Vendí las horas
Vendí las horas, pero no mi barco,
para salvar un brazo de la tala.
Mas volar no se puede con un ala,
ni disparar las flechas de mi arco.
ancorado por fuerza en esta cala;
escollera de hiel donde se instala
mi esperanza fondeada en ese charco.
Quiero atarme a las jarcias de algún viento,
perderme para siempre hacia la ida;
ver los ojos del mar, oler su aliento.
Sangre de libertad ser un momento,
entremorir con piel de hombre la vida;
la sal y el sol tener como alimento.







