APOSTILLAS A "ELOGIO DE LA MELANCOLÍA", DE GONZALO PULIDO CASTILLO, 2003 (II)
Elogio de la melancolía. Antología poética (2003) se trata de un poemario en verso domado (medido) del poeta Gonzalo Pulido Castillo.
El autor muestra en esta antología un estilo depurado y una amplia formación clásica, lo que para mí significa garantía de exactitud, pertinencia y búsqueda exigente de una óptima calidad formal y temática.
El lector —aficionado o no a la poesía— se encontrará cómodo entre las páginas de este libro, como un huésped entre las paredes del más atento de los anfitriones o como el hijo pródigo que regresa inesperadamente a casa y le sirven de comer las mejores viandas en la mejor vajilla.
Efectivamente, Gonzalo Pulido Castillo no escribe este poemario a la ligera, no se trata de decir algo baladí (solo encontramos un poema de tema festivo o lúdico, de ecos machadianos: 17. A una mosca), sino sustancioso, sustancial, que justifique ese tiempo que el escritor pide prestado —o roba— a sus lectores, cuando llama su atención con amable cortesía para compartir emociones, deseos, mitos, metáforas y símbolos.
Hasta el título de los poemas se diría cuidadosamente, cortésmente, meditado para orientar y animar al lector a su lectura. El más claro, en este sentido, y más infrecuente en un poema, es el que inicia el libro, (1. Mi poema), el cual forma parte (gramatical y semánticamente, no métricamente) de la primera estrofa: «1. MI POEMA / Es siempre una palabra rescatada» y que sirve a modo de prólogo y presentación metapoética al conjunto de la obra.
Por otra parte, aunque el narrador poético utiliza las tres personas gramaticales y voces diferentes en el poemario, casi todas ellas se encuentran habitualmente teñidas por la nostalgia, por la saudade, que una vez describí como «ese modo de ser de la nostalgia / que consiste en ausencia metafísica / y soledad».
Esa voz melancólica del narrador poético se escucha particularmente clara en aquellas composiciones que considero de cáracter esencialmente lírico y romántico asociadas al atardecer, al otoño, al sueño... y que conforman aproximadamente una quinta parte del volumen.








