DE LA MANO
De la mano siempre,
caminando
por el café del tiempo,
tejiendo las horas
con un hilo verde.
De la mano siempre.
Hojeando los árboles
y los libros,
la novela negra
que la noche escribe
en la mecedora.
Juntos
en nuestra escalera,
la que elegimos
para bajar
y subir la vida.
Juntos por los bancos
y los pájaros,
juntos por la alegría
de ánimo,
la salud, la paciencia,
la mesa con dos platos
y dos vasos,
la gata tricolor
y un par de euros,
el agua, la caricia,
la sonrisa.
Toda la música,
el silencio, los haikus,
los bananos,
todo el sol que guardan
los membrillos,
los escudetes rojos
de las gallinetas,
los pétalos iluminados
de las magnolias,
la caída del cielo
del cernícalo,
que se descuelga de repente
de la pintura del cielo,
el mar entero, los peces,
la caña de azúcar,
abril de la mano siempre.
Juntos el invierno,
las ensaladas de verano,
los quilos que soy,
tu hígado y los trabalenguas,
lo que no dices que dices,
todo el amor que siembras
y en mí germina.






