CAMINAN POR EL PARQUE
el sol les acaricia
los rostros arrugados.
Mil y una historias cuentan
sus aladares canos;
dolor, nostalgia y risas
colorean los años.
El estío les brinda
su caluroso abrazo,
que enfría y desanuda
la brisa del ocaso.
Las horas se renuevan
despacio, paso a paso;
no tiene prisa alguna
la pareja de ancianos.
La senda se engalana
el último verano.
Otros viandantes pasan
y cambia el escenario.







