LO QUE DETUVO JOSUÉ
Cuando este Simplicio, tras dos horas o más de agotadora discusión, se vio una y otra vez refutado y quedó desnudo de explicaciones con las que arroparse, se tomó un nuevo turno de réplica y respondió con displicencia a Galileo:
—De lo que estoy seguro sin ningún género de duda es de que la palabra de Dios es la verdadera, pero si tú estás en lo cierto y fuese la Tierra la que gira alrededor del sol, admito que la Biblia contiene algunas inexactitudes, fruto de algún error humano de interpretación o transcripción, que no excluyen la intervención divina… Si damos por verdadero que el Sol no se mueve, resulta evidente que Josué no detuvo el Sol con la ayuda de Dios sino la Tierra.






