia del recuerdo, en fiesta de la memoria, en carnaval donde la libertad de opinión es norma. Los lectores invocan a los textos en un mínimo club de lectura "on line", mientras observan, de cuando, en cuando sus rostros en pantalla.
Cuando, finalmente, la lectura acude y posesiona a la memoria, los textos se manifiestan, a cada lector, a su manera. Y así, la alquimia de la poesía podría transmutar en oro Los venenos de Cortazar, en hoguera de hogar El llano en llamas de Juan Rulfo, en esperanzas Las ilusiones perdidas de Monterroso, en verdaderas las Vidas imaginarias de Marcel Schwob...
Sí, los ojos han chorreado bits de sangre, de sol, de translúcidas estrellas, rosas de miedo, piedras de diamante, alfileres de fuego (ocho por cada carácter, dicen) antes de que las voces hablen en el club de lectura "online" de los viernes.






