Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

Ver las obrasSobre el autor

Último libro

Portada de El testimonio del silencio

El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

Comprar en Amazon

Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

Algunos libros

Las 34 obras, con dónde conseguirlas →

Premios recientes

  • 2026 Primer premio, 43.º Concurso de Cuentos Gabriel Aresti (Bilbao)
  • 2026 Primer premio, I Certamen Iberoamericano de Relato Breve «El Vínculo Atlántico» (Santander)
  • 2025 Primer premio, XIII Concurso Internacional de Relato Bruma Negra
  • 2025 Primer premio, Concurso Literario «Ciudad de Alfaro» (La Rioja)

Todos los premios →

Contacto · Cuaderno (archivo del blog)

LA VENTANA

Hace muchos años, en un pequeño pueblo costero, el verano llegó con su esplendor radiante. En aquel tiempo, las casas humildes no conocían la comodidad de los aires acondicionados ni los lujos de las albercas. Sin embargo, eso no importaba, porque la magia del verano era suficiente para llenar cada rincón de alegría y asombro.

En una modesta casita de pescadores, entre paredes pintadas con tonos azules y blancos, habitaba una niña llamada Isabella. En su habitación, que estaba decorada con conchas y redes de pesca, había una pequeña ventana que se abría al mundo exterior. A través de ella, Isabella contemplaba el horizonte donde el sol se sumergía en el mar cada tarde, pintando el cielo con tonos dorados y naranjas.

Pero lo que más fascinaba a Isabella no eran los atardeceres, sino la luz mágica en la pared de su habitación que se colaba al amanecer por el hueco de la ventana mal ajustada. En el techo, la filtración de luz creaba una pintura espontánea de colores amarillentos y formas caprichosas. Aquella pintura se convirtió en el portal hacia un mundo de ensueño y fantasía para la pequeña.

Cada amanecer, Isabella se despertaba en su camita cubierta con sábanas marinas y observaba detenidamente la mancha de luz. En su imaginación, veía ciudades flotantes entre las nubes doradas, criaturas mágicas que bailaban en el cielo estrellado y jardines exuberantes llenos de flores luminosas.

Cuando el verano avanzaba, los días se volvían más calurosos y sofocantes. Pero Isabella no se desanimaba, pues tenía la compañía de su pintura de colores. Sus padres, al verla absorta en su mundo imaginario, sonreían y la dejaban disfrutar de aquel mágico espectáculo.

Pero un día, mientras Isabella estaba en la playa construyendo castillos de arena y recolectando conchas brillantes, llegó a su habitación un extraño visitante: un carpintero llamado Gabriel. El hombre tenía un destornillador, bisagras y tornillos junto a una hoja de madera nueva para la ventana.

Sin percatarse de la importancia de aquel tesoro para la niña, Gabriel ajustó perfectamente la ventana en su marco, eliminando toda posibilidad de que la luz del amanecer se colara en la habitación, mostrando los colores y formas que habían cautivado a Isabella. El corazón de la niña se llenó de tristeza y desesperación.

Sin poder contener las lágrimas, Isabella se arrojó en su cama y lloró amargamente. Sentía como si le hubieran robado un pedazo de su ser, como si el verano hubiera perdido su brillo y su magia.

Y desde luego, a partir de entonces, ningún verano ha vuelto a ser tan hermoso como antes.

Entradas populares de este blog

«El testimonio del silencio: Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina» (9 de agosto de 2025) - Una novela de Francisco C. Ayudarte Granados

El caballo de siete colores (1848). Cuento de Juan de Ariza (Motril, 1816 - La Habana, 1876)

La princesa del bien podrá ser (1848). Cuento de Juan de Ariza