BRINDIS DE NOCHEVIEJA
—si la mala memoria no me engaña—
y algunas copas menos de champaña,
como esta, que sostengo y aún no bebo.
la nostalgia del Año Viejo empaña
y caigo en sus burbujas, telaraña
y brindis que al futuro incierto elevo.
Aunque pasen los años como trenes,
como hojas arrancadas por el viento,
con saltos imprevistos y vaivenes,
prosigas aquí, en tu rincón, atento,
y el néctar de tu copa no termines.
Transcurra el tiempo despacioso y lento.






