CON MELAZA Y CLAVELES
Con melaza y claveles te perfumo,
princesa de mis ojos,
y debo añadir la escala de aromas
con que la madreselva trepa a tu cabello.
Vienes, como lo blanco,
de las casas luminosas de los barrios
por donde se abre de par en par el aire
y juegan la comba y el tejo
en las calles empinadas de tus venas.
Leona, tu color huele a mandarina
y tus codos guardan el misterio
de las esquinas del tiempo,
tus nudillos son las raíces de tus dedos:
ramas que entrelazo con las mías,
tus palmas son plazas
en donde las palomas de mi corazón anidan;
tus arrugas, sendas
por donde caminan mis horas contigo
hasta que los relojes se detengan.






