ÁSPERO NO ES
Áspero no es ni molesta el ruido de la arena
a seda, piel, tierra, dátiles bruñidos
al tacto del recuerdo.
Aquí la piedra desmenuza su volumen
y el desierto entierra las manos desiguales
en el fondo antiguo de sus mares
igual que ayer las olas enterraron sus helechos,
tantas hojas que la luna y la tierra levantaron.
Evita llamar la atención del silencio!
Que el desierto construya el invierno y que te olvide.
Agotado, vacío de la eterna calma,
no permitas que tus hombros se dobleguen en el páramo
bajo el peso de la duna o de la nada,
deja que cabalgue tu esqueleto por un grito efímero.






