VI
"Cuando salgas de viaje para Itaca,
desea que el camino sea largo."
C. Kavafis.
Y no es verdad que el mar invite al viaje:
el mar arrastra a hundirse en un naufragio;
estrella, no aventura andar sus olas;
acaso y no proeza errar sus cabos.
La tierra, inmensa taca, al mar custodia;
sus hondas cuencas son igual a jarros:
vasijas de agua dulce o de agua amarga,
que apagan toda sed de azar o labio.
De tacas no de Itacas son los puertos.
El hombre siempre marcha hacia un fracaso.
Alguna tarde el sol, que duerme dentro,
nos da a beber el vino de ese ocaso.
El dios profundo habita el mar y el cielo;
modela y forja al hombre en copa y barro;
si cáliz de ala oculta, pez dormido;
guardián del néctar puro en estos vasos.
De igual a igual trató Neptuno a Júpiter;
así que ocurre arriba ocurre abajo;
igual mi rostro al rostro de un espejo;
iguales, fondo y forma en un vocablo.
Desnudo el ser, el hombre solo erguido,
al mar se adentra el héroe paso a paso;
por no mudar en sal o piedra negra,
los dioses no se atreven ya a mirarlo.
Se abisma ahora el hombre, azul y frágil,
al borde de esta mar sin fin de estaño;
su espalda brilla al sol por un instante,
después bucea su fondo oscuro y álgido.
Tacas del agua (1993)






