TACAS DEL MAR II ["Tacas del agua" (1993)]
Tu flor azul se entreabre, mar de mayo,
como una fuente clara de un sendero.
Me acerco a ti, vitral, marino día,
floresta de agua inquieta en que hundo el verso;
y bebo la hora fresca de estas rosas,
su aroma de ondas verdes y altos sueños.
Avanza alegre el mar sus vastas crines,
renglones, líneas de un antiguo texto
que el aire escribe en un lenguaje propio
dejando en esta orilla nata y cieno.
De niño, mar, tal vez leí tus libros.
Algún vocablo antiguo yo conservo,
algún dormido eco absorto en conchas
que igual que arena zapa entre estos dedos.
Me hablabas, mar, y a veces yo te hablaba.
Contabas un relato curvo, eterno;
las mismas olas siempre y siempre otras.
Sonora voz que viene y va en el tiempo.
Mas ya desbrava el mar sus blancos potros,
su red boreal que injuria al pez de anzuelos;
al pez de plata, sílex de una estrella.
Delfín, mi voz se va detrás del viento,
surcando en busca de este mar que olvido,
que juega solo; niño solo y lejos.
Tacas del agua (1993)






