Me enseñas cada hora
Me enseñas cada hora
la sorpresa inmediata de la vida,
la ingenuidad que dora
tu libertad sin brida
y esa luz en tus ojos encendida.
Mas si mides tu mano
con la mía, recelo de la prisa
por esfumar temprano
el perfil de la risa
que en tu boca inocente se precisa.
Porque alcanzar la altura
de mis dedos podrá dejar si acaso
esa extraña dulzura
de ironía y ocaso
que desparrama el tiempo a nuestro paso
...De canciones, historias
y cuentos era el mundo hasta hace nada:
sustancias ilusorias
creadas por un hada
adonde tu inocencia iba confiada.
Recuerda es necesario
amar para vivir, dar vida a un sueño;
sólo de ese precario
y vano empeño
de amar y soñar serás el dueño.






