ARTE XXII. "Naturaleza muerta con silla de rejilla", 1912
dentro del lienzo, Picasso
y enmarcó el primer collage
con una cuerda de cáñamo.
En la silla de rejilla,
un cenicero reposa,
la boquilla de una pipa,
un periódico, una copa,
unas letras dibujadas,
la rodaja de un limón,
las diagonales que rayan
el extraño bodegón.
Qué singular la textura,
que hace recelar al ojo
de ese hule que simula
ser rejilla y ser de óleo.
Desde entonces, la pintura
duda aún más de lo real
y al espectador pregunta
por si sabe la verdad.







