Los grillos cantan en Versalles
Los grillos cantan en Versalles ajenos a la grandeur del Palacio.
Los insectos estridulan en francés y los pájaros se alegran con su dulce melodía.
Es la hora del almuerzo y los visitantes unen sin querer sus borborigmos al concierto.
El sol cae a plomo sobre los jardines inabarcables de Versalles.
Los ojos se llenan de setos y tonos verdeamarillos y verdes.
El sol golpea las espaldas y las estatuas blancas se acaloran sin mover ni un milímetro su pálida carne de piedra.






