ENTRE LA VIDA Y LA VUELTA
III
RAMBLA DE LAS BRUJAS
Echas de nuevo a andar. Haces lo que amas.
Arqueas como juncos las rodillas,
te sacudes de encima las demoras,
el polvo que acumula el empedrado.
El camino de grava está en reposo.
Sólo pueden entrar los invitados,
los sospechosos de vagar a pie,
desterrados del parque y las murallas.
Las sombras de las aves sobre el suelo
se funden un momento con tu sombra.
Crecen plumas y alas en tus muslos,
yerras igual que un verso libre o suelto.
La soledad es grata compañera,
escudera leal, silueta fiel
que escolta las andanzas cotidianas,
los mil días y un día del dietario.
El sendero revela los enigmas,
descifra el fundamento irracional
del mundo, la existencia sin sentido
del dolor y el consuelo del poema.
En la simplicidad del río, donde
el sol se tumba con sus rayos, bogan,
pintadas de esmeralda, beis y púrpura,
las ánades reales con sus góndolas.
La hierba suda sus vapores densos,
los húmedos olores que se pegan
a la piel con sus nombres verdaderos.
No anhelas vegetar como las plantas.
El movimiento es tu salón de juegos,
el presente continuo entre dos puertas,
la líquida alegría que transita,
infiltra y vigoriza las dos tibias.
Nómada, no turista, te espolea
la necesidad no el lento hastío:
la mochila vacía de recursos,
no los selfis y vídeos del móvil.
Cuando llegan tus ojos a las nubes,
ríes y corres, saltas de contento,
te lanzas de cabeza hacia las olas
de ti mismo. No alteras los azules.
¿Por qué hablar de la esencia de la rosa?
¿No es hermoso el jacinto sin un verso?,
¿el canto de la alondra sin paráfrasis,
sin la docta opinión de un tertuliano?
¿Qué más puedes decir? ¿Cómo encontrar
la palabra exacta que los nombra?
y de hallarla, ¿callar no es preferible?,
¿no es mejor que la guardes en tu lengua?
Amnésico, sin trabas ni consciencia,
con la mirada encumbras la colina;
flotas en los vilanos de los cardos,
tiñes el pensamiento de paisaje.
Cada paso distancia al anterior,
de una en una intercambias las ideas.
disuelves el presente en un segundo
a no ser que reinicies la memoria.