ALBORES DE CAL
Hay albores de cal en primavera,
azahares de azar en la rutina
del tren solar que cada marzo vuelve
a la estación del año en donde para.
Viajeras y viajeros descendemos
rociados por la luz de la mañana;
en el andén, esperan las sonrisas
despejadas que ayer nos esperaban.
Dejamos el invierno en un cajón,
desnudamos la blanca piel del hombro
y anidan en el pelo mil y un pájaros.
La cuenta atrás desangra el calendario,
envejecemos sin querer y somos
todas las primaveras que nos quedan.






