SAN VALENTÍN ME MATA
no me atrevo a salir a parte alguna;
impar y non, más solo que la una,
la culpabilidad sin fin me agobia.
San Valentín al solitario oprobia.
Quién pudiera esta noche inoportuna
deshojar un amor bajo la luna.
Pues yo no. A este día tengo fobia.
Con la camisa carmesí provista,
al trabajo he de ir y, antes de nada,
encargar un servicio a la florista:
que me lleve una flor muy encarnada
a la hora del descanso un motorista,
y fingir que la envía mi adorada.






