PARDA CIMA
Parda cima, luz desarbolada de la arena,
cerro solitario con una torre por montera,
escudo de la alegría, tallo de paciencia
sin muros que estorben a los cuerpos.
De dónde surte el agua sanadora,
siempre, refrescando los árboles fabriles del ejido?
Cómo sabes llevar la raíz hasta la fuente?
Cuál mosca, qué huella, qué carro te mantuvo a la intemperie?
Nadie sabe si son estables los muros de los días,
si la noche vació todos los soles con su sombra,
desencalando el dulce beso que se aleja
con sus horas juveniles de rosas y chasquidos
que dejan en los labios un sabor a espalda helada.






