AHORA EL MAR NO TE RECUERDA
Ahora el mar no te recuerda:
igual que la arena o la memoria,
eres quebradiza y porosa,
eres sombra, huella incierta del pasado,
careces de la gravedad de la herida,
de la cicatriz del dolor,
de las arrugas que deja la risa
en las comisuras de la boca.
Solo las fotografías demuestran
que coexistimos brevemente
en instantes planos y grises,
que nos cruzábamos en esquinas y calles
donde evitábamos mirarnos,
indiferentes como dos espaldas.
No es que estuviésemos hechos del barro
del olvido, no:
como tantos otros, tímidos o altivos,
con quienes no compartimos nuestro mundo,
estábamos destinados a ignorarnos.






