Prólogo a la 2ª edición (I) - "un payaso mil payasos" de Nicolás Rodríguez Martín
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| un payaso mil payasos - Nicolás Rodríguez Martín (2ª ed.) |
un payaso mil payasos, de Nicolás Rodríguez Martín, reúne cuatrocientas veintinueve coplas distribuidas en dos partes. La sección inicial consta de doscientas veintitrés composiciones, escritas —según anota el propio poeta— en enero de 1988 y la segunda —separada de la primera por un post scriptum del autor— doscientas seis, que pasaron de las musas al bloc o a la pantalla digital en febrero de 2011. La primera impresión en papel corrió a cuenta del autor como cuaderno de poemas en 2016.
un payaso mil payasos discurre a lo largo de las páginas sin otro orden que el puramente cronológico. Las coplas, como acuarelas de formato reducido, parecen compuestas a tirones o a empujes, a veces en pequeñas series de afinidades temáticas y en diferentes momentos. Llegan al lector a impulsos impredecibles, al albur de las rachas de viento o la brisa de la inspiración que empujan a intervalos al narrador lírico.
Dado el criterio cronológico con el que están construidas las coplas, nos corresponde a nosotros la tarea de agruparlas por ideas, subtemas o emociones afines con el fin de descubrir los ejes alrededor de los cuales están compuestas.
Anteriormente, Nicolás Rodríguez Martín ya había visto publicados los siguientes poemarios: Behetría de Mar a Mar (Ayto. de Motril, 2000), primer premio del certamen “Ciudad de Motril de Poesía 1997”, una reflexión sobre las posibilidades y condiciones de la libertad humana; Hombre de Caña (Ayto. de Salobreña, 2003), elegía del paisaje, de las tradiciones y de la gente de la Costa de Granada y de la lluvia sobre el mar (As. Aguaviva, 2015), antología donde reúne un buen número de poemas extraídos de las obras anteriormente citadas. Por ello, cuando Nicolás empieza a escribir este libro, en 2011, con cincuenta y nueve años de oficio y galardonado con algunos premios, es ya un escritor en sazón y experimentado, aunque poco conocido por su timidez y apartamiento de los círculos literarios de su entorno. Este cuarto poemario no es, pues, la ópera prima de un poeta, sino el fruto de la madurez y del talento.
Desde el punto de vista genérico podemos considerar un payaso mil payasos como parte integrante de lo que hemos dado en llamar «poemas de ingenio», es decir, aquellos concebidos como un juguete lírico para divertir o/y para sorprender. En efecto, en este poemario, como intentaremos fundamentar más adelante, este juego lírico obedece a un recurso estilístico, a un disfraz o a un «truco» relacionado con la forma y con el contenido. Así, en muchos de estos poemas protagonizados por la figura simbólica del payaso, el poeta juega con las palabras y los conceptos o con versos ajenos que remeda y hace suyos, con la intención de jugar y sorprender, al mismo tiempo que expresa libre —y a veces contradictoriamente— lo que piensa —o dice que piensa— y lo que siente o expresa que siente. De manera parecida —si bien atenuada— ya lo hizo así el poeta en Behetría de mar a mar (2000), el cual consideramos fundamentalmente un libro de poemas de carácter filosófico o existencial, con tonalidades metafísicas y religiosas. Behetría… trata sobre la libertad del ser humano, una libertad no absoluta, sino condicionada desde dentro y que nos impone el deber de elegir. En relación con esa libertad, el narrador lírico de Behetría… se debate entre el pudor, el silencio o el miedo y sus contrarios: el anhelo de la pura desnudez, la necesidad del grito, de la rebeldía del payaso o —en último extremo— la del suicida.
Detengámonos en este subtema
citado de la rebeldía del payaso, emblema y expresión del anhelo de
libertad, exenta de cargas y tributos. Es aquí donde podemos situar la
temática principal de un payaso mil payasos, en donde la
indocilidad esencial del payaso entra en conflicto con el ser humano de
quien depende su libertad y que le habita.








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