POR DEBAJO DE LA PIEL
Por debajo de la piel conservas
la humilde cal de las fachadas,
el agua fresca de los pozos
abiertos con las manos,
las cicatrices que el esparto
legó entre los dedos,
rojas lágrimas de sudor vertidas
sobre álbumes de familia.
¿Quién levantará el árbol genealógico
de la hierba,
recreará el blasón merecido
en los lances festivos de la romería,
las batallas del trigo
sobre las pacíficas piedras de la era?
Tú yo no venimos del cielo, compañera,
brotamos de las tierras del Sur
como cañas de azúcar que se alzan erguidas,
verdes lanzas que apuntan a las nubes,
crecidas y en sazón para la monda,
hacia los ingenios donde nos llevarán mañana.
Vivimos entre el sol de las alturas
y las calderas de la fábrica,
pero algún día cambiaremos el destino
de carne de machete y alimento de las llamas,
sublimaremos, amor, el blanco y dulce corazón
de la melaza, beberemos juntos el ron pálido
que destilan nuestras venas.






