EL SOL TRAS LA MONTAÑA SE DESHACE
El sol tras la montaña se deshace,
baja del cielo y las estrellas suben
por encima del aire y del vacío.
Se iluminan las tapias, y las calles
brillan por la ciudad, arrastran sombras
que copian a los dueños y les siguen
sin hablar ni escuchar sus pensamientos.
Examinas tu imagen en la luna
de cristal de la tienda clausurada,
el rostro que se asoma y te desdobla,
como un eco de luz y de penumbra.
Estás en el otoño de la noche,
y llueven los cometas como hojas
del árbol celestial de la galaxia.
La tiniebla camina al ostracismo,
consume su pabilo de negrura,
su oscuridad sobre las horas últimas.
Y las horas meditan y preguntan
por qué se van tan pronto de la vida
y se vuelven ceniza para siempre.






