Francisco C. Ayudarte Granados

Motril (Granada), 1958

Autor de más de treinta libros de poesía, cuento y edición literaria, y de la novela histórica El testimonio del silencio. Primer premio en el Concurso de Cuentos Gabriel Aresti de Bilbao (2026).

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El testimonio del silencio
Catalina de Motril, la esclava que guardó el secreto de una reina
Novela histórica · 2025

El «Gran Asunto» de Enrique VIII, su empeño en anular el matrimonio con Catalina de Aragón, contado desde quien nunca tuvo voz: la esclava motrileña que sirvió a la reina y guardó lo que vio.

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Próximamente: Memorias de agua. Crónicas de la Acequia Real (Colección Genil, Diputación de Granada, 2026).

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EL DILEMA DE SAMIR

Samir era un habilidoso carpintero que trabajaba en la pequeña comunidad desde hacía muchos años. Un día, tras la repentina desaparición de su antecesor, fue ascendido a maestro carpintero y se le encomendó la tarea de restaurar las viejas puertas de roble del despacho del Maestre. Meticuloso y dedicado, Samir se dedicó con ahínco a su labor, lija en mano, desbastando con cuidado cada rincón de la madera antigua.

Una mañana, mientras realizaba su faena, Samir descubrió accidentalmente un acceso secreto detrás de las puertas del despacho. Intrigado, decidió investigar y abrió la puerta oculta. Para su sorpresa, se encontró en la Sala del Consejo de Ancianos, un lugar al que solo los Sabios de la congregación tenían acceso. Samir se quedó estupefacto al descubrir el Gran Misterio que solo el Consejo conocía: el Libro Sagrado que regía la vida de la colectividad había sido escrito por un impostor.

La verdad lo golpeó como un martillo. Se debatió en su interior, luchando con la decisión de si debía contar o no, a su familia y a la hermandad,
lo que la casualidad o la Divina Providencia le habían revelado. Temía enfrentarse al Maestre y al Consejo, temía desacreditar la verdad en la que todos creían. Sin embargo, tampoco podía ignorar la angustia que lo embargaba, la certeza de que la comunidad vivía en una mentira. Decidió guardar silencio, no compartir su descubrimiento con nadie, no destruir el mundo feliz que había sido construido por el Impostor.

Pero la desazón no lo abandonaba. La verdad lo atormentaba día y noche. Samir se daba cuenta de que debía tomar una decisión crucial en su vida. ¿Debía quedarse en la colectividad, seguir viviendo una mentira, o debía abandonarla y buscar la respuesta fuera de sus límites conocidos? Se debatía en un dilema interno, preguntándose si era capaz de dejar atrás todo lo que había conocido, a su familia, a su grupo, en busca de la verdad.

Finalmente, Samir tomó una decisión. Decidió dejar atrás el lugar que conocía  y emprender un viaje en busca de respuestas. De noche, sin despedirse de su familia y amigos, decidió aventurarse en el mundo desconocido fuera de los elegidos. Con cada paso que daba, su corazón se llenaba de vacilación y miedo, pero también de esperanza.
 
Al extremo de la última casa junto al camino, se encontró con una sombra. Era su antecesor, su antiguo maestro carpintero, que había regresado al redil. Ambos se detuvieron y se miraron a los ojos. Samir vio en los ojos de su predecesor la comprensión de su angustia, pues él mismo la había vivido antes. Su antiguo maestro le habló con suavidad y le dijo que la verdad tampoco se encontraba afuera de la comunidad.

Samir se quedó en silencio, reflexionando, desconcertado, sobre las palabras de su predecesor, pero antes de que pudiera hacer más preguntas, su antiguo maestro se marchó, dejándolo solo con más preguntas que respuestas. Tal vez la verdad no era algo que pudiera encontrar en algún lugar fuera de sí mismo. Tal vez la verdad estaba dentro de él, en su propia búsqueda, en su propia capacidad de cuestionar y discernir, y en su valentía para enfrentarse a la realidad, incluso cuando era incómoda. 
 
Sumido en la incertidumbre se sentó al borde de la carretera bordeada de tarajes. 
 
Se encontraba frente a una decisión desafiante, una encrucijada que lo obligaba a reflexionar detenidamente antes de elegir su camino.

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