¿Por qué?
—No lo sé. Sólo te puedo decir que ha puesto un cartel de "SE VENDE" en el balcón de la casa, con un número de teléfono móvil para atender a los interesados.
—Sí, estuve llamando a ese número y corresponde a una agencia de alquiler de viviendas.
—El piso es una monada, así que se venderá pronto.
—¿Te das cuenta? Es que no puedo entenderlo: una vivienda magnífica, un trabajo fijo y bien remunerado. Además, estaba muy bien visto por aquí; era una persona respetada que nunca dio que hablar.
—Alguna razón habrá.
—Sí, ¿pero cuál? Es que son treinta años, lo conocemos desde hace más de treinta años y no tenemos la mas ligera idea de por qué ha desaparecido del pueblo, por qué ha abandonado esta vida apacible, segura y cómoda.
—Tal vez no era feliz.
—Quizá, pero ¿cómo es posible que no nos diésemos cuenta?
—No lo sé, pero tal vez, si él nos escuchara, nos preguntaría a su vez que cómo eso nos importa ahora...







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