ALMA ENCERRADA EN EL CUERPO
—soledad en una casa
donde todo es transitorio—
siente el alma solitaria.
Igual que una mariposa,
presa en una red de araña,
un golpe final de suerte
atenta y ávida aguarda.
Latidos del corazón,
son llamadas de la esperanza
en busca de una salida,
si acaso a la puerta llaman.
Pero no hay nadie, es en vano;
ecos de vidas pasadas
casi ya desvanecidas
que allí viven enclaustradas.
Como un ave malherida
no puede volar el alma,
en un mundo que no es suyo,
en el cuerpo abandonada.






