MI CALLE, A LAS SEIS Y MEDIA
Mi calle, a las seis y media,
las farolas iluminan;
pronto cerrarán los ojos
y acabará su vigilia.
Toda la noche han velado
el sueño oscuro del sol
y disipado las sombras
con su pálido farol.
A los primeros viandantes
que salen de madrugada
de los dormidos portales,
deslumbran sus luminarias.
Los destellos que fulguran,
como teas encendidas,
a los que pasan saludan
y les dan los buenos días.







