El Baile de Máscara (1832). Francisco Javier de Burgos Olmo
Con esta modesta aportación, no pretendo otra cosa que contribuir humildemente a la divulgación de la obra de mi ilustre paisano Francisco Javier de Burgos. En concreto, he probado a editar, mediante un simple documento en formato “pdf”, la comedia Un baile de máscara, actualizando la edición y acompañándola de algunas notas a pie de página para facilitar la comprensión del significado de algunas palabras y, en particular, de algunas locuciones de carácter coloquial, tanto verbales como adverbiales. Para ello me he basado en fuentes accesibles a través de internet, como el DRAE (http://drae.rae.es/), la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com/) y la indispensable ONG cultural Wikipedia (http://es.wikipedia.org/), entre otras muy específicas, que cito con detalle más adelante, como Apuntes para una biblioteca de escritores españoles contemporáneos en prosa y verso, Galería de la literatura española y La commedia romantica in Spagna.
El baile de máscara (1832), edición actualizada de la comedia de Francisco Javier de Burgos Olmo
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El delicioso texto original de El baile de máscara es de dominio público, es decir que el período legal de los derechos de autor ya ha expirado. Gracias al programa de “Búsqueda de libros” de Google se puede localizar sin inconvenientes en Apuntes para una biblioteca de escritores españoles contemporáneos en prosa y verso, escrito por Eugenio de Ochoa, publicado por Baudry, 1840, procedente de la Universidad de Harvard y digitalizado el 30 de Mayo de 2007. Encontramos varias ediciones digitales de esta obra en la dirección: http://www.google.es/books?id=QtMCAAAAYAAJ. En alguna de ellas, la comedia no está completa.
En su Galería de la literatura española (http://www.google.es/books?id=nk0CAAAAMAAJ), Antonio Ferrer del Río (Establecimiento tipográfico de D. F. de P. Mellado. Madrid, 1846, procedente de la Universidad de Michigan; digitalizado el 18 de julio de 2006, 320 páginas), señala que la comedia El Baile de Máscara fue "representada el año de 1832 en Granada a solicitud de la junta de señoras encargadas de buscar recursos para los niños expósitos".
Entre Moratín y Calderón, Javier de Burgos destaca, en opinión de Ferrer, “por el buen dibujo y bello contraste de los caracteres, la gracia y facilidad del diálogo y su versificación esplendente de armonía y lisura (…); es con frecuencia apasionado y sentencioso; usa el discreteo antiguo feliz y oportunamente, y desenvuelve con magistral acierto el pensamiento que guía su pluma. Acaso a veces deslíe demasiado las ideas, dice más de lo que conviene para no ser prolijo en el teatro, pues hay pormenores que agradan en la lectura y en la representación impacientan; nos parece asimismo que no siempre cuida de justificar las salidas y entradas de sus personajes; y consiste a nuestro entender en que le falta lo que se podría denominar práctica de luneta. Sólo desde allí cabe comprender la capacidad de los actores que han de ejecutar las comedias, estudiar al gusto del público que debe juzgarlas, y medir la entidad de los efectos”.
Según Ermanno Caldera (La commedia romantica in Spagna; www.cervantesvirtual.com/), uno de los principales núcleos de la comedia El baile de máscara es el «discreteo» (el don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad) entre Don Pedro y Julieta.
«En el curso de sus conversaciones se revisan algunos de los temas más discutidos en el tiempo: la educación de las mujeres (obviamente de las niñas bien criadas) y de la educación hipócrita:
»Así en engaño o ficción
Por fuerza la mujer para,
Pues o ha de tapar la cara,
O encubrir el corazón.
»(II, 8, p. 292 a)
»o las más sutiles distinciones, estas plenamente en el gusto de la época, entre el sentimiento y la pasión:
Este es por sí puro y bueno,
Aquella hace al hombre esclavo.
Así el sentimiento alabo,
Mientras la pasión condeno
(I, 10, p. 281 b)»
Para Ermanno Caldera, en el reconocimiento por la "discreción", es decir, por la agudeza e ingenio de ambos al expresarse, nace la comprensión mutua entre Pedro y Julieta, independientemente de la belleza física (las conversaciones se realizan cubiertos por las máscaras). Sin embargo, los cambios de disfraces son otro elemento fundamental de la comedia. Julieta cambia su traje con Rosita, Don Pedro cree que Julieta se llama Rosita y es la hermana de un amigo suyo que pretende a Julieta; por su parte, la tía Antonia urde un plan para que Pedro sea pretendiente de Rosita. A pesar de todo, Pedro, aunque equivocando el nombre, reivindica la mano de Julieta.
Según Caldera, casi todo, tiene el sabor de una fábula simbólica: en un mundo de apariencias y en constante cambio, donde todo el mundo utiliza la máscara para engañar al siguiente, y así los malentendidos son el fenómeno más común, el único incapaz de error es el verdadero amor, ese sentimiento "por sí bueno y puro", que se realiza como un entendimiento superior de los espíritus.
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