NUNCA BAJAN DEL AIRE LOS VENCEJOS
NUNCA BAJAN DEL AIRE LOS VENCEJOS
Nunca bajan del aire los vencejos
hasta que no abre abril en primavera,
regresan a su casa de madera
cuando el sol pone en hora los cortejos.
Habitantes de espacios disparejos,
de la altura más alta y extranjera,
que cruzan cada día una frontera
sobre cielos azules o bermejos.
Ha venido al cajón de mi persiana
a vivir su romance una pareja
que sus trinos escucho en la mañana.
No hay otra canción más bella ni más vieja
que celebra la vida y la desgrana
y reúne a los solos y empareja.







